Ya su nombre, Melón Diesel, sin la preceptiva tilde en la segunda palabra, delata la esencia mestiza de esta banda de pop/rock natural de Gibraltar que creció al calor de los grandes grupos de rock estadounidenses e ingleses pero que eligió el español como lengua, y que entre 1999 y 2003 alcanzó una popularidad considerable. Dylan Ferro (voz), Dani Fa (guitarra) y Danny Bugeja (guitarra) han retomado el grupo 23 años después de su separación –la formación original dio lugar a Taxi, de la que ellos formaron parte, y Área 52– y lo han hecho con la intención de mantenerse en él largo tiempo; tanto, esperan, como el que ha permanecido en pausa. Fue precisamente el idioma lo que provocó discrepancias internas que desembocaron en la ruptura, ya que ellos tres querían seguir cantando en la lengua en la que grabaron sus tres primeros discos de estudio, mientras que los otros dos miembros, el batería y el bajista, preferían continuar en la senda de su último trabajo, «Real», grabado íntegramente en inglés aunque incluyó seis versiones en español. Dani Fa lo explica: «Eso, el idioma, fue, sí, una de las discrepancias que surgieron, pero lo cierto es que la convivencia no era la misma, no funcionaba, y cuando ya no funciona y no puedes aguantar más, pues dices “carretera y manta”». Interviene Danny: «Si piensas en un matrimonio no es solo una cosa la que separa a una pareja, son una multitud de cosas que van mal y que provocan los encontronazos. Como bien dices –señala–, estaba ese tiempo ya de la era digital, del top manta (la piratería), en el que entra además “Operación Triunfo” y barre con todo, y nosotros eso lo notamos. Y sacar el último disco en inglés no ayudó, porque habíamos sacado los anteriores en castellano y a la gente le descolocó. La idea partió del presidente de Sony, José María Cámara, ya fallecido. “Estoy hasta los huevos de que los ingleses me vendan grupos, ahora voy a venderlo yo”, dijo. No fue una imposición, sino una sugerencia que nosotros aceptamos porque nos criamos en un sistema educativo británico y hablamos el inglés perfectamente». Dylan zanja la cuestión: «Pero luego no se lo vendió a los ingleses, porque ellos dijeron: “De esto tengo ya veinte”. Entonces, al final, ni chicha ni limoná». Viéndolo con perspectiva, ¿separarse fue una decisión desacertada? Danny: «Creo que tomamos la decisión que teníamos que tomar, había que sanearse. Habíamos llegado a tener encontronazos entre todos los miembros, incluso entre los tres que estamos ahora aquí. Es difícil convivir en un grupo de cinco personas. Y cuando alguien trata de ser el capitán, o quiere decidir algo, es muy difícil ser justo, creo yo». Dylan: «Hay que tener una cierta tolerancia y mantener una democracia, y hubo integrantes que trataron de imponer su voluntad. Pero es que éramos muy jóvenes; cuando nos separamos teníamos 25 años. De cara a la gente lo dejamos cuando mejor estábamos, pero internamente nos estábamos derrumbando. Hicimos una gira de 104 conciertos en poco más de lo que dura un verano, y eso son muchos días de convivencia juntos y te das cuenta de muchas cosas que antes no veías».. «De cara a la gente lo dejamos cuando mejor estábamos, pero internamente nos estábamos derrumbando». Taxi, el grupo que formaron tras la ruptura, dejó cinco discos en los que la intensidad de la música se atemperó, con canciones más melódicas. ¿Se debió al hecho de pasar de los veintitantos a los 30? «Ocurrió de manera orgánica –afirma Dani–. Son influencias diferentes que te van viniendo, vas conociendo y las vas incorporando inconscientemente». ¿Y por qué decidieron vender la licencia y recuperar Melón Diesel? Danny: «Ja, ja, ja. No era tanto vender la licencia, sino que en Taxi dejamos de hacer conciertos. Cada uno tomó su camino, también por estar con la familia y demás. Pero lo de volver a Melón Diesel era algo que mánagers, discográfica, todo el mundo, nos decía “tenéis que volver al nombre”. Porque cuando entras en internet y buscas Taxi te sale de todo menos el grupo. Melón Diesel tenía un nombre ya hecho, era una marca, pero retomamos ese nombre cuando legalmente pudimos hacerlo». Dylan: «¿Tuvimos un litigio? No exactamente; no queremos entrar en detalles. Pero pudimos recuperar los derechos de Melón Diesel legalmente y aquí estamos».. «De cara a la gente lo dejamos cuando mejor estábamos, pero internamente nos estábamos derrumbando». Hijos del mestizaje. El trabajo en el que andan inmersos es la puesta al día de su primer disco, «La Cuesta de mister Bond», cuyos temas están grabando junto a otros artistas y del que ya ha salido algún sencillo cuyo sonido mejora sustancialmente el original: «Estamos celebrando el que fue nuestro primer disco –dice Danny–, que alcanzó el doble platino. Tenemos también un documental que todavía no ha salido y en el que volvimos al estudio donde grabamos ese disco, en Inglaterra. Con esas canciones hemos hecho colaboraciones con grandes artistas y vamos a relanzar el álbum entero. Ya ha empezado con Iván Ferreiro (“Contracorriente”) y la siguiente será Nina de Juan, de Morgan». Dylan: «El caso es que hemos vuelto y que, si todo va bien, el año que viene saldrán cosas nuevas».. «Tenemos una mezcla cultural, el llanito existe, es la mezcla de los dos, y no queremos ser de un lado ni del otro». ¿Gibraltar español o mejor lo dejamos como está? Dani sentencia: «Gibraltar, de los gibraltareños». Dylan: «Lo dejamos mejor como está. Nosotros no somos personas de meternos en temas políticos, pero estamos orgullosos del sitio del que venimos. Como todo el mundo, que es de donde nace y se cría. Gibraltar goza de un mestizaje de los dos lados, Inglaterra y España, y la idiosincrasia la entendemos perfectamente así». ¿Está equilibrada la balanza o hay un mayor poso anglosajón? Dylan: «Está equilibrada, aunque a lo mejor ahora se está hablando más inglés que nunca. Por ejemplo, mis hijos tienen nueve y seis años y apenas hablan español y me dirijo a ellos en inglés. Fallo mío, ¿eh?». Danny: «Eso depende, porque mis hijos hablan perfectamente los dos idiomas, son bilingües, y mi mujer es española». Interviene de nuevo Dylan: «Tenemos una mezcla cultural, el llanito existe, es la mezcla de los dos, y no queremos ser de un lado ni del otro. Es como en Miami, que hablan inglés y español, o como los puertorriqueños». Reconocen que sus influencias musicales beben más de lo anglosajón, pero ¿en Gibraltar hay una mayor influencia inglesa en la música en general? Danny: «Sí, al menos dentro del tipo de música que escuchamos nosotros». Dani lo amplía: «Los grupos no cantan en español, ninguno. La gente habla en español, pero nadie canta en ese idioma. A la hora de hacer pop y rock se usa el inglés». Dylan: «Hay también mucha gente que escucha flamenco, pero por culpa de estar entre medias no termina de cuajar y es una lástima». Melón Diesel ha estado en hibernación 23 años, ¿firman por otros 23 en activo? Dylan: «No veo por qué no. Si la salud no lo impide ni la gente dice “basta”…», concluye.. Vuelvo y me quedo. Por Javier Menéndez Flores. En el Peñón, titán de roca adosado a la Andalucía más salvaje, los macacos andan noche y día desmelenados como leones y para vencer el tedio vacilan fuerte al personal, que ve en ellos a unos parientes lejanos o no tanto. Y el spanglish se abre camino con el descaro del viento, sin pedir permiso a nobody, y para qué iba a hacerlo, mientras el oído caza al vuelo palabras que beben de dos diccionarios pero que, juntas y hermosamente revueltas, sirven también para protestar y para amar, quizá las dos mayores fijaciones de esta raza nuestra que un día se puso en pie y sometió para siempre al resto de los animales.. Pero no nos desviemos, por Dios, que aquí hemos venido a hablar de tres tipos cuyos nombres empiezan por D y que un día soñaron con hacer lo que hacían sus ídolos y, abracadabra, el futuro les concedió sus deseos por cortesía de un Bond distinto a James. A contracorriente tal vez se tarde más en llegar arriba del todo, could be, pero te vas confeccionando un traje con mucha cicatriz que mola dos mil veces más que aquel que carece de la más leve arruga. Y cuando al fin coronas, cuando notas un vértigo que tiene algo de cuchillo en el cuello y que es como la madre de todas las caricias, lo que te muestra el espejo se parece muchísimo a ti aunque no seas exactamente tú.. «Real» sonaba very good, I promise you; tan bien, fíjate lo que te digo, como el plástico de cualquier rockstar. Y además, ¿cómo ibais a decir que no a la veleidad de un capo? Pero no lograbais evitar el peso aplastante de tantas preguntas (¿puedo seguir?, ¿cómo te sientes?, ¿qué va a ser?) mientras ya os habíais ido aun antes siquiera de sospecharlo. Porque ese hogar en el que lo normal era reírse a carcajadas casi por cualquier cosa, de pronto adquirió la fisonomía de un campo de batalla.. Y llegó la libertad igual que un puñetazo, fuerte, inesperado, a bordo de un taxi. Pero aquí estoy, hey, porque jamás, nunca, me fui, y al otro lado del horizonte quizá aprenderé a decir que no. Sostienen que siempre hay una estrella que te lleva al sur, y a ese clavo os agarrasteis con todo lo que teníais. Pero en diciembre, reverso nítido de junio, es fácil temblar y más fácil todavía calarse, y es por eso que preferisteis dejarlo en sus manos.. El grunge de Nirvana y Pearl Jam fue el punto de encuentro, y Seattle la tierra prometida que podías traerte a casa envuelta con el celofán de los sueños por cumplir. Y hay que ver qué sencillo componía Cobain, puto genio capaz de matarte por dentro. La aventura de la música, para Dylan, comenzó en el instituto y en ese Sympathy for the Blonde compartido con Bugeja, quien tenía en Metallica su templo particular. Y de aquellos días permanecen intactos «Blackbird», «Hey Jude», «Strawberry fields forever»… Beatles en vena. Y si Dani cierra los ojos solo ve kilómetros de playa mientras retumban en su cabeza los acordes de «The song remains the same» (Zeppelin) y de «Little wing» (Hendrix) que le suministraba la bendita radio de la British Forces Gibraltar.. La vida es una caja de sorpresas XXL. Tras varios vendavales en Madrid, una llamada de teléfono en tu tierra te cambia por entero la existencia. Y aquel chupito que se subía a la cabeza como un torpedo ha vuelto a explotar en el cielo de la boca. C’mon, sírvanse ustedes mismos.
El grupo gibraltareño de pop/rock regresa tras una pausa de 23 años y celebra su primer disco, que regraba, mejorado, con distintos artistas
Ya su nombre, Melón Diesel, sin la preceptiva tilde en la segunda palabra, delata la esencia mestiza de esta banda de pop/rock natural de Gibraltar que creció al calor de los grandes grupos de rock estadounidenses e ingleses pero que eligió el español como lengua, y que entre 1999 y 2003 alcanzó una popularidad considerable. Dylan Ferro (voz), Dani Fa (guitarra) y Danny Bugeja (guitarra) han retomado el grupo 23 años después de su separación–la formación original dio lugar a Taxi, de la que ellos formaron parte, y Área 52– y lo han hecho con la intención de mantenerse en él largo tiempo; tanto, esperan, como el que ha permanecido en pausa. Fue precisamente el idioma lo que provocó discrepancias internas que desembocaron en la ruptura, ya que ellos tres querían seguir cantando en la lengua en la que grabaron sus tres primeros discos de estudio, mientras que los otros dos miembros, el batería y el bajista, preferían continuar en la senda de su último trabajo, «Real», grabado íntegramente en inglés aunque incluyó seis versiones en español. Dani Fa lo explica: «Eso, el idioma, fue, sí, una de las discrepancias que surgieron, pero lo cierto es que la convivencia no era la misma, no funcionaba, y cuando ya no funciona y no puedes aguantar más, pues dices “carretera y manta”». Interviene Danny: «Si piensas en un matrimonio no es solo una cosa la que separa a una pareja, son una multitud de cosas que van mal y que provocan los encontronazos. Como bien dices –señala–, estaba ese tiempo ya de la era digital, del top manta (la piratería), en el que entra además “Operación Triunfo” y barre con todo, y nosotros eso lo notamos. Y sacar el último disco en inglés no ayudó, porque habíamos sacado los anteriores en castellano y a la gente le descolocó. La idea partió del presidente de Sony, José María Cámara, ya fallecido. “Estoy hasta los huevos de que los ingleses me vendan grupos, ahora voy a venderlo yo”, dijo. No fue una imposición, sino una sugerencia que nosotros aceptamos porque nos criamos en un sistema educativo británico y hablamos el inglés perfectamente». Dylan zanja la cuestión: «Pero luego no se lo vendió a los ingleses, porque ellos dijeron: “De esto tengo ya veinte”. Entonces, al final, ni chicha ni limoná». Viéndolo con perspectiva, ¿separarse fue una decisión desacertada? Danny: «Creo que tomamos la decisión que teníamos que tomar, había que sanearse. Habíamos llegado a tener encontronazos entre todos los miembros, incluso entre los tres que estamos ahora aquí. Es difícil convivir en un grupo de cinco personas. Y cuando alguien trata de ser el capitán, o quiere decidir algo, es muy difícil ser justo, creo yo». Dylan: «Hay que tener una cierta tolerancia y mantener una democracia, y hubo integrantes que trataron de imponer su voluntad. Pero es que éramos muy jóvenes; cuando nos separamos teníamos 25 años. De cara a la gente lo dejamos cuando mejor estábamos, pero internamente nos estábamos derrumbando. Hicimos una gira de 104 conciertos en poco más de lo que dura un verano, y eso son muchos días de convivencia juntos y te das cuenta de muchas cosas que antes no veías».. «De cara a la gente lo dejamos cuando mejor estábamos, pero internamente nos estábamos derrumbando». Taxi, el grupo que formaron tras la ruptura, dejó cinco discos en los que la intensidad de la música se atemperó, con canciones más melódicas. ¿Se debió al hecho de pasar de los veintitantos a los 30? «Ocurrió de manera orgánica –afirma Dani–. Son influencias diferentes que te van viniendo, vas conociendo y las vas incorporando inconscientemente». ¿Y por qué decidieron vender la licencia y recuperar Melón Diesel? Danny: «Ja, ja, ja. No era tanto vender la licencia, sino que en Taxi dejamos de hacer conciertos. Cada uno tomó su camino, también por estar con la familia y demás. Pero lo de volver a Melón Diesel era algo que mánagers, discográfica, todo el mundo, nos decía “tenéis que volver al nombre”. Porque cuando entras en internet y buscas Taxi te sale de todo menos el grupo. Melón Diesel tenía un nombre ya hecho, era una marca, pero retomamos ese nombre cuando legalmente pudimos hacerlo». Dylan: «¿Tuvimos un litigio? No exactamente; no queremos entrar en detalles. Pero pudimos recuperar los derechos de Melón Diesel legalmente y aquí estamos».. «De cara a la gente lo dejamos cuando mejor estábamos, pero internamente nos estábamos derrumbando». Hijos del mestizaje. El trabajo en el que andan inmersos es la puesta al día de su primer disco, «La Cuesta de mister Bond», cuyos temas están grabando junto a otros artistas y del que ya ha salido algún sencillo cuyo sonido mejora sustancialmente el original: «Estamos celebrando el que fue nuestro primer disco –dice Danny–, que alcanzó el doble platino. Tenemos también un documental que todavía no ha salido y en el que volvimos al estudio donde grabamos ese disco, en Inglaterra. Con esas canciones hemos hecho colaboraciones con grandes artistas y vamos a relanzar el álbum entero. Ya ha empezado con Iván Ferreiro (“Contracorriente”) y la siguiente será Nina de Juan, de Morgan». Dylan: «El caso es que hemos vuelto y que, si todo va bien, el año que viene saldrán cosas nuevas».. «Tenemos una mezcla cultural, el llanito existe, es la mezcla de los dos, y no queremos ser de un lado ni del otro». ¿Gibraltar español o mejor lo dejamos como está? Dani sentencia: «Gibraltar, de los gibraltareños». Dylan: «Lo dejamos mejor como está. Nosotros no somos personas de meternos en temas políticos, pero estamos orgullosos del sitio del que venimos. Como todo el mundo, que es de donde nace y se cría. Gibraltar goza de un mestizaje de los dos lados, Inglaterra y España, y la idiosincrasia la entendemos perfectamente así». ¿Está equilibrada la balanza o hay un mayor poso anglosajón? Dylan: «Está equilibrada, aunque a lo mejor ahora se está hablando más inglés que nunca. Por ejemplo, mis hijos tienen nueve y seis años y apenas hablan español y me dirijo a ellos en inglés. Fallo mío, ¿eh?». Danny: «Eso depende, porque mis hijos hablan perfectamente los dos idiomas, son bilingües, y mi mujer es española». Interviene de nuevo Dylan: «Tenemos una mezcla cultural, el llanito existe, es la mezcla de los dos, y no queremos ser de un lado ni del otro. Es como en Miami, que hablan inglés y español, o como los puertorriqueños». Reconocen que sus influencias musicales beben más de lo anglosajón, pero ¿en Gibraltar hay una mayor influencia inglesa en la música en general? Danny: «Sí, al menos dentro del tipo de música que escuchamos nosotros». Dani lo amplía: «Los grupos no cantan en español, ninguno. La gente habla en español, pero nadie canta en ese idioma. A la hora de hacer pop y rock se usa el inglés». Dylan: «Hay también mucha gente que escucha flamenco, pero por culpa de estar entre medias no termina de cuajar y es una lástima». Melón Diesel ha estado en hibernación 23 años, ¿firman por otros 23 en activo? Dylan: «No veo por qué no. Si la salud no lo impide ni la gente dice “basta”…», concluye.. Por Javier Menéndez Flores. En el Peñón, titán de roca adosado a la Andalucía más salvaje, los macacos andan noche y día desmelenados como leones y para vencer el tedio vacilan fuerte al personal, que ve en ellos a unos parientes lejanos o no tanto. Y el spanglish se abre camino con el descaro del viento, sin pedir permiso a nobody, y para qué iba a hacerlo, mientras el oído caza al vuelo palabras que beben de dos diccionarios pero que, juntas y hermosamente revueltas, sirven también para protestar y para amar, quizá las dos mayores fijaciones de esta raza nuestra que un día se puso en pie y sometió para siempre al resto de los animales.. Pero no nos desviemos, por Dios, que aquí hemos venido a hablar de tres tipos cuyos nombres empiezan por D y que un día soñaron con hacer lo que hacían sus ídolos y, abracadabra, el futuro les concedió sus deseos por cortesía de un Bond distinto a James. A contracorriente tal vez se tarde más en llegar arriba del todo, could be, pero te vas confeccionando un traje con mucha cicatriz que mola dos mil veces más que aquel que carece de la más leve arruga. Y cuando al fin coronas, cuando notas un vértigo que tiene algo de cuchillo en el cuello y que es como la madre de todas las caricias, lo que te muestra el espejo se parece muchísimo a ti aunque no seas exactamente tú.. «Real» sonaba very good, I promise you; tan bien, fíjate lo que te digo, como el plástico de cualquier rockstar. Y además, ¿cómo ibais a decir que no a la veleidad de un capo? Pero no lograbais evitar el peso aplastante de tantas preguntas (¿puedo seguir?, ¿cómo te sientes?, ¿qué va a ser?) mientras ya os habíais ido aun antes siquiera de sospecharlo. Porque ese hogar en el que lo normal era reírse a carcajadas casi por cualquier cosa, de pronto adquirió la fisonomía de un campo de batalla.. Y llegó la libertad igual que un puñetazo, fuerte, inesperado, a bordo de un taxi. Pero aquí estoy, hey, porque jamás, nunca, me fui, y al otro lado del horizonte quizá aprenderé a decir que no. Sostienen que siempre hay una estrella que te lleva al sur, y a ese clavo os agarrasteis con todo lo que teníais. Pero en diciembre, reverso nítido de junio, es fácil temblar y más fácil todavía calarse, y es por eso que preferisteis dejarlo en sus manos.. El grunge de Nirvana y Pearl Jam fue el punto de encuentro, y Seattle la tierra prometida que podías traerte a casa envuelta con el celofán de los sueños por cumplir. Y hay que ver qué sencillo componía Cobain, puto genio capaz de matarte por dentro. La aventura de la música, para Dylan, comenzó en el instituto y en ese Sympathy for the Blonde compartido con Bugeja, quien tenía en Metallica su templo particular. Y de aquellos días permanecen intactos «Blackbird», «Hey Jude», «Strawberry fields forever»… Beatles en vena. Y si Dani cierra los ojos solo ve kilómetros de playa mientras retumban en su cabeza los acordes de «The song remains the same» (Zeppelin) y de «Little wing» (Hendrix) que le suministraba la bendita radio de la British Forces Gibraltar.. La vida es una caja de sorpresas XXL. Tras varios vendavales en Madrid, una llamada de teléfono en tu tierra te cambia por entero la existencia. Y aquel chupito que se subía a la cabeza como un torpedo ha vuelto a explotar en el cielo de la boca. C’mon, sírvanse ustedes mismos.
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