Tras dos años de obras, mañana reabre el Museo Goya de Zaragoza con una ampliación y una exposición temporal
Las luces y las sombras de la obra de Francisco de Goya han tomado, en pleno corazón de Zaragoza, un cariz que trasciende lo pictórico. A pocos metros de la Basílica del Pilar, 126 piezas de piedra caliza y de 850 kilos cada una sirven como carta de presentación de un espacio que ha renacido para ser una suerte de embajada del pintor de Fuendetodos. La enorme fachada marca la nueva entrada, en la calle Santiago número 28, del Museo Goya, que celebra su reapertura mañana tras casi dos años de obras que han desembocado, de la mano de Fundación Ibercaja, en una ampliación del edificio y en una acogedora exposición temporal. Un proyecto arquitectónico realizado por Sebastián Arquitectos, y al que se le ha sumado la creación del Centro de Estudios Francisco de Goya y la integración de recursos tecnológicos: «Siempre cuidando que la tecnología no sea la protagonista del museo, ni tampoco un pasatiempo. Sino que las experiencias ayuden a que el espectador se lleve una imagen mucho más completa de Goya», matiza May Forcén, directora del Museo.. La sede original del mismo, con entrada desde la calle Espoz y Mina, se asentaba en un palacio renacentista del siglo XVI, al que le sucedía un solar, el mismo que hoy se abre hacia la calle Santiago. Es en ese espacio donde, explica el arquitecto Sergio Sebastián, «vimos un vacío de oportunidad». El resultado es un edificio que ha ganado alrededor de 1.000 metros cuadrados y que guarda la esencia de la pintura de Goya como hilo conductor, pues no sólo se juega con las luces y las sombras entre los siete niveles y las diferentes alturas del edificio, sino que uno de los temas más importantes de la composición «son las diagonales», continúa Sebastián, «un elemento referente en Goya, quien introducía movimiento y unión de piezas a partir de las diagonales. Todo eso aparece reflejado en el edificio, de manera que, visualmente, siempre tengas relación con lo que está pasando en otras partes del museo».Esta ampliación no ha sido sólo física, sino también de contenido. Las experiencias inmersivas, la realidad virtual y otros recursos interactivos permiten al visitante analizar detalles de las obras de Goya imperceptibles a primera vista, así como aprender sobre las técnicas de grabado de su época o cómo sus obras están repartidas por el mundo. Además, el Museo, que nació en 1979 fruto de la colección de José Camón Aznar y se ha ido completando con los años con obras de la Fundación Ibercaja, ha aprovechado esta ampliación para firmar nuevas adquisiciones: «Ahora exponemos todas las series completas de sus grabados. ‘‘Copias de Velázquez’’ lo tenía el museo, pero no se exponía por una cuestión de espacio. También hemos incorporado trece tablas, una caja de apuntes de Sorolla y la obra contemporánea ‘‘El sueño de Goya’’, de Roberto Fabelo», resume Forcé.. Varias joyas. Zaragoza tiene, por tanto, mucho que celebrar este fin de semana. A las fiestas del Pilar se le une la reapertura de un museo que, además, estrena la exposición «Solo Goya. El arte de ver». Una muestra comisariada por Luis Fernández-Galiano que reúne cerca de medio centenar de obras. «Uno de los puntos fuertes de la muestra es que cada obra viene de una colección particular o de un museo diferente», introduce la directora refiriéndose a la Galería Uffizi, la National Gallery, el Prado, el Thyssen o Patrimonio Nacional. Incluye, además, joyas goyescas como el retrato de la duquesa de Alba, que suele colgar de las paredes del Palacio de Liria, de la Fundación Casa de Alba, o los retratos de las Barruso, madre e hija que protagonizaron una sonadísima subasta en Christie’s, y que posiblemente se estrenen en una exposición para el público general. Una muestra que, de nuevo, acude a las sombras de Goya para resaltar que «en el pintor también hubo una faceta moderna, muy novedosa, en unas primeras obras que mostraban sus luces».
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Las luces y las sombras de la obra de Francisco de Goya han tomado, en pleno corazón de Zaragoza, un cariz que trasciende lo pictórico. A pocos metros de la Basílica del Pilar, 126 piezas de piedra caliza y de 850 kilos cada una sirven como carta de presentación de un espacio que ha renacido para ser una suerte de embajada del pintor de Fuendetodos. La enorme fachada marca la nueva entrada, en la calle Santiago número 28, del Museo Goya, que celebra su reapertura mañana tras casi dos años de obras que han desembocado, de la mano de Fundación Ibercaja, en una ampliación del edificio y en una acogedora exposición temporal. Un proyecto arquitectónico realizado por Sebastián Arquitectos, y al que se le ha sumado la creación del Centro de Estudios Francisco de Goya y la integración de recursos tecnológicos: «Siempre cuidando que la tecnología no sea la protagonista del museo, ni tampoco un pasatiempo. Sino que las experiencias ayuden a que el espectador se lleve una imagen mucho más completa de Goya», matiza May Forcén, directora del Museo.. La sede original del mismo, con entrada desde la calle Espoz y Mina, se asentaba en un palacio renacentista del siglo XVI, al que le sucedía un solar, el mismo que hoy se abre hacia la calle Santiago. Es en ese espacio donde, explica el arquitecto Sergio Sebastián, «vimos un vacío de oportunidad». El resultado es un edificio que ha ganado alrededor de 1.000 metros cuadrados y que guarda la esencia de la pintura de Goya como hilo conductor, pues no sólo se juega con las luces y las sombras entre los siete niveles y las diferentes alturas del edificio, sino que uno de los temas más importantes de la composición «son las diagonales», continúa Sebastián, «un elemento referente en Goya, quien introducía movimiento y unión de piezas a partir de las diagonales. Todo eso aparece reflejado en el edificio, de manera que, visualmente, siempre tengas relación con lo que está pasando en otras partes del museo».Esta ampliación no ha sido sólo física, sino también de contenido. Las experiencias inmersivas, la realidad virtual y otros recursos interactivos permiten al visitante analizar detalles de las obras de Goya imperceptibles a primera vista, así como aprender sobre las técnicas de grabado de su época o cómo sus obras están repartidas por el mundo. Además, el Museo, que nació en 1979 fruto de la colección de José Camón Aznar y se ha ido completando con los años con obras de la Fundación Ibercaja, ha aprovechado esta ampliación para firmar nuevas adquisiciones: «Ahora exponemos todas las series completas de sus grabados. ‘‘Copias de Velázquez’’ lo tenía el museo, pero no se exponía por una cuestión de espacio. También hemos incorporado trece tablas, una caja de apuntes de Sorolla y la obra contemporánea ‘‘El sueño de Goya’’, de Roberto Fabelo», resume Forcé.. Zaragoza tiene, por tanto, mucho que celebrar este fin de semana. A las fiestas del Pilar se le une la reapertura de un museo que, además, estrena la exposición «Solo Goya. El arte de ver». Una muestra comisariada por Luis Fernández-Galiano que reúne cerca de medio centenar de obras. «Uno de los puntos fuertes de la muestra es que cada obra viene de una colección particular o de un museo diferente», introduce la directora refiriéndose a la Galería Uffizi, la National Gallery, el Prado, el Thyssen o Patrimonio Nacional. Incluye, además, joyas goyescas como el retrato de la duquesa de Alba, que suele colgar de las paredes del Palacio de Liria, de la Fundación Casa de Alba, o los retratos de las Barruso, madre e hija que protagonizaron una sonadísima subasta en Christie’s, y que posiblemente se estrenen en una exposición para el público general. Una muestra que, de nuevo, acude a las sombras de Goya para resaltar que «en el pintor también hubo una faceta moderna, muy novedosa, en unas primeras obras que mostraban sus luces».
