Cervantes nunca lo puso en boca de Alonso Quijano ni de Sancho pero sí lo dijo Pedro Sánchez en respuesta a «los tecno-oligarcas» y lo repicó Montero en su despedida en la Carrera de San Jerónimo como vicepresidenta y también –según sus palabras– como «mujer, seguramente, con más poder de la democracia»: «Ladran, pues cabalgamos». Horas después, en la sede del PSOE-A de la calle San Vicente, en dura pugna con un agujero en la tarima en el que se le metía el tacón, la candidata socialista presentó el leitmotiv de la campaña para las andaluzas o, siguiendo con «El Quijote», el particular «mago Frestón» del que viene, dijo, a «salvar a los andaluces»: Montero acusó a Moreno de tener «planificada» la «privatización paulatina de la sanidad pública» y puso como ejemplo el incremento del gasto en derivaciones de pacientes a clínicas privadas y el aumento de los seguros. Según los datos de Unespa, los seguros médicos privados aumentaron durante la etapa socialista un 30% y con Juanma Moreno, un 20%. Según la patronal aseguradora, en 2011 había en Andalucía un 14,57% de población con seguro privado; en 2018 (último año del PSOE en la Junta), el porcentaje era 17,16%; en 2024 alcanzó el 23,06%. La subida ha continuado con el PP, pero a menor ritmo. En ambos periodos hay que tener en cuenta la tendencia estructural, factores laborales e, incluso, las fórmulas hipotecarias que incluyen seguros médicos para bajar los tipos de interés. Casi 264.000 operaciones se han derivado a la privada en un lustro en Andalucía. La media anual se acerca a 53.000 conciertos, con un pico de más de 77.000 posterior al Covid y una bajada a menos de 28.000 en 2023.. El deterioro sanitario fue una de las principales causas del fin del PSOE en la Junta, unido al desgaste de más de tres décadas y media en el Ejecutivo y casos como los ERE o la Faffe. Todo sumó a modo de gota malaya pero el detonante final fue la gestión sanitaria, con las mareas blancas en las calles tras el proyecto de fusión hospitalaria en Granada. Entonces, la Sanidad era el segundo problema para los andaluces –datos del Egopa– y actualmente es el primero –Centra–. Moreno es consciente del talón de Aquiles sanitario y ha tratado desde 2019 de dotar de consistencia un sistema con fortalezas y signos de agotamiento. «Montero se equivoca si quiere convertir las elecciones en un referéndum sobre la sanidad», señaló el presidente tras las acusaciones de copago. «La supuesta privatización es rotunda y categóricamente la gran estafa de la izquierda», dijo meses antes en el Parlamento. Moreno anunció «cambios profundos» en el SAS. Antonio Sanz, experto en emergencias, fue llamado para apagar el fuego. «El sistema público no era sostenible», según Moreno, quien también dijo en los primeros debates de su mandato que encontraron «un coche gripado y lo arreglamos para que medio ande».. Los síntomas apuntan a un fallo sistémico y la patología no se cura «sólo» con dinero. Desde que Moreno tomó posesión en enero de 2019 la inversión en Sanidad ha pasado de algo más de 9.800 millones a más de 16.000. Cerca del doble de lo que asignaba el Gobierno socialista. La demora en las citas y las intervenciones sigue como asignatura pendiente, aunque se ha reducido. El foco, no obstante, volverá en la campaña a cuestiones como los retrasos en la comunicación de pruebas dudosas. «Esto no es un fallo, esto es un colapso sanitario», dijo Montero en lo más profundo de una crisis ahora taponada. El PSOE defiende que lo que está ocurriendo es fruto del «modelo» del PP, «encaminado a la privatización».. La externalización es una práctica arraigada en todos los gobiernos. Cataluña, con Illa, dedica el 23% del presupuesto de la Consejería, para abaratar costes. Andalucía externaliza la mitad de la media española y cinco veces menos que Cataluña. Montero, como consejera andaluza de Salud gastó más de 500 millones en conciertos sanitarios. «Lo que no puede decir Montero es que los conciertos tienen un importante perfil social cuando lo hace el PSOE, pero cuando una ley que aprueba el PSOE la hace el PP en beneficio de Andalucía, entonces es privatización», defiende el presidente.. El debate de los servicios públicos junto al «No a la guerra» serán las dos grandes proclamas de izquierda. La crisis de los cribados de cáncer de mama despertó a la oposición en Andalucía. «Es muy dada a la hipérbole; forma parte de una política antigua y un poco pasada porque decir al ciudadano que se va a morir si vota a Juanma no es creíble», dijo Moreno. «Nos jugamos la salud y la vida», indica Montero. Las urnas dirimirán el 17-M, tras la campaña, «si eran molinos o gigantes» o, como en el 2-D de 2018, si «Salud responde».
Las contrataciones aumentaron un 30% con los socialistas en la Junta y un 20% con el Gobierno de Juanma Moreno. La sanidad se convierte en el principal eje de la campaña andaluza
Cervantes nunca lo puso en boca de Alonso Quijano ni de Sancho pero sí lo dijo Pedro Sánchez en respuesta a «los tecno-oligarcas» y lo repicó Montero en su despedida en la Carrera de San Jerónimo como vicepresidenta y también –según sus palabras– como «mujer, seguramente, con más poder de la democracia»: «Ladran, pues cabalgamos». Horas después, en la sede del PSOE-A de la calle San Vicente, en dura pugna con un agujero en la tarima en el que se le metía el tacón, la candidata socialista presentó el leitmotiv de la campaña para las andaluzas o, siguiendo con «El Quijote», el particular «mago Frestón» del que viene, dijo, a «salvar a los andaluces»: Montero acusó a Moreno de tener «planificada» la «privatización paulatina de la sanidad pública» y puso como ejemplo el incremento del gasto en derivaciones de pacientes a clínicas privadas y el aumento de los seguros. Según los datos de Unespa, los seguros médicos privados aumentaron durante la etapa socialista un 30% y con Juanma Moreno, un 20%. Según la patronal aseguradora, en 2011 había en Andalucía un 14,57% de población con seguro privado; en 2018 (último año del PSOE en la Junta), el porcentaje era 17,16%; en 2024 alcanzó el 23,06%. La subida ha continuado con el PP, pero a menor ritmo. En ambos periodos hay que tener en cuenta la tendencia estructural, factores laborales e, incluso, las fórmulas hipotecarias que incluyen seguros médicos para bajar los tipos de interés. Casi 264.000 operaciones se han derivado a la privada en un lustro en Andalucía. La media anual se acerca a 53.000 conciertos, con un pico de más de 77.000 posterior al Covid y una bajada a menos de 28.000 en 2023.. El deterioro sanitario fue una de las principales causas del fin del PSOE en la Junta, unido al desgaste de más de tres décadas y media en el Ejecutivo y casos como los ERE o la Faffe. Todo sumó a modo de gota malaya pero el detonante final fue la gestión sanitaria, con las mareas blancas en las calles tras el proyecto de fusión hospitalaria en Granada. Entonces, la Sanidad era el segundo problema para los andaluces –datos del Egopa– y actualmente es el primero –Centra–. Moreno es consciente del talón de Aquiles sanitario y ha tratado desde 2019 de dotar de consistencia un sistema con fortalezas y signos de agotamiento. «Montero se equivoca si quiere convertir las elecciones en un referéndum sobre la sanidad», señaló el presidente tras las acusaciones de copago. «La supuesta privatización es rotunda y categóricamente la gran estafa de la izquierda», dijo meses antes en el Parlamento. Moreno anunció «cambios profundos» en el SAS. Antonio Sanz, experto en emergencias, fue llamado para apagar el fuego. «El sistema público no era sostenible», según Moreno, quien también dijo en los primeros debates de su mandato que encontraron «un coche gripado y lo arreglamos para que medio ande».. Los síntomas apuntan a un fallo sistémico y la patología no se cura «sólo» con dinero. Desde que Moreno tomó posesión en enero de 2019 la inversión en Sanidad ha pasado de algo más de 9.800 millones a más de 16.000. Cerca del doble de lo que asignaba el Gobierno socialista. La demora en las citas y las intervenciones sigue como asignatura pendiente, aunque se ha reducido. El foco, no obstante, volverá en la campaña a cuestiones como los retrasos en la comunicación de pruebas dudosas. «Esto no es un fallo, esto es un colapso sanitario», dijo Montero en lo más profundo de una crisis ahora taponada. El PSOE defiende que lo que está ocurriendo es fruto del «modelo» del PP, «encaminado a la privatización».. La externalización es una práctica arraigada en todos los gobiernos. Cataluña, con Illa, dedica el 23% del presupuesto de la Consejería, para abaratar costes. Andalucía externaliza la mitad de la media española y cinco veces menos que Cataluña. Montero, como consejera andaluza de Salud gastó más de 500 millones en conciertos sanitarios. «Lo que no puede decir Montero es que los conciertos tienen un importante perfil social cuando lo hace el PSOE, pero cuando una ley que aprueba el PSOE la hace el PP en beneficio de Andalucía, entonces es privatización», defiende el presidente.. El debate de los servicios públicos junto al «No a la guerra» serán las dos grandes proclamas de izquierda. La crisis de los cribados de cáncer de mama despertó a la oposición en Andalucía. «Es muy dada a la hipérbole; forma parte de una política antigua y un poco pasada porque decir al ciudadano que se va a morir si vota a Juanma no es creíble», dijo Moreno. «Nos jugamos la salud y la vida», indica Montero. Las urnas dirimirán el 17-M, tras la campaña, «si eran molinos o gigantes» o, como en el 2-D de 2018, si «Salud responde».
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