Se ha escrito mucho de la la princesa Irene de Grecia y de Dinamarca, fallecida a los 83 años, este jueves 15 de enero. Ha dejado tras de sí la estela de una vida singular, sencilla, discreta y profundamente marcada por el amor a la música y la auténtica búsqueda interior. Rasgos sin duda excepcionales en una persona de su rango, hija y nieta de reyes, y familiar de las cortes de Madrid, Londres, Oslo, Noruega y Dinamarca cuya conducta, siempre ejemplar, estuvo regida por la sobriedad, la falta de protagonismo, la ayuda a los demás y el desapego de los bienes materiales.. Cualidades, sin duda, heredadas de sus padres, el refinado y culto rey Pablo de Grecia y la sin par, atractiva e inquisitiva Federica de Hannover, que ella supo desarrollar de forma personal. Sin embargo, hay aspectos de esta princesa poco conocidos, como sus romances, su bautizo, .. Su padrino fue el primer ministro de la Unión Sudafricana. Nacida en 1942 en Sudáfrica en los años del exilio de su familia durante la Segunda Guerra Mundial, su sencillo bautizo estuvo presidido por su padrino, el naturalista y filósofo general Jan Smuts, por entonces Primer Ministro de la Unión Sudafricana y gran amigo de la por entonces princesa heredera de Grecia. Circunstancias de exilio y de futuro incierto que, sumadas a otras tantas tampoco fáciles de años posteriores, marcarían siempre su identidad: la del desarraigo, la observación silenciosa y la conciencia de un mundo en constante transformación que cabe respetar.. La reina Sofia junto a su hermana Irene de Grecia y Pablo de Grecia durante la boda de su sobrino Philippos en Atenas.GTRES. Estudió en un colegio fundado por su madre. Con el regreso de su familia a Grecia, en 1947, fue testigo de los desvelos de sus padres en tiempos de la guerra civil griega, recorrió junto a ellos las tierras de una Grecia devastada y formó su carácter, junto a sus hermanos Sofía (87) y Constantino (fallecido con 82), en las escuelas Arsakion fundadas por su madre. Unos años más tarde, y siguiendo los pasos de doña Sofía, se fue a Alemania a completar sus estudios en el prestigioso internado de Salem, imbuido de ideas muy cercanas al respeto a la naturaleza, la trascendencia y la forja del carácter como elemento de transformación del mundo que nos rodea.. ‘Romances’ con dos príncipes y un abogado casado. Apasionada por la arqueología, fue sin embargo en el ámbito de la música, que definió como “uno de los rostros de Dios”, donde desarrolló su particular sensibilidad como pianista de altura. Se habló de posibles noviazgos regios con sus primos los príncipes Miguel de Grecia y Enrique de Hesse, y en 1965 se le atribuyó un romance con el brillante abogado ateniense Stavros Strastigis, por entonces casado, pero la caída de la monarquía griega en 1967 quebró la espina dorsal de su familia.. Apoyada en la música por Yehudi Menuhin. Llegó un nuevo exilio en Roma y ella, dotada de una sensibilidad distinta y de una curiosidad intelectual heredada de su madre y alejada del molde de las princesas de su tiempo, comenzó entonces una notable carrera como pianista (se había formado con la francesa Nina Boulanger) de la mano de la pianista clásica griega Gina Bachauer y apoyada por figuras señeras como el director de orquesta Yehudi Menuhin. Realizó varias giras por ciudades de los Estados Unidos, cedió sus ingresos a bolsas para estudiantes de música y, a pesar de su muy estrecha relación con España y con su hermana doña Sofía, en los años 70 se marchó a la India en compañía de su madre, con quien se instaló en Madrás.. Irene de Grecia y la reina Sofía en concierto.EUROPA PRESS. Interés en el Brahamanismo hindú y el Vedanta oriental. Su largo y fecundo vínculo con la India fue, desde entonces, uno de los ejes fundamentales de su vida fruto de una relación profunda y duradera con la cultura y la espiritualidad del subcontinente indio, atraída por sus tradiciones filosóficas, su visión del ser humano y su concepción del respeto a toda forma de vida. Una relación que no se extinguió en 1981 con el fallecimiento de la reina Federica, tras el cual se instaló de forma permanente en el palacio de la Zarzuela pero con continuos viajes a la India por su interés por el Brahmanismo hindú (del linaje de los Kanchi) y el estudio de las religiones comparadas y, en particular, la Patrística de la iglesia ortodoxa griega y el Vedanta oriental.. Trató a Indira Gandhi y a la Madre Teresa de Calcuta. Como consecuencia lógica y ajustada a aquella entrega, en 1986 creó su fundación ‘Mundo en Armonía, a la que, desde entonces, entregó sus desvelos llevando apoyo material a numerosos países del mundo, tratando a estadistas como Indira Gandhi y manteniendo una buena relación con la Madre Teresa de Calcuta. Promovió el micro crédito a través del Grameen Bank de Bangladesh, de Muhammad Yunnus, contribuyó a la financiación de proyectos de la Cruz Roja, colaboró con la Fundación Nelson Mandela para niños y con el Philani Nutritional Project de Sudáfrica, y perteneció a numerosas instituciones y fundaciones de carácter asistencial, como la African Cultural Organization.. Cedió los 900.000 dólares con que la indemnizó el gobierno griego a su fundación. En esa línea de conducta irreprochable, en 2003 cedió a su fundación los 900.000 dólares que le correspondieron de la indemnización que el gobierno griego dio a su familia, como compensación por los bienes que les habían sido incautados en 1974. Actividades que, sin embargo, no le impidieron participar del devenir y de la vida íntima de la familia real española, por su estrechísima relación con doña Sofía y con sus hijos, que siempre la rodearon del mayor afecto y de los mayores cuidados tanto en Madrid como en los veranos en Marivent. Sin olvidar su presencia indispensable en las grandes ceremonias de corte de todas las monarquías en ejercicio, aunque siempre desde la sencillez y la ausencia de signos externos de ostentación.. Deja un vacío irreparable en su hermana Sofía, cuatro años mayor. Su fallecimiento, no por esperable menos doloroso, deja un enorme e irreparable vacío en la vida de doña Sofía, que tiene 4 años más que ella. Las redes sociales han dado cuenta incontable del pesar internacional por su desaparición y, su entierro en el palacio griego de Tatoi. Será la última en gozar derecho de inhumación en los jardines en otro tiempo reales y congregará a numerosísimos parientes de la gran telaraña regia, en cuyo seno supo marcar, sin estridencias, una forma de hacer que enriquece la imagen de lo que es la auténtica realeza.
Se ha escrito mucho de la la princesa Irene de Grecia y de Dinamarca, fallecida a los 83 años, este jueves 15 de enero. Ha dejado tras de sí la estela de una vida singular, sencilla, discreta y profundamente marcada por el amor a la música y la auténtica búsqueda interior. Rasgos sin duda excepcionales en una persona de su rango, hija y nieta de reyes, y familiar de las cortes de Madrid, Londres, Oslo, Noruega y Dinamarca cuya conducta, siempre ejemplar, estuvo regida por la sobriedad, la falta de protagonismo, la ayuda a los demás y el desapego de los bienes materiales.. Cualidades, sin duda, heredadas de sus padres, el refinado y culto rey Pablo de Grecia y la sin par, atractiva e inquisitiva Federica de Hannover, que ella supo desarrollar de forma personal. Sin embargo, hay aspectos de esta princesa poco conocidos, como sus romances, su bautizo, .. Su padrino fue el primer ministro de la Unión Sudafricana. Nacida en 1942 en Sudáfrica en los años del exilio de su familia durante la Segunda Guerra Mundial, su sencillo bautizo estuvo presidido por su padrino, el naturalista y filósofo general Jan Smuts, por entonces Primer Ministro de la Unión Sudafricana y gran amigo de la por entonces princesa heredera de Grecia. Circunstancias de exilio y de futuro incierto que, sumadas a otras tantas tampoco fáciles de años posteriores, marcarían siempre su identidad: la del desarraigo, la observación silenciosa y la conciencia de un mundo en constante transformación que cabe respetar.. Estudió en un colegio fundado por su madre. Con el regreso de su familia a Grecia, en 1947, fue testigo de los desvelos de sus padres en tiempos de la guerra civil griega, recorrió junto a ellos las tierras de una Grecia devastada y formó su carácter, junto a sus hermanos Sofía (87) y Constantino (fallecido con 82), en las escuelas Arsakion fundadas por su madre. Unos años más tarde, y siguiendo los pasos de doña Sofía, se fue a Alemania a completar sus estudios en el prestigioso internado de Salem, imbuido de ideas muy cercanas al respeto a la naturaleza, la trascendencia y la forja del carácter como elemento de transformación del mundo que nos rodea.. ‘Romances’ con dos príncipes y un abogado casado. Apasionada por la arqueología, fue sin embargo en el ámbito de la música, que definió como “uno de los rostros de Dios”, donde desarrolló su particular sensibilidad como pianista de altura. Se habló de posibles noviazgos regios con sus primos los príncipes Miguel de Grecia y Enrique de Hesse, y en 1965 se le atribuyó un romance con el brillante abogado ateniense Stavros Strastigis, por entonces casado, pero la caída de la monarquía griega en 1967 quebró la espina dorsal de su familia.. Apoyada en la música por Yehudi Menuhin. Llegó un nuevo exilio en Roma y ella, dotada de una sensibilidad distinta y de una curiosidad intelectual heredada de su madre y alejada del molde de las princesas de su tiempo, comenzó entonces una notable carrera como pianista (se había formado con la francesa Nina Boulanger) de la mano de la pianista clásica griega Gina Bachauer y apoyada por figuras señeras como el director de orquesta Yehudi Menuhin. Realizó varias giras por ciudades de los Estados Unidos, cedió sus ingresos a bolsas para estudiantes de música y, a pesar de su muy estrecha relación con España y con su hermana doña Sofía, en los años 70 se marchó a la India en compañía de su madre, con quien se instaló en Madrás.. Interés en el Brahamanismo hindú y el Vedanta oriental. Su largo y fecundo vínculo con la India fue, desde entonces, uno de los ejes fundamentales de su vida fruto de una relación profunda y duradera con la cultura y la espiritualidad del subcontinente indio, atraída por sus tradiciones filosóficas, su visión del ser humano y su concepción del respeto a toda forma de vida. Una relación que no se extinguió en 1981 con el fallecimiento de la reina Federica, tras el cual se instaló de forma permanente en el palacio de la Zarzuela pero con continuos viajes a la India por su interés por el Brahmanismo hindú (del linaje de los Kanchi) y el estudio de las religiones comparadas y, en particular, la Patrística de la iglesia ortodoxa griega y el Vedanta oriental.. Trató a Indira Gandhi y a la Madre Teresa de Calcuta. Como consecuencia lógica y ajustada a aquella entrega, en 1986 creó su fundación ‘Mundo en Armonía, a la que, desde entonces, entregó sus desvelos llevando apoyo material a numerosos países del mundo, tratando a estadistas como Indira Gandhi y manteniendo una buena relación con la Madre Teresa de Calcuta. Promovió el micro crédito a través del Grameen Bank de Bangladesh, de Muhammad Yunnus, contribuyó a la financiación de proyectos de la Cruz Roja, colaboró con la Fundación Nelson Mandela para niños y con el Philani Nutritional Project de Sudáfrica, y perteneció a numerosas instituciones y fundaciones de carácter asistencial, como la African Cultural Organization.. Cedió los 900.000 dólares con que la indemnizó el gobierno griego a su fundación. En esa línea de conducta irreprochable, en 2003 cedió a su fundación los 900.000 dólares que le correspondieron de la indemnización que el gobierno griego dio a su familia, como compensación por los bienes que les habían sido incautados en 1974. Actividades que, sin embargo, no le impidieron participar del devenir y de la vida íntima de la familia real española, por su estrechísima relación con doña Sofía y con sus hijos, que siempre la rodearon del mayor afecto y de los mayores cuidados tanto en Madrid como en los veranos en Marivent. Sin olvidar su presencia indispensable en las grandes ceremonias de corte de todas las monarquías en ejercicio, aunque siempre desde la sencillez y la ausencia de signos externos de ostentación.. Deja un vacío irreparable en su hermana Sofía, cuatro años mayor. Su fallecimiento, no por esperable menos doloroso, deja un enorme e irreparable vacío en la vida de doña Sofía, que tiene 4 años más que ella. Las redes sociales han dado cuenta incontable del pesar internacional por su desaparición y, su entierro en el palacio griego de Tatoi. Será la última en gozar derecho de inhumación en los jardines en otro tiempo reales y congregará a numerosísimos parientes de la gran telaraña regia, en cuyo seno supo marcar, sin estridencias, una forma de hacer que enriquece la imagen de lo que es la auténtica realeza.
