La subida de los tipos de interés de la deuda pública puede condicionar próximas decisiones del BCE, según debatió el consejo de gobierno del banco en la reunión del 9 y 10 de septiembre. La entidad ha publicado hoy las actas de dicha reunión, en la que el banco elevó las tasas en 25 puntos básicos, en una decisión unánime y con la que el mercado ya contaba. Más allá de las dudas sobre los escenarios para inflación o crecimiento, muy condicionados por la evolución de los acontecimientos en Oriente Medio, los bonos ocuparon un lugar en el debate. A pesar, incluso, de que la situación en este mercado se ha agravado en el mes transcurrido desde entonces.. Seguir leyendo
El banco no apreció efectos inflacionistas de segunda ronda, pero sí contagio de precios en los bienes intermedios o importados
La subida de los tipos de interés de la deuda pública puede condicionar próximas decisiones del BCE, según debatió el consejo de gobierno del banco en la reunión del 9 y 10 de septiembre. La entidad ha publicado hoy las actas de dicha reunión, en la que el banco elevó las tasas en 25 puntos básicos, en una decisión unánime y con la que el mercado ya contaba. Más allá de las dudas sobre los escenarios para inflación o crecimiento, muy condicionados por la evolución de los acontecimientos en Oriente Medio, los bonos ocuparon un lugar en el debate. A pesar, incluso, de que la situación en este mercado se ha agravado en el mes transcurrido desde entonces.. De hecho, el banco consideraba hace cuatro semanas que “el reciente aumento de los rendimientos en la zona del euro no ha dado lugar a una reevaluación más amplia del riesgo de crédito soberano, mientras que los mercados seguían diferenciando entre los distintos emisores”. Ahora bien, las perspectivas a futuro podrían cambiar. El BCE consideraba también que la transmisión de la política monetaria está engrasada, pero puede verse afectada por la deuda soberana: “La reevaluación de los precios en el extremo a largo plazo de la curva de rendimiento, siempre que se mantuviera de forma ordenada, también respaldaba la orientación prevista de la política monetaria y podría tener implicaciones para los tipos de interés oficiales adecuados en el futuro”.. Desde dicha reunión, no obstante, la situación se ha deteriorado. El 9 de septiembre, la deuda francesa a 10 años, foco de los problemas del mercado, cotizaba en el 4,27%. Desde entonces ha subido hasta rozar el 5%. La espiral bajista de la deuda, unida a una fragmentación política y las protestas callejeras que complican los ajustes presupuestarios, ha puesto en el foco al BCE, que dispone de herramientas para actuar en casos de desacople de las primas de riesgo. Pero la lectura del banco era clara en septiembre: no hay problemas en la transmisión de la política monetaria, pero la subida de tipos “podría sumarse a las vulnerabilidades”. Ante ello, la receta es la habitual: “Es importante mantener finanzas públicas saneadas”. Y, como sugieren las actas y apuntó públicamente el finlandés Olli Rehn, el alza de tipos a largo también puede hacer parte del trabajo del BCE.. Sobre las perspectivas de tipos de interés, los miembros del consejo no dieron señales sobre futuras subidas del precio del dinero. “La comunicación debe mantenerse neutral, sin dar a entender que la decisión actual fuera un paso más en un ciclo de endurecimiento predeterminado ni que se tratara de la última subida de tipos”, apuntan las actas. El consejo considera que el tipo de depósito resultante de la reunión, el 2,5%, es neutral (ni restrictivo ni expansivo) y la respuesta a la coyuntura económica debe seguir siendo proporcionada.. Tras la subida de la inflación en los últimos meses (movimiento que se aceleró en septiembre), todos los consejeros del banco coinciden en que los riesgos para los precios están sesgados al alza. Pero también encuentran motivos para la calma: “La menor inflación subyacente y de los servicios, la moderación del crecimiento salarial y las expectativas de inflación a largo plazo, en general estables, no permitían calificar la transmisión del choque como generalizada, mientras que los agregados monetarios aportan pocos indicios de una inflación impulsada por la demanda”. Pero, por otro lado, sí detecta señales de contagio inflacionista en algunas áreas: “El aumento de los costes energéticos a nivel mundial estaba provocando un incremento de las presiones en la cadena de suministro. Estas presiones se manifestaban en una inflación considerablemente mayor de los bienes importados e intermedios, lo que podría repercutir cada vez más en la cesta de la compra en general”.. El banco también tiene una visión ambivalente sobre el crecimiento económico, por más que haya estado, recientemente, por encima de lo esperado: “Era importante comprender mejor si los resultados económicos, mejores de lo previsto, se debían principalmente a que la oferta era menos negativa o a factores positivos de la demanda”. De este análisis depende en buena medida el calibre de los riesgos inflacionistas y el sendero de los tipos de interés. En septiembre, los miembros del BCE albergaban pocas dudas sobre un alza de tipos que todo el mundo esperaba. Dentro de dos semanas, en la próxima reunión, deberán lidiar con una inflación más alta, un petróleo más caro y unos tipos de interés a largo plazo más elevados.
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