Un año más la Romería de Santo Toribio congregó hoy a lo spies del Cristo del Otero palentino a miles de personas en el barrio del Cristo con la Pedrea de Pan y Quesillo.. Desde el balcón de la ermita se lanzaron cerca de 4.500 bolsas entre el fervor popular. A esas hay que sumar las 3.500 que la Asociación de Vecinos distribuyó y vendió en su caseta al precio de 1,5 euros, y las 2.065 repartidas entre los centros escolares que las habían solicitado el pasado viernes (Ave María, Buenos Aires, Juan Mena, La Providencia, La Salle, Padre Claret, Marqués de Santillana, Santa Clara de Asís y Santo Domingo de Guzmán en la capital, además del CEIP Clara Campoamor de Villalobón).. En total, la Fundación Personas Aspanis preparó cerca de 10.100 bolsas.. Los actos arrancaron a las 11.30 horas desde la iglesia de San Ignacio y Santa Inés, desde donde la procesión subió hasta la ermita con el grupo de danzas del barrio y la peña Santo Toribio, que llevó al Santo en andas.. A las 12.00 horas, el Obispo Mikel Garciandía ofició la Misa, tras la cual, a las 13.00 hras, llegó la Pedrea, una cita que aspira a ser declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.. Sería como entrar en la «Guía Michelin» de los viajes en España ya que consigue una promoción gratuita: El Estado incluye estas fiestas en sus campañas de Turespaña a nivel internacional. Además, atrae a viajeros que buscan experiencias auténticas y tradicionales, lo que supone un chute de ingresos para la hostelería y el comercio palentino. Y, por qué no decirlo, abre puertas a subvenciones específicas para mejorar las infraestructuras del cerro y la organización del evento.. En un mundo globalizado, Palencia quiere reivindicar su identidad. Santo Toribio es, junto a San Antolín, el alma de la ciudad. Los secretos de la pedrea. Se lanzan miles de bolsas que contienen el famoso pan y el quesillo. La gente pone paraguas del revés, bolsas de tela reforzadas y saltos dignos de la NBA. Pero el secreto está en la colocación: ni muy cerca del balcón (donde las bolsas pasan volando), ni muy lejos.. Lo que hace amena a esta romería es el contraste. Tiene la parte solemne con la subida en procesión hasta el Cristo y la misa en la ermita excavada en la roca, pero luego estalla la locura colectiva. Es una fiesta donde el Ayuntamiento y la Peña de Santo Toribio se vacían los bolsillos (literalmente) para que nadie se vaya con el estómago vacío.. Además, las vistas desde el cerro son imbatibles. Ver toda la llanura de Tierra de Campos con el Cristo de Victorio Macho custodiando tus espaldas es de esas fotos que revientan Instagram. Un dato curioso: Aunque el nombre oficial es Romería de Santo Toribio, cualquier palentino dirá simplemente que va a «la pedrea». Es su forma de decir que el cariño, en esta tierra, se demuestra a base de pan y queso.. No existe otra romería en España donde el acto central sea un «apedreamiento simbólico» con alimentos desde la base de una escultura monumental. Esa mezcla de leyenda del siglo VI, castigo convertido en perdón y lluvia de comida es una narrativa que no tiene competencia. La gente sabe que el pan y el queso son «sagrados». Rara vez se ve comida por el suelo que no sea recogida de inmediato. Existe un respeto implícito por el alimento que simboliza el perdón del Santo.
Cerca de 4.500 bolsas de pan y quesillo protagonizan la Romería de Santo Toribio en Palencia
Un año más la Romería de Santo Toribio congregó hoy a lo spies del Cristo del Otero palentino a miles de personas en el barrio del Cristo con la Pedrea de Pan y Quesillo.. Desde el balcón de la ermita se lanzaron cerca de 4.500 bolsas entre el fervor popular. A esas hay que sumar las 3.500 que la Asociación de Vecinos distribuyó y vendió en su caseta al precio de 1,5 euros, y las 2.065 repartidas entre los centros escolares que las habían solicitado el pasado viernes (Ave María, Buenos Aires, Juan Mena, La Providencia, La Salle, Padre Claret, Marqués de Santillana, Santa Clara de Asís y Santo Domingo de Guzmán en la capital, además del CEIP Clara Campoamor de Villalobón).. En total, la Fundación Personas Aspanis preparó cerca de 10.100 bolsas.. Los actos arrancaron a las 11.30 horas desde la iglesia de San Ignacio y Santa Inés, desde donde la procesión subió hasta la ermita con el grupo de danzas del barrio y la peña Santo Toribio, que llevó al Santo en andas.. A las 12.00 horas, el Obispo Mikel Garciandía ofició la Misa, tras la cual, a las 13.00 hras, llegó la Pedrea, una cita que aspira a ser declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.. Sería como entrar en la «Guía Michelin» de los viajes en España ya que consigue una promoción gratuita: El Estado incluye estas fiestas en sus campañas de Turespaña a nivel internacional. Además, atrae a viajeros que buscan experiencias auténticas y tradicionales, lo que supone un chute de ingresos para la hostelería y el comercio palentino. Y, por qué no decirlo, abre puertas a subvenciones específicas para mejorar las infraestructuras del cerro y la organización del evento.. En un mundo globalizado, Palencia quiere reivindicar su identidad. Santo Toribio es, junto a San Antolín, el alma de la ciudad. Se lanzan miles de bolsas que contienen el famoso pan y el quesillo. La gente pone paraguas del revés, bolsas de tela reforzadas y saltos dignos de la NBA. Pero el secreto está en la colocación: ni muy cerca del balcón (donde las bolsas pasan volando), ni muy lejos.. Lo que hace amena a esta romería es el contraste. Tiene la parte solemne con la subida en procesión hasta el Cristo y la misa en la ermita excavada en la roca, pero luego estalla la locura colectiva. Es una fiesta donde el Ayuntamiento y la Peña de Santo Toribio se vacían los bolsillos (literalmente) para que nadie se vaya con el estómago vacío.. Además, las vistas desde el cerro son imbatibles. Ver toda la llanura de Tierra de Campos con el Cristo de Victorio Macho custodiando tus espaldas es de esas fotos que revientan Instagram. Un dato curioso: Aunque el nombre oficial es Romería de Santo Toribio, cualquier palentino dirá simplemente que va a «la pedrea». Es su forma de decir que el cariño, en esta tierra, se demuestra a base de pan y queso.. No existe otra romería en España donde el acto central sea un «apedreamiento simbólico» con alimentos desde la base de una escultura monumental. Esa mezcla de leyenda del siglo VI, castigo convertido en perdón y lluvia de comida es una narrativa que no tiene competencia. La gente sabe que el pan y el queso son «sagrados». Rara vez se ve comida por el suelo que no sea recogida de inmediato. Existe un respeto implícito por el alimento que simboliza el perdón del Santo.
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