Los hantavirus no son nuevos, no son patógenos desconocidos, pero siguen manteniendo algunos importantes misterios aún no resueltos por la ciencia. Quizás el más importante es el que a todos los mortales nos ocupa estos días: ¿qué posibilidades reales hay de que uno de estos microorganismos genere una cascada de infecciones de humano a humano?. La pregunta, como el virus, tampoco es nueva. Desde hace décadas microbiólogos de todo el mundo llevan investigando en laboratorios y en espacios silvestres las diferentes variedades del patógeno a la busca de una respuesta fiable.. En la actualidad hay registradas más de 21 variantes de orthoantavirus que pueden causar enfermedades en seres humanos. Se extienden por prácticamente todas las regiones del planeta. Según una revisión realizada en 2021 y publicada en la revista «Clinical Microbiology Reviews» el número de otros microrganismos de este tipo que aún permanecen desconocidos es imposible de determinar. Sin ir más lejos, solo hace 3 años se halló otra variante patológica para los humanos procedente de las musarañas. De hecho los hantavirus conocidos que afectan a plantas y animales –y que de momento no han saltado la barrera a la especie humana– superan los 300. En cualquiera de ellos podrían estar generándose mutaciones mutaciones que, a largo plazo, favorezcan su capacidad de infectar las células humanas y hagan engrosar el número de virus amenazantes.. La capacidad de infección zoonótica desde animales a humanos está más que demostrada. Aun así, recurrentemente aparecen novedades epidemiológicas que sorprenden a los expertos. En 2025 un estudio liderado por el Laboratorio Nacional de Los Álamos mejoró las herramientas para pronosticar el riesgo de que se produzca una infección animal-humano. En concreto, se descubrió que las probabilidades de estas afectaciones aumentan en zonas económicamente más depauperadas y de clima árido. Fue el primer estudio realizado sobre estas transmisiones zoonóticas que incluía variables socioeconómicas, climáticas, geográficas, agrícolas y biológicas a un tiempo. Con él se ha podido determinar mejor qué zonas del planeta están en mayor riesgo de infección por contacto con animales. El dato es relevante porque ayudará también a monitorizar con más certeza en qué lugares profusamente habitados hay más probabilidad de que se produzcan contagios entre humanos en el futuro.. Lo que parece comprobado es que, efectivamente, la variante Andes del virus es transmisible dentro de la especie humana y que se puede generar transmisión horizontal con cierta facilidad.. Flujo de bacterias entre granjas y fauna. La investigadora Sandra Martínez Álvarez ha demostrado en su tesis doctoral la existencia de un flujo dinámico y bidireccional de bacterias multirresistentes entre los hospitales, el sector agroalimentario y el medio ambiente.. En ella evidencia, además, el papel de la fauna silvestre antrópica como reservorio y amplificador de la resistencia a los antibióticos, un grave problema de salud pública. La tesis ha obtenido la calificación de sobresaliente «cum laude». El trabajo analiza la resistencia de las bacterias a los antibióticos, considerada una de las mayores amenazas para la salud pública global, mediante el enfoque integral One Health.
Este tipo de virus que puede afectar a los animales presenta hasta 300 variantes en su conjunto
Los hantavirus no son nuevos, no son patógenos desconocidos, pero siguen manteniendo algunos importantes misterios aún no resueltos por la ciencia. Quizás el más importante es el que a todos los mortales nos ocupa estos días: ¿qué posibilidades reales hay de que uno de estos microorganismos genere una cascada de infecciones de humano a humano?. La pregunta, como el virus, tampoco es nueva. Desde hace décadas microbiólogos de todo el mundo llevan investigando en laboratorios y en espacios silvestres las diferentes variedades del patógeno a la busca de una respuesta fiable.. En la actualidad hay registradas más de 21 variantes de orthoantavirus que pueden causar enfermedades en seres humanos. Se extienden por prácticamente todas las regiones del planeta. Según una revisión realizada en 2021 y publicada en la revista «Clinical Microbiology Reviews» el número de otros microrganismos de este tipo que aún permanecen desconocidos es imposible de determinar. Sin ir más lejos, solo hace 3 años se halló otra variante patológica para los humanos procedente de las musarañas. De hecho los hantavirus conocidos que afectan a plantas y animales –y que de momento no han saltado la barrera a la especie humana– superan los 300. En cualquiera de ellos podrían estar generándose mutaciones mutaciones que, a largo plazo, favorezcan su capacidad de infectar las células humanas y hagan engrosar el número de virus amenazantes.. La capacidad de infección zoonótica desde animales a humanos está más que demostrada. Aun así, recurrentemente aparecen novedades epidemiológicas que sorprenden a los expertos. En 2025 un estudio liderado por el Laboratorio Nacional de Los Álamos mejoró las herramientas para pronosticar el riesgo de que se produzca una infección animal-humano. En concreto, se descubrió que las probabilidades de estas afectaciones aumentan en zonas económicamente más depauperadas y de clima árido. Fue el primer estudio realizado sobre estas transmisiones zoonóticas que incluía variables socioeconómicas, climáticas, geográficas, agrícolas y biológicas a un tiempo. Con él se ha podido determinar mejor qué zonas del planeta están en mayor riesgo de infección por contacto con animales. El dato es relevante porque ayudará también a monitorizar con más certeza en qué lugares profusamente habitados hay más probabilidad de que se produzcan contagios entre humanos en el futuro.. Lo que parece comprobado es que, efectivamente, la variante Andes del virus es transmisible dentro de la especie humana y que se puede generar transmisión horizontal con cierta facilidad.. La investigadora Sandra Martínez Álvarez ha demostrado en su tesis doctoral la existencia de un flujo dinámico y bidireccional de bacterias multirresistentes entre los hospitales, el sector agroalimentario y el medio ambiente.. En ella evidencia, además, el papel de la fauna silvestre antrópica como reservorio y amplificador de la resistencia a los antibióticos, un grave problema de salud pública. La tesis ha obtenido la calificación de sobresaliente «cum laude». El trabajo analiza la resistencia de las bacterias a los antibióticos, considerada una de las mayores amenazas para la salud pública global, mediante el enfoque integral One Health.
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