Los peruanos acudirán a las urnas para elegir a un nuevo presidente de la República el próximo domingo 12 de abril. La cita llega en un momento de inestabilidad crítica en el país inca. Exactamente, en 10 años, el Perú ha tenido 10 presidentes. De manera curiosa, y bajo una lógica de «normalización del caos», los números económicos no tienen mucha correlación con los reiterados cambios de gobierno. El país mantiene una inflación baja (entre 1,5% y 2%), un desempleo controlado (6,3% en 2025) y una deuda pública moderada (32-33% del PIB). Su crecimiento reciente ronda el 3%.. Según la última medición de la encuestadora IPSOS, los dos candidatos con mayores opciones son Keiko Fujimori, hija del expresidente peruano, Alberto Fujimori –quien gobernó con mano dura y de manera autocrática durante la década de los noventa– y el actual alcalde de Lima, conservador y simpatizante de Trump, Rafael López Aliaga.. En la medición, la candidata de Fuerza Popular registró el 11% en intención de voto, mientras que el líder del partido Renovación Popular obtuvo un 10%. Ambos encarnan propuestas y discursos de derecha: la primera, más pragmática y moderada en las formas; López Aliaga, en cambio, expone un discurso más confrontativo, estricto con la inmigración ilegal y frontal con cierta élite política de su país.. Los números ínfimos en la cima de preferencias son el resultado de una elección totalmente atomizada. En total, son 35 los candidatos que aspiran a pasar a la segunda vuelta del 7 de junio. Y, precisamente, bajo esa lógica es que ha sido gobernado el país en la última década. La pulverización de agendas políticas, los personalismos y los proyectos particulares han devenido en una fractura del sistema político. Las lealtades son pocas y, en el juego político, ha primado el «quítate tú para ponerme yo». Así, hoy, la gran ganadora de esta elección sigue siendo la «indecisión» y el «voto en blanco». Concretamente, ambas opciones suman, en esta medición de marzo, el 21% de las preferencias.. Valdrá la pena prestar atención a dos candidatos de izquierda que han venido incrementando su intención de voto en las últimas semanas. El primero de ellos es Alfonso López-Chau (Ahora Nación) y el segundo, Jorge Nieto Montesinos (Buen Gobierno). Ambos cuentan con un 5% de intención de voto, respectivamente, pero con una mayor tendencia al alza en comparación con los dos primeros. Así, la volatilidad y la desafección del voto peruano son de tal magnitud que resulta arriesgado dar por hecho un resultado definitivo.. Hoy, el gran reto peruano es completar los períodos presidenciales. La gobernabilidad se ha convertido en la gran astilla que divide a la clase política. El 12 de abril se despejará el panorama político; esa indecisión y atomización reducirán su espacio de cara a una probable cita electoral el 7 de junio para definir a un nuevo gobierno peruano. Esperamos, esta vez sí, que sea duradero, según dicta la Constitución del país inca.
Los peruanos acudirán a las urnas para elegir a un nuevo presidente de la República el próximo domingo 12 de abril. La cita llega en un momento de inestabilidad crítica en el país inca. Exactamente, en 10 años, el Perú ha tenido 10 presidentes. De manera curiosa, y bajo una lógica de «normalización del caos», los números económicos no tienen mucha correlación con los reiterados cambios de gobierno. El país mantiene una inflación baja (entre 1,5% y 2%), un desempleo controlado (6,3% en 2025) y una deuda pública moderada (32-33% del PIB). Su crecimiento reciente ronda el 3%.. Según la última medición de la encuestadora IPSOS, los dos candidatos con mayores opciones son Keiko Fujimori, hija del expresidente peruano, Alberto Fujimori –quien gobernó con mano dura y de manera autocrática durante la década de los noventa– y el actual alcalde de Lima, conservador y simpatizante de Trump, Rafael López Aliaga.. En la medición, la candidata de Fuerza Popular registró el 11% en intención de voto, mientras que el líder del partido Renovación Popular obtuvo un 10%. Ambos encarnan propuestas y discursos de derecha: la primera, más pragmática y moderada en las formas; López Aliaga, en cambio, expone un discurso más confrontativo, estricto con la inmigración ilegal y frontal con cierta élite política de su país.. Los números ínfimos en la cima de preferencias son el resultado de una elección totalmente atomizada. En total, son 35 los candidatos que aspiran a pasar a la segunda vuelta del 7 de junio. Y, precisamente, bajo esa lógica es que ha sido gobernado el país en la última década. La pulverización de agendas políticas, los personalismos y los proyectos particulares han devenido en una fractura del sistema político. Las lealtades son pocas y, en el juego político, ha primado el «quítate tú para ponerme yo». Así, hoy, la gran ganadora de esta elección sigue siendo la «indecisión» y el «voto en blanco». Concretamente, ambas opciones suman, en esta medición de marzo, el 21% de las preferencias.. Valdrá la pena prestar atención a dos candidatos de izquierda que han venido incrementando su intención de voto en las últimas semanas. El primero de ellos es Alfonso López-Chau (Ahora Nación) y el segundo, Jorge Nieto Montesinos (Buen Gobierno). Ambos cuentan con un 5% de intención de voto, respectivamente, pero con una mayor tendencia al alza en comparación con los dos primeros. Así, la volatilidad y la desafección del voto peruano son de tal magnitud que resulta arriesgado dar por hecho un resultado definitivo.. Hoy, el gran reto peruano es completar los períodos presidenciales. La gobernabilidad se ha convertido en la gran astilla que divide a la clase política. El 12 de abril se despejará el panorama político; esa indecisión y atomización reducirán su espacio de cara a una probable cita electoral el 7 de junio para definir a un nuevo gobierno peruano. Esperamos, esta vez sí, que sea duradero, según dicta la Constitución del país inca.
Los peruanos acudirán a las urnas para elegir a un nuevo presidente el 12 de abril en un momento de inestabilidad crítica tras haber tenido 10 presidentes en 10 años
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