En lo alto de una colina que domina el valle del Tea y las antiguas rutas que comunicaban el interior de Galicia con la ciudad de Tui y la costa atlántica, se alza una de las fortalezas más fascinantes de la comunidad. El Castillo de Sobroso, situado en Vilasobroso, entre los municipios de Mondariz y Ponteareas, acumula casi mil años de historia marcados por guerras, conspiraciones, asedios y luchas por el poder. Y hay un episodio que lo ha convertido en una leyenda: ni siquiera Pedro Madruga logró rendirlo.. Su emplazamiento explica buena parte de su historia. Construido sobre un promontorio granítico a más de 300 metros de altitud, Sobroso fue concebido para controlar un enclave estratégico del sur de Galicia. Desde sus murallas se vigilaban las comunicaciones entre las tierras interiores y el obispado de Tui, además de servir como pieza clave de una red defensiva integrada por otras fortalezas como Soutomaior, Tebra o la Torre de Fornelos.. El castillo de la reina Urraca. Los orígenes exactos de la fortaleza siguen siendo objeto de debate, aunque las primeras referencias fiables aparecen en el siglo XII. Una de las historias más conocidas está protagonizada por la reina Urraca de León, una de las figuras más poderosas de la Edad Media peninsular.. Según las crónicas, en torno al año 1117 la reina fue cercada en Sobroso por las fuerzas de su hermana Teresa de Portugal y por los partidarios de su hijo Alfonso. La leyenda asegura que consiguió escapar gracias a un pasadizo secreto que comunicaba el castillo con el río Tea. Aquel episodio contribuyó a reforzar el aura legendaria de la fortaleza y todavía hoy forma parte de la tradición local.. El desafío de Pedro Madruga. Sin embargo, el capítulo más célebre de la historia de Sobroso llegaría varios siglos después.. A finales de la Edad Media, la fortaleza pasó a manos de los Sarmiento, una de las familias más poderosas de Galicia. Su control del territorio provocó continuos enfrentamientos con otro gran linaje gallego: los Sotomayor. La rivalidad entre ambas casas nobiliarias marcó durante décadas la política del sur gallego.. En ese contexto apareció Pedro Álvarez de Sotomayor, más conocido como Pedro Madruga, probablemente el noble gallego más temido de su tiempo. Guerrero, estratega y protagonista de innumerables leyendas, intentó hacerse con Sobroso por todos los medios. Incluso llegó a capturar a García Sarmiento, señor del castillo, y exigió la rendición de la fortaleza. La respuesta fue negativa.. Posteriormente organizó un gran asedio contra la plaza. Las fuentes sitúan a sus fuerzas en unos 5.000 soldados de infantería y 1.000 jinetes, una cifra extraordinaria para la época. Sin embargo, ni siquiera aquel despliegue logró doblegar las defensas del castillo. Pedro Madruga acabó retirándose sin conseguir su objetivo.. Ese fracaso alimentó la fama de Sobroso como una fortaleza prácticamente inexpugnable.. Sobrevivir a la guerra irmandiña. La historia del castillo tampoco escapó a uno de los mayores levantamientos populares de la historia gallega. Durante la revuelta irmandiña de 1467, miles de campesinos y habitantes de las villas se rebelaron contra el poder de la nobleza y destruyeron numerosas fortalezas por toda Galicia. Sobroso fue una de ellas.. Sin embargo, como ocurrió con otros grandes castillos gallegos, la destrucción no fue definitiva. La fortaleza fue reconstruida poco después por los Sarmiento, adquiriendo buena parte del aspecto que conserva actualmente.. A partir de entonces continuó siendo cabeza de una amplia jurisdicción señorial y símbolo del poder de sus propietarios, hasta que la pacificación impulsada por los Reyes Católicos redujo progresivamente la importancia militar de estas fortalezas.. De ruina olvidada a joya patrimonial. Como sucedió con buena parte de los castillos gallegos, Sobroso fue perdiendo protagonismo a partir del siglo XVII. La nobleza abandonó sus viejas fortalezas para instalarse cerca de la Corte y el edificio entró en una lenta decadencia que lo llevó prácticamente a la ruina.. Su salvación llegó en 1923 gracias a Alejo Carrera Muñoz, periodista y filántropo nacido en la zona, que adquirió el castillo y dedicó gran parte de su vida a restaurarlo. Décadas después pasaría a manos públicas y nuevas actuaciones permitieron recuperar definitivamente el monumento.. Hoy, rodeado por un extenso parque forestal y convertido en uno de los grandes referentes patrimoniales de la provincia de Pontevedra, Sobroso sigue dominando el paisaje desde la misma colina que vigiló durante siglos. Sus murallas ya no tienen que resistir ejércitos ni asedios, pero continúan contando la historia de una fortaleza que sobrevivió a guerras, revueltas y conspiraciones y que se ganó por méritos propios un lugar destacado entre los castillos más legendarios de Galicia.
Sobrevivió a conflictos nobiliarios, a la revuelta irmandiña e incluso a Pedro Madruga, uno de los guerreros más temidos de la Galicia medieval
En lo alto de una colina que domina el valle del Tea y las antiguas rutas que comunicaban el interior de Galicia con la ciudad de Tui y la costa atlántica, se alza una de las fortalezas más fascinantes de la comunidad. El Castillo de Sobroso, situado en Vilasobroso, entre los municipios de Mondariz y Ponteareas, acumula casi mil años de historia marcados por guerras, conspiraciones, asedios y luchas por el poder. Y hay un episodio que lo ha convertido en una leyenda: ni siquiera Pedro Madruga logró rendirlo.. Su emplazamiento explica buena parte de su historia. Construido sobre un promontorio granítico a más de 300 metros de altitud, Sobroso fue concebido para controlar un enclave estratégico del sur de Galicia. Desde sus murallas se vigilaban las comunicaciones entre las tierras interiores y el obispado de Tui, además de servir como pieza clave de una red defensiva integrada por otras fortalezas como Soutomaior, Tebra o la Torre de Fornelos.. El castillo de la reina Urraca. Los orígenes exactos de la fortaleza siguen siendo objeto de debate, aunque las primeras referencias fiables aparecen en el siglo XII. Una de las historias más conocidas está protagonizada por la reina Urraca de León, una de las figuras más poderosas de la Edad Media peninsular.. Según las crónicas, en torno al año 1117 la reina fue cercada en Sobroso por las fuerzas de su hermana Teresa de Portugal y por los partidarios de su hijo Alfonso. La leyenda asegura que consiguió escapar gracias a un pasadizo secreto que comunicaba el castillo con el río Tea. Aquel episodio contribuyó a reforzar el aura legendaria de la fortaleza y todavía hoy forma parte de la tradición local.. El desafío de Pedro Madruga. Sin embargo, el capítulo más célebre de la historia de Sobroso llegaría varios siglos después.. A finales de la Edad Media, la fortaleza pasó a manos de los Sarmiento, una de las familias más poderosas de Galicia. Su control del territorio provocó continuos enfrentamientos con otro gran linaje gallego: los Sotomayor. La rivalidad entre ambas casas nobiliarias marcó durante décadas la política del sur gallego.. En ese contexto apareció Pedro Álvarez de Sotomayor, más conocido como Pedro Madruga, probablemente el noble gallego más temido de su tiempo. Guerrero, estratega y protagonista de innumerables leyendas, intentó hacerse con Sobroso por todos los medios. Incluso llegó a capturar a García Sarmiento, señor del castillo, y exigió la rendición de la fortaleza. La respuesta fue negativa.. Posteriormente organizó un gran asedio contra la plaza. Las fuentes sitúan a sus fuerzas en unos 5.000 soldados de infantería y 1.000 jinetes, una cifra extraordinaria para la época. Sin embargo, ni siquiera aquel despliegue logró doblegar las defensas del castillo. Pedro Madruga acabó retirándose sin conseguir su objetivo.. Ese fracaso alimentó la fama de Sobroso como una fortaleza prácticamente inexpugnable.. Sobrevivir a la guerra irmandiña. La historia del castillo tampoco escapó a uno de los mayores levantamientos populares de la historia gallega. Durante la revuelta irmandiña de 1467, miles de campesinos y habitantes de las villas se rebelaron contra el poder de la nobleza y destruyeron numerosas fortalezas por toda Galicia. Sobroso fue una de ellas.. Sin embargo, como ocurrió con otros grandes castillos gallegos, la destrucción no fue definitiva. La fortaleza fue reconstruida poco después por los Sarmiento, adquiriendo buena parte del aspecto que conserva actualmente.. A partir de entonces continuó siendo cabeza de una amplia jurisdicción señorial y símbolo del poder de sus propietarios, hasta que la pacificación impulsada por los Reyes Católicos redujo progresivamente la importancia militar de estas fortalezas.. De ruina olvidada a joya patrimonial. Como sucedió con buena parte de los castillos gallegos, Sobroso fue perdiendo protagonismo a partir del siglo XVII. La nobleza abandonó sus viejas fortalezas para instalarse cerca de la Corte y el edificio entró en una lenta decadencia que lo llevó prácticamente a la ruina.. Su salvación llegó en 1923 gracias a Alejo Carrera Muñoz, periodista y filántropo nacido en la zona, que adquirió el castillo y dedicó gran parte de su vida a restaurarlo. Décadas después pasaría a manos públicas y nuevas actuaciones permitieron recuperar definitivamente el monumento.. Hoy, rodeado por un extenso parque forestal y convertido en uno de los grandes referentes patrimoniales de la provincia de Pontevedra, Sobroso sigue dominando el paisaje desde la misma colina que vigiló durante siglos. Sus murallas ya no tienen que resistir ejércitos ni asedios, pero continúan contando la historia de una fortaleza que sobrevivió a guerras, revueltas y conspiraciones y que se ganó por méritos propios un lugar destacado entre los castillos más legendarios de Galicia.
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