Pedro Sánchez ha convocado elecciones. Ha lanzado un órdago. Es su desafío a arriesgarlo todo, como se define en el mus. El 29-N el PSOE puede hacer una remontada o caer en el fracaso. Sin embargo, todo hace pensar que el presidente tiene datos que le invitan al optimismo, que le dan fuerzas para lanzar su órdago –hor dago, en euskera, ahí está– y mover el tablero. Este fin de semana en Moncloa se han hecho análisis, se han hecho encuestas flash, y el teléfono no paraba. Ni de sonar, ni de llamar. El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE ha hablado con todos, o casi. Pero sobre todo ha hablado con Salvador Illa, presidente de la Generalitat y primer secretario del PSC. Tienen una relación especial, en lo político y en lo personal desde que Illa se incorporara al Gobierno Sánchez y lidiara con la pandemia. Aquello les unió mucho en lo personal.. En lo político esa unión cristalizó en 2023. Sánchez había convocado unas elecciones imposibles y los resultados catalanes tumbaron a las encuestas. Los de Illa alcanzaron 19 escaños situándose cerca de aquellos 25 que alcanzó la malograda Carme Chacón con su «si tu no vas, ellos vuelven». Y lo más importante, el PSC sacó 13 diputados de ventaja al Partido Popular que pinchó en Cataluña y llevó a la oposición a un Núñez Feijóo que se veía ocupando la Moncloa.. Hoy, la historia se repite aunque el escenario ha cambiado. Y, sin embargo, Sánchez sabe que todo pasa por Illa. El PSOE necesita ganar con holgura en Cataluña para soñar con la remontada. Nadie duda de la victoria de Illa porque en Cataluña es donde más cala en el electorado el viejo eslogan de Chacón, pero necesita mantener esa ventaja de 13 diputados con los populares para enjuagar la ventaja del PP en otros territorios.. Aquí es donde debe obrar el milagro. Que el Frente Amplio no sea una entelequia y que aguante, e incluso gane, en Valencia y Andalucía. En Valencia con un PP desdibujado las encuestas no descartan esta posibilidad, y en Andalucía las generales darán resultados más equilibrados teniendo en cuenta que Adelante Andalucía entrará también en la batalla que al Frente Amplio le puede mermar fuerzas, pero, por el contrario, la izquierda puede mejorar sus resultados.. La otra parte del milagro es que el Frente Amplio cuente con motor Podemos, y un candidato/a sólido. Habrá que esperar hasta el 17. Los Comunes, dentro de su Frente Amplio, vagan en su desierto, también sin candidato. Ada Colau juega la carta de volver a encabezar las listas, pero los sondeos son agoreros. Los siete diputados de 2023 pueden quedar mermados a la mitad y los frutos puede recogerlos el propio Illa y un Gabriel Rufián si sigue al frente de las listas de ERC. El líder republicano en el Congreso no dirá sí o no hasta este domingo. No tanto porque pueda abandonar a su partido y jugar en el terreno de Frente Amplio, sino porque quiere tener voz y voto en la confección de la lista. ERC aspira al encontronazo con Junts porque aspira a ser el referente hegemónico del independentismo, a sabiendas de que en Cataluña entregar el gobierno de España a la coalición PP-Vox no es plato de gusto ni entre los votantes de Junts.. Los de Puigdemont respiraron aliviados cuando Aliança Catalana rechazaba participar en «las elecciones del país vecino», en palabras de Silvia Orriols. Incluso consiguieron que calara que con la negación de los decretos de vivienda le había «metido un gol a Orriols». Sin embargo, dos días después los sondeos se les atragantaron abriendo un interrogante: ¿Qué votarán los posibles votantes de Aliança en unas autonómicas en unas generales? ¿A Junts? Muchos seguro, pero también a Vox. Los ultras pueden aprovechar este caladero por su cercanía ideológica y hacer un sorpaso al PP en Cataluña, lo que redundaría en beneficio de Illa. Ignacio Garriga solo consiguió dos diputados en 2023 por 6 el PP. Hoy las encuestas apuntan a un vuelco en los resultados.. Illa tuvo que compaginar el fin de semana la tormenta política en Madrid con la tormenta natural en Cataluña que todavía dura hasta convertirse en un fenómeno nuevo, el huracán mediterráneo que tuvo su réplica en forma de encuesta en «La Vanguardia». El PSC gana, pero el ascenso de la extrema derecha hace imposible una gobernanza como la que se ha conocido hasta hoy. Illa pierde fuelle, pero en generales el PSC se beneficia de 3 o 4 puntos más por el efecto Sánchez. Habrá que sumarle el efecto movilizador de la huelga general agitado por «si tú no vas, ellos vuelven». Todo pasa por Illa…… y por un milagro que para muchos socialistas «es posible porque tenemos ilusión y líder».
Necesita mantener la ventaja de 13 diputados con los populares para enjuagar la ventaja del PP en otros territorios
Pedro Sánchez ha convocado elecciones. Ha lanzado un órdago. Es su desafío a arriesgarlo todo, como se define en el mus. El 29-N el PSOE puede hacer una remontada o caer en el fracaso. Sin embargo, todo hace pensar que el presidente tiene datos que le invitan al optimismo, que le dan fuerzas para lanzar su órdago –hor dago, en euskera, ahí está– y mover el tablero. Este fin de semana en Moncloa se han hecho análisis, se han hecho encuestas flash, y el teléfono no paraba. Ni de sonar, ni de llamar. El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE ha hablado con todos, o casi. Pero sobre todo ha hablado con Salvador Illa, presidente de la Generalitat y primer secretario del PSC. Tienen una relación especial, en lo político y en lo personal desde que Illa se incorporara al Gobierno Sánchez y lidiara con la pandemia. Aquello les unió mucho en lo personal.. En lo político esa unión cristalizó en 2023. Sánchez había convocado unas elecciones imposibles y los resultados catalanes tumbaron a las encuestas. Los de Illa alcanzaron 19 escaños situándose cerca de aquellos 25 que alcanzó la malograda Carme Chacón con su «si tu no vas, ellos vuelven». Y lo más importante, el PSC sacó 13 diputados de ventaja al Partido Popular que pinchó en Cataluña y llevó a la oposición a un Núñez Feijóo que se veía ocupando la Moncloa.. Hoy, la historia se repite aunque el escenario ha cambiado. Y, sin embargo, Sánchez sabe que todo pasa por Illa. El PSOE necesita ganar con holgura en Cataluña para soñar con la remontada. Nadie duda de la victoria de Illa porque en Cataluña es donde más cala en el electorado el viejo eslogan de Chacón, pero necesita mantener esa ventaja de 13 diputados con los populares para enjuagar la ventaja del PP en otros territorios.. Aquí es donde debe obrar el milagro. Que el Frente Amplio no sea una entelequia y que aguante, e incluso gane, en Valencia y Andalucía. En Valencia con un PP desdibujado las encuestas no descartan esta posibilidad, y en Andalucía las generales darán resultados más equilibrados teniendo en cuenta que Adelante Andalucía entrará también en la batalla que al Frente Amplio le puede mermar fuerzas, pero, por el contrario, la izquierda puede mejorar sus resultados.. La otra parte del milagro es que el Frente Amplio cuente con motor Podemos, y un candidato/a sólido. Habrá que esperar hasta el 17. Los Comunes, dentro de su Frente Amplio, vagan en su desierto, también sin candidato. Ada Colau juega la carta de volver a encabezar las listas, pero los sondeos son agoreros. Los siete diputados de 2023 pueden quedar mermados a la mitad y los frutos puede recogerlos el propio Illa y un Gabriel Rufián si sigue al frente de las listas de ERC. El líder republicano en el Congreso no dirá sí o no hasta este domingo. No tanto porque pueda abandonar a su partido y jugar en el terreno de Frente Amplio, sino porque quiere tener voz y voto en la confección de la lista. ERC aspira al encontronazo con Junts porque aspira a ser el referente hegemónico del independentismo, a sabiendas de que en Cataluña entregar el gobierno de España a la coalición PP-Vox no es plato de gusto ni entre los votantes de Junts.. Los de Puigdemont respiraron aliviados cuando Aliança Catalana rechazaba participar en «las elecciones del país vecino», en palabras de Silvia Orriols. Incluso consiguieron que calara que con la negación de los decretos de vivienda le había «metido un gol a Orriols». Sin embargo, dos días después los sondeos se les atragantaron abriendo un interrogante: ¿Qué votarán los posibles votantes de Aliança en unas autonómicas en unas generales? ¿A Junts? Muchos seguro, pero también a Vox. Los ultras pueden aprovechar este caladero por su cercanía ideológica y hacer un sorpaso al PP en Cataluña, lo que redundaría en beneficio de Illa. Ignacio Garriga solo consiguió dos diputados en 2023 por 6 el PP. Hoy las encuestas apuntan a un vuelco en los resultados.. Illa tuvo que compaginar el fin de semana la tormenta política en Madrid con la tormenta natural en Cataluña que todavía dura hasta convertirse en un fenómeno nuevo, el huracán mediterráneo que tuvo su réplica en forma de encuesta en «La Vanguardia». El PSC gana, pero el ascenso de la extrema derecha hace imposible una gobernanza como la que se ha conocido hasta hoy. Illa pierde fuelle, pero en generales el PSC se beneficia de 3 o 4 puntos más por el efecto Sánchez. Habrá que sumarle el efecto movilizador de la huelga general agitado por «si tú no vas, ellos vuelven». Todo pasa por Illa…… y por un milagro que para muchos socialistas «es posible porque tenemos ilusión y líder».
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