Sentado en el patio central de una casa en Auserd, uno de los cinco campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia, el investigador argelino Raouf Farrah (Annaba, Argelia, 39 años) traza con sus palabras una línea invisible que recorre el continente africano hasta llegar a Palestina. “El sistema que hoy intenta borrar a Palestina es el mismo que contribuyó a la colonización de África y también a mantener nuevas formas de imperialismo en el continente hoy en día, mediante el extractivismo, mediante cooperaciones militares y de seguridad desiguales e injustas, pero también deshumanizando, por ejemplo, la cuestión migratoria”, explica en una entrevista con EL PAÍS durante el festival FiSahara, un encuentro que visibiliza la causa saharaui a través del cine y que se celebró del 27 de abril al 3 de mayo en Auserd.. Seguir leyendo
El también activista y experto en seguridad codirige una antología que explora la relación histórica y actual de África con Palestina a través de autores palestinos y africanos
Sentado en el patio central de una casa en Auserd, uno de los cinco campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia, el investigador argelino Raouf Farrah (Annaba, Argelia, 39 años) traza con sus palabras una línea invisible que recorre el continente africano hasta llegar a Palestina. “El sistema que hoy intenta borrar a Palestina es el mismo que contribuyó a la colonización de África y también a mantener nuevas formas de imperialismo en el continente hoy en día, mediante el extractivismo, mediante cooperaciones militares y de seguridad desiguales e injustas, pero también deshumanizando, por ejemplo, la cuestión migratoria”, explica en una entrevista con EL PAÍS durante el festival FiSahara, un encuentro que visibiliza la causa saharaui a través del cine y que se celebró del 27 de abril al 3 de mayo en Auserd.. Este investigador, experto en seguridad y activista independiente argelino, ha codirigidoRising for Palestine, Africans in Solidarity for Decolonization and Liberation (Pluto Press), un libro sobre la relación íntima entre África y Palestina desde una perspectiva histórica, pero también desde la solidaridad actual entre los pueblos. Las raíces, explica, se remontan a mucho antes de los movimientos de independencia en todo el continente. África y Palestina comparten una larga historia común, iniciada por peregrinos africanos —especialmente de Sudán y otros países de África Oriental— que viajaban a Jerusalén, entonces considerada parte del recorrido del haj o peregrinación musulmana.. Ese vínculo se fortaleció durante los sesenta y setenta, cuando los movimientos de liberación africanos apoyaron la causa palestina en una lucha común contra el colonialismo, el imperialismo y la ocupación, añade. Más tarde, numerosos países africanos reconocieron tempranamente a Palestina y la Organización para la Unidad Africana (OUA) impulsó una resolución que calificó el sionismo como una forma de discriminación racial, influyendo después en Naciones Unidas.. “Pero con los Acuerdos de Oslo en los noventa, esta relación se suavizó de alguna manera, porque entró en una especie de marco liberal en el que Palestina fue reconocida, pero también muchos países africanos comenzaron a reconocer a Israel como Estado. Pero los pueblos, que es lo más importante, nunca olvidaron a los palestinos”, remacha.. El volumen, que cuenta con 20 textos –7 de palestinos y 13 de africanos—, “no pretende instrumentalizar el sufrimiento palestino, sino aclarar sus coordenadas”, enfatiza. “Consiste en identificar una línea de continuidad entre los genocidios ocurridos en Argelia y Namibia, el apartheid en Sudáfrica y lo que está pasando hoy en Gaza y Cisjordania”, añade.. Farrah, que ha escrito varios capítulos, entre ellos una entrevista con Malainin Lakhal, representante permanente adjunto de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ante la Unión Africana (UA), considera que la lucha saharaui y la palestina se asientan sobre varios paralelismos. “Ambas poblaciones sufren una ocupación. Ambas tienen derecho a ejercer su autodeterminación en virtud del derecho internacional. Ambas han sufrido el exilio y el despojo”, enumera. “Quienes hoy promueven el llamado plan de autonomía de Marruecos —los capitalistas estadounidenses, básicamente— están impulsados por las mismas fuerzas que quieren ocupar Gaza y convertirla en una Riviera. Es una cuestión de extractivismo y de explotación de recursos sin el consentimiento de los pueblos”, opina.. Entendemos la solidaridad con Palestina no como caridad, sino como una responsabilidad para nosotros como africanos. El investigador cita también el papel de la ONU, que, en su opinión, “ha fracasado completamente” en ambos casos. En el saharaui, porque el mandato de la Misión de la ONU para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) “siempre ha sido supervisar el alto el fuego y asegurarse de que se implementara un referéndum. La ONU fracasó a la hora de crear las condiciones para su aplicación”, explica. “Ocurre lo mismo con los palestinos. Técnicamente, tienen derecho y soberanía al menos sobre Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este. Y vemos hoy cómo el proyecto sionista del Gran Israel está borrando aquello que se les prometió”, añade.. “Pero ambas poblaciones también tienen el espíritu del sumud [firmeza o perseverancia en árabe]”, continúa. “Cuando vienes a los campamentos saharauis te das cuenta de que ese espíritu no solo está presente en la resistencia de los palestinos, sino también en la resistencia saharaui, a través de su cultura, de su memoria y de su negativa a ser deshumanizados y silenciados”, añade.. Además, está la relación entre Marruecos e Israel, reforzada a partir de 2020 con los Acuerdos de Abraham. “Israel y Marruecos se reconocieron mutuamente, a cambio del reconocimiento por parte de EE UU de la ‘marroquinidad’ del Sáhara Occidental. Desde entonces, el número de proyectos conjuntos entre Marruecos e Israel ha aumentado enormemente”, explica. “Los israelíes creen que las autoridades marroquíes podrían actuar como los Emiratos en Oriente Próximo: quienes pueden generar una ola de reconocimientos entre los países que todavía dudan, ya sea en el norte de África o en el Sahel”, añade. “Para los marroquíes, la razón es bastante clara. Ven a Israel como un socio clave en materia de seguridad junto con EE UU”.. Este año, cuando se cumple medio siglo del comienzo de la lucha de los saharauis por su autodeterminación, “es realmente crítico para la causa saharaui”, dice el activista. “Siento que puede ir en dos direcciones: o bien una imposición —ilegal, matiza— del plan de autonomía, aunque no llegue a aplicarse ni implementarse de forma efectiva, o bien un aumento de la resistencia y de la difusión de información sobre la causa saharaui”.. “Estoy aquí porque, como investigador, tengo una obligación. Las ciencias sociales deben estar del lado de la verdad. Y la verdad es que los saharauis, como pueblo, tienen derecho a decidir por sí mismos si quieren formar parte de Marruecos o tener su propio Estado. Y no podemos permitirnos el privilegio de negarles ese derecho”, opina.. El investigador y activista argelino Raouf Farrah, durante la entrevista en Auserd, uno de los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia, en el marco del festival de cine FiSahara, que se celebró del 27 de abril al 3 de mayo. Monica Torres. Farrah cree “personalmente” que la aplicación efectiva de un plan de autonomía “es imposible en el contexto actual”. Este plan, presentado por Marruecos ante la ONU en 2007 y respaldado en 2020 por la Administración Trump, ha recibido en los últimos años el apoyo de EE UU, Francia o España. En octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU renovó por un año la misión de la MINURSO mediante una resolución impulsada por EE UU que sitúa el plan de autonomía marroquí como base para una solución del conflicto.. “Veremos cómo serán las principales negociaciones”, dice Farrah, en referencia a las reuniones estos meses entre Marruecos y el Frente Polisario. “Pero creo que es simplemente una maniobra política para convertir el plan de autonomía marroquí en el marco de referencia, aislando así la autodeterminación y el referéndum como posibilidad, y deshacerse así poco a poco de la MINURSO para seguir explotando los recursos del territorio sin control”.. Hay que dar voz a los propios saharauis, porque son los que están en la primera línea. El activista, que considera que “la solidaridad con el pueblo saharaui no debe considerarse caridad, sino una responsabilidad colectiva”, prepara un nuevo libro con la activista saharaui Najla Mohamed Ali en el que reunirá voces saharauis, pero también extranjeras, “para romper el silenciamiento”. “Hay que dar voz a los propios saharauis, porque son los que están en la primera línea. Hablar del muro de arena, de la violencia del sistema de minas a lo largo de ese muro, de las graves violaciones de derechos humanos y de los presos políticos en los territorios ocupados del Sáhara Occidental”.. En la imagen, Raouf Farrah, investigador argelino en Auserd, uno de los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia. Monica Torres
