Tras la ceremonia íntima y privada de despedida y duelo dedicada a las familias de las víctimas de la guerra en la noche del jueves en Teherán, ayer viernes dieron comienzo los actos de homenaje al ayatolá Ali Jamenei, asesinado tras un bombardeo israelí sobre su búnker capitalino junto a varios miembros de su familia en los primeros compases de la contienda, con los que el régimen nacido en 1979 espera dar una imagen de unidad y de exaltación de la «victoria» contra sus agresores. El cuerpo del que fuera líder supremo de la República Islámica y uno de los guías indiscutibles de los chiíes duodecimanos de la región fue trasladado en la mañana de ayer a la mezquita Gran Mosalla imán Jomeini de Teherán, donde hoy comienza el velatorio público. La sucesión de actos que jalonarán la próxima semana culminarán el próximo día 9 con el entierro del ayatolá en su ciudad natal de Mashad junto al santuario del imán Reza.Más allá de las exequias, lo que ocurrirá en los próximos días es la puesta de largo –una puesta en escena en toda regla– de la República Islámica nacida de la última guerra. Habrá espacio para el poder político, militar y religioso, y presencia de los aliados y los que no lo son tanto, como los países del Golfo. Se espera una asistencia masiva de público, más de 20 millones de personas, en un país blindado que se conjura para no ver empañados los actos por alguna interferencia, incluido un ataque, de Israel o EE UU.El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, adelantó ayer que se aguarda la presencia estos días en Irán de delegaciones oficiales de un centenar de países, entre ellas al menos ocho jefes de Gobierno, así como figuras públicas y representantes de grupos sociales. Quien no estará es su hijo y sucesor al frente del liderazgo político y espiritual del país, pues al ayatolá Mojtaba Jamenei no se le ve ni oye desde su nombramiento.Aunque los funerales están sirviendo de parada técnica en las negociaciones en curso entre Teherán y Washington en pos de una paz duradera en la región, desde el régimen algunas de sus figuras más destacadas del momento no perdían en las últimas horas la ocasión de amenazar a EE UU con el uso de la fuerza si no se atienen a lo pactado en el memorando de entendimiento. «La República Islámica de Irán subraya la plena aplicación de todas las cláusulas del acuerdo. Irán respalda las 14 cláusulas del acuerdo alcanzado y subraya la importancia de la plena aplicación de todas ellas», afirmaba el presidente del Parlamento iraní Mohamad Baqer Qalibaf.«La clave de estos días estará en la escenificación del poder en Irán. El itinerario del féretro, el retraso excepcional de cuatro meses y la combinación de presencias y ausencias dibujan el mapa político del Irán posterior a Jamenei. La asistencia de aliados regionales y del «eje de la resistencia» frente a la ausencia de otros actores relevantes, muestra tanto
Tras la ceremonia íntima y privada de despedida y duelo dedicada a las familias de las víctimas de la guerra en la noche del jueves en Teherán, ayer viernes dieron comienzo los actos de homenaje al ayatolá Ali Jamenei, asesinado tras un bombardeo israelí sobre su búnker capitalino junto a varios miembros de su familia en los primeros compases de la contienda, con los que el régimen nacido en 1979 espera dar una imagen de unidad y de exaltación de la «victoria» contra sus agresores. El cuerpo del que fuera líder supremo de la República Islámica y uno de los guías indiscutibles de los chiíes duodecimanos de la región fue trasladado en la mañana de ayer a la mezquita Gran Mosalla imán Jomeini de Teherán, donde hoy comienza el velatorio público. La sucesión de actos que jalonarán la próxima semana culminarán el próximo día 9 con el entierro del ayatolá en su ciudad natal de Mashad junto al santuario del imán Reza. Más allá de las exequias, lo que ocurrirá en los próximos días es la puesta de largo –una puesta en escena en toda regla– de la República Islámica nacida de la última guerra. Habrá espacio para el poder político, militar y religioso, y presencia de los aliados y los que no lo son tanto, como los países del Golfo. Se espera una asistencia masiva de público, más de 20 millones de personas, en un país blindado que se conjura para no ver empañados los actos por alguna interferencia, incluido un ataque, de Israel o EE UU. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, adelantó ayer que se aguarda la presencia estos días en Irán de delegaciones oficiales de un centenar de países, entre ellas al menos ocho jefes de Gobierno, así como figuras públicas y representantes de grupos sociales. Quien no estará es su hijo y sucesor al frente del liderazgo político y espiritual del país, pues al ayatolá Mojtaba Jamenei no se le ve ni oye desde su nombramiento. Aunque los funerales están sirviendo de parada técnica en las negociaciones en curso entre Teherán y Washington en pos de una paz duradera en la región, desde el régimen algunas de sus figuras más destacadas del momento no perdían en las últimas horas la ocasión de amenazar a EE UU con el uso de la fuerza si no se atienen a lo pactado en el memorando de entendimiento. «La República Islámica de Irán subraya la plena aplicación de todas las cláusulas del acuerdo. Irán respalda las 14 cláusulas del acuerdo alcanzado y subraya la importancia de la plena aplicación de todas ellas», afirmaba el presidente del Parlamento iraní Mohamad Baqer Qalibaf. «La clave de estos días estará en la escenificación del poder en Irán. El itinerario del féretro, el retraso excepcional de cuatro meses y la combinación de presencias y ausencias dibujan el mapa político del Irán posterior a Jamenei. La asistencia de aliados regionales y del «eje de la resistencia» frente a la ausencia de otros actores relevantes, muestra ta
El régimen espera que el velatorio de Alí Jamenei, elevado a la categoría de mártir, congregue a 20 millones de personas
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