Rosario Flores y Carlos Orellana no podrían estar más contentos con su nueva etapa como abuelos. Como así compartió a través de Instagram la cantante, para ella su pequeño es «la dicha más grande» de su vida. Y es que, aunque no han dado ningún detalle sobre el bebé, ni siquiera su sexo, lo cierto es que la hija de Lola Flores está muy orgullosa del nuevo miembro de su familia.. De la misma manera, Carlos Orellana también ha demostrado su alegría. A pesar de que él y Rosario Flores ya no son pareja, siguen teniendo relación. Sin embargo, Orellana optó por mantenerse alejado de la mirada pública. La cantante y el modelo comenzaron su relación en 1996 y poco después de un año, tras el nacimiento de su hija, decidieron separarse.. En un primer momento, el argentino sí que apareció en programas como GH VIP e incluso llegó a actuar en la serie En plena forma. Pero, finalmente, decidió que lo mejor era cerrar esta etapa. «Somos de dos mundos completamente diferentes», destacó el modelo cuando le preguntaron por el motivo de su separación.. Desde entonces Orellana reside en Vitoria y se centró en su carrera en la biodanza. Esta técnica asegura mejorar el estado emocional y físico a través de la música, el canto, la danza y el trabajo no verbal en grupo y, como así destacó el argentino, en su caso funciona a la perfección. «La biodanza me ha hecho centrarme mucho. Ha habido momentos duros, difíciles y dolorosos, con sombras, pero la vida continúa y sale el sol de nuevo, todo fluye», confesó.. Fue gracias a su nuevo trabajo donde conoció a su mujer, Rakel Ampudia, con quien tuvo dos hijos. Así, ambos siguen en el País Vasco trabajando en su escuela, donde no podrían estar más contentos. Porque, como aseguran en redes sociales, esta práctica no solo es buena para la salud, sino que le ayuda a reencontrarse con sus orígenes.. «Sus raíces andinas lo guían a la edad de adolescente a viajar por el norte de Argentina, Bolivia y Perú, teniendo encuentros con las enseñanzas de los abuelos y abuelas mensajeros de la sabiduría ancestral andina», señala en la descripción de su web.. Aunque, a pesar de tener una nueva familia, sí que mantiene una muy buena relación con su hija, Lola Orellana. Al igual que su padre, ella prefiere mantener un perfil bajo y apenas aparece en público a menos que sea por motivos familiares. De hecho, sus actos públicos fueron junto a su prima, Alba Flores, en la presentación del documental Flores para Antonio y haciendo de modelo para la tienda que su madre montó junto a Mariola Orellana.
Rosario Flores y Carlos Orellana no podrían estar más contentos con su nueva etapa como abuelos. Como así compartió a través de Instagram la cantante, para ella su pequeño es «la dicha más grande» de su vida. Y es que, aunque no han dado ningún detalle sobre el bebé, ni siquiera su sexo, lo cierto es que la hija de Lola Flores está muy orgullosa del nuevo miembro de su familia.. De la misma manera, Carlos Orellana también ha demostrado su alegría. A pesar de que él y Rosario Flores ya no son pareja, siguen teniendo relación. Sin embargo, Orellana optó por mantenerse alejado de la mirada pública. La cantante y el modelo comenzaron su relación en 1996 y poco después de un año, tras el nacimiento de su hija, decidieron separarse.. En un primer momento, el argentino sí que apareció en programas como GH VIP e incluso llegó a actuar en la serie En plena forma. Pero, finalmente, decidió que lo mejor era cerrar esta etapa. «Somos de dos mundos completamente diferentes», destacó el modelo cuando le preguntaron por el motivo de su separación.. Desde entonces Orellana reside en Vitoria y se centró en su carrera en la biodanza. Esta técnica asegura mejorar el estado emocional y físico a través de la música, el canto, la danza y el trabajo no verbal en grupo y, como así destacó el argentino, en su caso funciona a la perfección. «La biodanza me ha hecho centrarme mucho. Ha habido momentos duros, difíciles y dolorosos, con sombras, pero la vida continúa y sale el sol de nuevo, todo fluye», confesó.. Fue gracias a su nuevo trabajo donde conoció a su mujer, Rakel Ampudia, con quien tuvo dos hijos. Así, ambos siguen en el País Vasco trabajando en su escuela, donde no podrían estar más contentos. Porque, como aseguran en redes sociales, esta práctica no solo es buena para la salud, sino que le ayuda a reencontrarse con sus orígenes.. «Sus raíces andinas lo guían a la edad de adolescente a viajar por el norte de Argentina, Bolivia y Perú, teniendo encuentros con las enseñanzas de los abuelos y abuelas mensajeros de la sabiduría ancestral andina», señala en la descripción de su web.. Aunque, a pesar de tener una nueva familia, sí que mantiene una muy buena relación con su hija, Lola Orellana. Al igual que su padre, ella prefiere mantener un perfil bajo y apenas aparece en público a menos que sea por motivos familiares. De hecho, sus actos públicos fueron junto a su prima, Alba Flores, en la presentación del documental Flores para Antonio y haciendo de modelo para la tienda que su madre montó junto a Mariola Orellana.
