Cataluña ha entrado en la fase decisiva de su aspiración a albergar una de las grandes fábricas de inteligencia artificial que impulsa la Unión Europea. La Comisión Europea abrió el pasado 30 de julio la convocatoria para adjudicar hasta siete de estas infraestructuras en todo el continente, y la candidatura española —con Móra la Nova (Tarragona) como una de sus dos sedes— afronta ya un calendario tasado: presentará su propuesta a partir de septiembre, el plazo se cierra el 12 de noviembre y la decisión de Bruselas llegará a comienzos de 2027.. El programa europeo persigue reforzar la autonomía tecnológica del continente en un terreno hoy dominado por Estados Unidos y China. Bruselas movilizará hasta 10.000 millones de euros de fondos comunitarios y nacionales, con los que aspira a arrastrar al menos otros 20.000 millones de inversión privada, de modo que las siete plantas superen en conjunto los 30.000 millones. La convocatoria se reparte en dos lotes —uno de hasta cuatro proyectos y otro de hasta tres—, con umbrales distintos de potencia de cálculo y de ayuda por fases. El propósito no es solo entrenar los modelos más avanzados, sino abrir esa capacidad a universidades, empresas emergentes y administraciones públicas.. Centros de gran escala. Estas infraestructuras son centros de gran escala concebidos para entrenar modelos capaces de manejar billones de parámetros. Para lograrlo reúnen más de cien mil procesadores especializados, una elevada demanda energética y redes de altísimo rendimiento, lo que convierte el suministro eléctrico y el consumo de agua en dos de los principales condicionantes de cualquier emplazamiento.. España concurre con una candidatura de doble sede que reparte el proyecto entre Móra la Nova y San Fernando de Henares, en la Comunidad de Madrid, para sumar las capacidades industriales de ambos territorios, y competirá con las propuestas de otros socios comunitarios por unas plazas muy disputadas. Al frente se sitúa un consorcio público-privado dirigido por Francesc Fajula, exdirector de Mobile World Capital, en el que Telefónica, ACS y Banco Santander controlan un 15,67% cada una y Multiverse Computing un 4%, hasta reunir el 51% del capital. El 48% restante corresponde al Estado y el 1% a la Generalitat.. El respaldo público ya está comprometido. El Gobierno ha aprobado 719 millones de euros a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, a los que se suman otros 300 millones destinados a EuroHPC, el organismo europeo que coordina la supercomputación. La aportación forma parte de la estrategia con la que el Estado quiere situar a España entre los grandes polos tecnológicos de Europa. En total, la instalación catalana podría movilizar hasta 5.000 millones entre capital público y privado, una de las mayores inversiones tecnológicas comprometidas hasta ahora en Cataluña.. Peso catalán. El Govern reivindica el peso catalán en la operación. El conseller de la Presidencia, Albert Dalmau, sostiene que Cataluña presenta «una propuesta ganadora, pensada para que Cataluña se convierta en un referente» en inteligencia artificial. El Ejecutivo autonómico maneja un calendario que prevé iniciar las obras en el segundo trimestre de 2027 y poner la planta en funcionamiento a finales de 2028, siempre que la candidatura prospere.. Entre los argumentos que el consorcio considera diferenciales figuran una cobertura de fibra óptica del 95,97% y un ecosistema científico que encabeza el Barcelona Supercomputing Center, uno de los mayores de Europa. En Móra la Nova, municipio de la Ribera d’Ebre, la apertura del plazo se vive con expectación. Su alcalde, Jesús Álvarez, ha reconocido haber vivido la espera «con nervios» y ha resumido el momento en una frase: «Es la hora de la verdad».. La ambición europea arranca, sin embargo, con una dependencia de fondo: el continente no fabrica todavía los procesadores más avanzados que estas instalaciones requieren, de modo que la Comisión ha firmado cartas de intenciones con las estadounidenses AMD, Nvidia y Qualcomm para asegurarse el suministro, en el marco del pacto comercial entre la Unión Europea y Washington.. La resolución del concurso, prevista para los primeros meses de 2027, marcará el inicio de la construcción de las primeras plantas.
La UE abre el plazo y Móra la Nova pugna por uno de los siete grandes centros europeos de cálculo; presentará el dossier en septiembre y el fallo llegará en 2027
Cataluña ha entrado en la fase decisiva de su aspiración a albergar una de las grandes fábricas de inteligencia artificial que impulsa la Unión Europea. La Comisión Europea abrió el pasado 30 de julio la convocatoria para adjudicar hasta siete de estas infraestructuras en todo el continente, y la candidatura española —con Móra la Nova (Tarragona) como una de sus dos sedes— afronta ya un calendario tasado: presentará su propuesta a partir de septiembre, el plazo se cierra el 12 de noviembre y la decisión de Bruselas llegará a comienzos de 2027.. El programa europeo persigue reforzar la autonomía tecnológica del continente en un terreno hoy dominado por Estados Unidos y China. Bruselas movilizará hasta 10.000 millones de euros de fondos comunitarios y nacionales, con los que aspira a arrastrar al menos otros 20.000 millones de inversión privada, de modo que las siete plantas superen en conjunto los 30.000 millones. La convocatoria se reparte en dos lotes —uno de hasta cuatro proyectos y otro de hasta tres—, con umbrales distintos de potencia de cálculo y de ayuda por fases. El propósito no es solo entrenar los modelos más avanzados, sino abrir esa capacidad a universidades, empresas emergentes y administraciones públicas.. Centros de gran escala. Estas infraestructuras son centros de gran escala concebidos para entrenar modelos capaces de manejar billones de parámetros. Para lograrlo reúnen más de cien mil procesadores especializados, una elevada demanda energética y redes de altísimo rendimiento, lo que convierte el suministro eléctrico y el consumo de agua en dos de los principales condicionantes de cualquier emplazamiento.. España concurre con una candidatura de doble sede que reparte el proyecto entre Móra la Nova y San Fernando de Henares, en la Comunidad de Madrid, para sumar las capacidades industriales de ambos territorios, y competirá con las propuestas de otros socios comunitarios por unas plazas muy disputadas. Al frente se sitúa un consorcio público-privado dirigido por Francesc Fajula, exdirector de Mobile World Capital, en el que Telefónica, ACS y Banco Santander controlan un 15,67% cada una y Multiverse Computing un 4%, hasta reunir el 51% del capital. El 48% restante corresponde al Estado y el 1% a la Generalitat.. El respaldo público ya está comprometido. El Gobierno ha aprobado 719 millones de euros a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, a los que se suman otros 300 millones destinados a EuroHPC, el organismo europeo que coordina la supercomputación. La aportación forma parte de la estrategia con la que el Estado quiere situar a España entre los grandes polos tecnológicos de Europa. En total, la instalación catalana podría movilizar hasta 5.000 millones entre capital público y privado, una de las mayores inversiones tecnológicas comprometidas hasta ahora en Cataluña.. Peso catalán. El Govern reivindica el peso catalán en la operación. El conseller de la Presidencia, Albert Dalmau, sostiene que Cataluña presenta «una propuesta ganadora, pensada para que Cataluña se convierta en un referente» en inteligencia artificial. El Ejecutivo autonómico maneja un calendario que prevé iniciar las obras en el segundo trimestre de 2027 y poner la planta en funcionamiento a finales de 2028, siempre que la candidatura prospere.. Entre los argumentos que el consorcio considera diferenciales figuran una cobertura de fibra óptica del 95,97% y un ecosistema científico que encabeza el Barcelona Supercomputing Center, uno de los mayores de Europa. En Móra la Nova, municipio de la Ribera d’Ebre, la apertura del plazo se vive con expectación. Su alcalde, Jesús Álvarez, ha reconocido haber vivido la espera «con nervios» y ha resumido el momento en una frase: «Es la hora de la verdad».. La ambición europea arranca, sin embargo, con una dependencia de fondo: el continente no fabrica todavía los procesadores más avanzados que estas instalaciones requieren, de modo que la Comisión ha firmado cartas de intenciones con las estadounidenses AMD, Nvidia y Qualcomm para asegurarse el suministro, en el marco del pacto comercial entre la Unión Europea y Washington.. La resolución del concurso, prevista para los primeros meses de 2027, marcará el inicio de la construcción de las primeras plantas.
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