“¿Podemos levantar la mano las que somos mamás? Mira, a todas estas mujeres te las pierdes”. Hay una realidad que ha cambiado en los programas de buscar pareja. Las mujeres dejan en evidencia el machismo que antes se naturalizaba. Y así lo ha delatado Ana Santiago (Casados a primera vista), consejera de Amor o lo que surja, el nuevo show de citas que Telecinco prueba en las tardes de verano y que se ha estrenado este lunes.. El programa recibía a un señor de 59 años que no quiere novias que sean madres. Lo dice él, que es padre de dos. Y las quiere más jóvenes, por supuesto. Pero, esta vez, el macho queda desactivado en el propio plató. En eso hemos avanzado, aunque la decoración del show parezca traída del pasado de una discoteca llamada La posada de las ánimas donde alternaban todos y todas las Mujeres, hombres y viceversa de Mediaset hace años. Con sus lámparas horteras, con su barra de bar con copas vacías y una grada lista para que desfilen pretendientas como si fueran misses.. Al frente del invento, Carlos Lozano, que regresa a un plató con pasarela. Aunque sea más pequeñita que la de Operación Triunfo. Aquí no hace falta cantar con dignidad. En encontrar el amor, de hecho, la dignidad está sobrevalorada. Y Telecinco se ha percatado de que una de las fórmulas que mejor le funciona es ejercer el Tinder televisado. Tiene tres tipos: citas a ciegas (First Dates), citas para romper matrimonios (La isla de las tentaciones) y, lo contrario, casarse en la primera cita (Casados a primera vista). No hay tiempo que perder. Tampoco para la propia cadena, que inspirándose en su canal hermano italiano, ha decidido probar en vacaciones una remozada versión del exitoso Mujeres, hombres y viceversa. Tan choni como siempre, pero con más diversidad de edades. De edades, que no de gente embadurnada en rayos uva y maquillaje. Las pieles ultraprocesadas no entienden de edad cuando el protagonista es un eterno aspirante a famoso.. La producción corre a cargo de Bulldog TV, hábiles en diseñar tramas para que haya de todo. Hasta cuando no pasa nada. Es lo que ha sucedido en la primera entrega del dating, el espacio ha marcado astutamente el tono: cuenta con la esencia de Mujeres, hombres y viceversa pero con un punto de sala de fiestas de un hotel de Benidorm, donde se sigue bailando (y cortejando) como en los años setenta. La mezcla, desde luego, es novedosa para el Telecinco actual y se va a distinguir del resto de sus magacines. Aquí habrá historias personales. Aquí habrá de quien enamorarse y de quien espeluznarse.. Como Francisco. Con sus gafas de Julio Iglesias puestas en el mismo vídeo de presentación donde recalcó que su línea roja era que sus pretendientas “tuvieran niños pequeños”, mientras sonreía resaltando que le gustaban más jóvenes. Con mueca pícara de seductor, claro. El programa ya tiene antagonista. Y la otra “consejera” VIP del show, Anabel Pantoja, remató la trama: “Amor, no te vas a comprar una casa. Esto no va por filtros de quiero con tres habitaciones, dos baños… Son seres humanos”. Las sensibilidades han evolucionado. Aunque a Amor o lo que surja todavía le queda para aprender de la complicidad de Juan Y Medio. Y conquistar a un público de hoy que ya no son los ninis con los que arrasaba al mediodía Mujeres, hombres y viceversa.
Carlos Lozano presenta el nuevo busca pareja con el que Telecinco intenta mejorar sus audiencias. Y la actitud de las candidatas define cómo vamos cambiando.
20MINUTOS.ES – Televisión
“¿Podemos levantar la mano las que somos mamás? Mira, a todas estas mujeres te las pierdes”. Hay una realidad que ha cambiado en los programas de buscar pareja. Las mujeres dejan en evidencia el machismo que antes se naturalizaba. Y así lo ha delatado Ana Santiago (Casados a primera vista), consejera de Amor o lo que surja, el nuevo show de citas que Telecinco prueba en las tardes de verano y que se ha estrenado este lunes.. El programa recibía a un señor de 59 años que no quiere novias que sean madres. Lo dice él, que es padre de dos. Y las quiere más jóvenes, por supuesto. Pero, esta vez, el macho queda desactivado en el propio plató. En eso hemos avanzado, aunque la decoración del show parezca traída del pasado de una discoteca llamada La posada de las ánimas donde alternaban todos y todas las Mujeres, hombres y viceversa de Mediaset hace años. Con sus lámparas horteras, con su barra de bar con copas vacías y una grada lista para que desfilen pretendientas como si fueran misses.. Al frente del invento, Carlos Lozano, que regresa a un plató con pasarela. Aunque sea más pequeñita que la de Operación Triunfo. Aquí no hace falta cantar con dignidad. En encontrar el amor, de hecho, la dignidad está sobrevalorada. Y Telecinco se ha percatado de que una de las fórmulas que mejor le funciona es ejercer el Tinder televisado. Tiene tres tipos: citas a ciegas (First Dates), citas para romper matrimonios (La isla de las tentaciones) y, lo contrario, casarse en la primera cita (Casados a primera vista). No hay tiempo que perder. Tampoco para la propia cadena, que inspirándose en su canal hermano italiano, ha decidido probar en vacaciones una remozada versión del exitoso Mujeres, hombres y viceversa. Tan choni como siempre, pero con más diversidad de edades. De edades, que no de gente embadurnada en rayos uva y maquillaje. Las pieles ultraprocesadas no entienden de edad cuando el protagonista es un eterno aspirante a famoso.. La producción corre a cargo de Bulldog TV, hábiles en diseñar tramas para que haya de todo. Hasta cuando no pasa nada. Es lo que ha sucedido en la primera entrega del dating, el espacio ha marcado astutamente el tono: cuenta con la esencia de Mujeres, hombres y viceversa pero con un punto de sala de fiestas de Benidorm, donde se sigue bailando (y cortejando) como en los años setenta. La mezcla, desde luego, es novedosa para el Telecinco actual y se va a distinguir del resto de sus magacines. Aquí habrá historias personales. Aquí habrá de quien enamorarse y de quien espeluznarse.. Como Francisco. Con sus gafas de Julio Iglesias puestas en el mismo vídeo de presentación donde recalcó que su línea roja era que sus pretendientas “tuvieran niños pequeños”, mientras sonreía resaltando que le gustaban más jóvenes. Con mueca pícara de seductor, claro. El programa ya tiene antagonista. Y la otra “consejera” VIP del show, Anabel Pantoja, remató la trama: “Amor, no te vas a comprar una casa. Esto no va por filtros de quiero con tres habitaciones, dos baños… Son seres humanos”. Las sensibilidades han evolucionado. Aunque a Amor o lo que surja todavía le queda para aprender de la complicidad de Juan Y Medio. Y conquistar a un público de hoy queya no son los ninis con los que arrasaba al mediodía Mujeres, hombres y viceversa.
