La Fiesta Mayor de Gràcia es una de las fechas más señaladas en el calendario estival de Barcelona. Este año, a partir del próximo sábado 14 de agosto y hasta el día 21, las calles del barrio barcelonés se engalanarán y transformarán con decoraciones para celebrar las fiestas locales, que cada año suman a más personas entre vecinos, turistas y «expats».. Sin embargo, a pesar de la multitud de actividades, conciertos y actos culturales que se han programado, la polémica entre los vecinos no deja de crecer. En 2024 se celebró por primera vez la noche «tranquila», en la que no hay conciertos ni música amplificada, ante la queja de los vecinos por el ruido constante durante la semana. Un año más tarde, hubo un incendio en la calle Verdi del mig que destrozó buena parte de la decoración de la vía y que, según la comisión de la calle, pudo ser provocado. Este año, además, ha sido la calle Perla la que ha sufrido un sabotaje, ya que se han encontrado la persiana de su local dañada con silicona.. En este contexto, cada vez son más los vecinos de Gràcia que deciden marcharse del barrio durante las Fiestas para poder descansar. Es el caso, por ejemplo, de Ana y Mónica, dos madres que deciden «huir de las Fiestas» al «no poder dormir» en toda la semana. Àngels también se va de su barrio en el que lleva toda la vida viviendo durante la Fiesta Mayor. En concreto, el día 16 se irá a casa de su hermana por culpa del «ruido y de la gente que hay»: «A ver si me adopta», bromea Àngels, que asegura a este diario que las fiestas de Gràcia son ahora «muy diferentes». «Antes venía gente de otros barrios y ahora viene gente de todo el mundo», relata.. Si bien es cierto que la presencia de «expats» –personas extranjeras que se instalan en la ciudad, generalmente por motivos laborales– y la llegada de turistas no es exclusiva de la semana de Fiestas, sí son un buen reflejo de la situación actual del barrio: «Desde hace diez u once años se ha llenado de turistas, ha sido un boom», explican a LA RAZÓN María José y Antonio, una pareja que lleva más de treinta años en Gràcia. Para Antonio, la festividad del barrio se ha convertido «en un negocio», y asegura que «solo salen a la calle por la mañana» porque por la tarde se llena de personas. «Se ha perdido la esencia», lamenta el matrimonio.. «No los culpamos de todo». Ante las quejas por el ruido y las molestias, la Fundació Festa Major de Gràcia emitió hace unas pocas semanas un comunicado defendiendo la continuidad y el modelo actual de la festividad. La entidad aseguró que la Fiesta Mayor es «mucho más que una celebración popular», es una «expresión de cultura, patrimonio, convivencia, cohesión social y compromiso vecinal».. Además, recordaron que durante la semana se organizan más de 900 actividades gratuitas y se decoran calles y plazas, un trabajo que se lleva a cabo entre las comisiones y las entidades del barrio. «La Fiesta no es un problema que se deba reubicar», defiende la Fundación, que admite que observa «con profunda preocupación» la radicalización de algunas quejas vecinales. El Ayuntamiento, por su lado, defendió la Fiesta como patrimonio de barrio y de ciudad y herramienta de cohesión social, según Betevé.. Cristina y Manu, dos jóvenes barcelonesas, no quieren «culpar de todo» lo negativo de las Fiestas a los turistas: «Ellos no fueron quienes quemaron la decoración en Verdi el año pasado». Sin embargo, aseguran que ellas también se irán del barrio «por seguridad»: «Tenemos un cachorro y no queremos que, al pasear, pueda pisar o lamer los orines que se acumulan en las calles».
A pesar de la multitud de actividades, conciertos y actos que se han programado para la Fiesta Mayor, la polémica entre los vecinos no deja de crecer
La Fiesta Mayor de Gràcia es una de las fechas más señaladas en el calendario estival de Barcelona. Este año, a partir del próximo sábado 14 de agosto y hasta el día 21, las calles del barrio barcelonés se engalanarán y transformarán con decoraciones para celebrar las fiestas locales, que cada año suman a más personas entre vecinos, turistas y «expats».. Sin embargo, a pesar de la multitud de actividades, conciertos y actos culturales que se han programado, la polémica entre los vecinos no deja de crecer. En 2024 se celebró por primera vez la noche «tranquila», en la que no hay conciertos ni música amplificada, ante la queja de los vecinos por el ruido constante durante la semana. Un año más tarde, hubo un incendio en la calle Verdi del mig que destrozó buena parte de la decoración de la vía y que, según la comisión de la calle, pudo ser provocado. Este año, además, ha sido la calle Perla la que ha sufrido un sabotaje, ya que se han encontrado la persiana de su local dañada con silicona.. En este contexto, cada vez son más los vecinos de Gràcia que deciden marcharse del barrio durante las Fiestas para poder descansar. Es el caso, por ejemplo, de Ana y Mónica, dos madres que deciden «huir de las Fiestas» al «no poder dormir» en toda la semana. Àngels también se va de su barrio en el que lleva toda la vida viviendo durante la Fiesta Mayor. En concreto, el día 16 se irá a casa de su hermana por culpa del «ruido y de la gente que hay»: «A ver si me adopta», bromea Àngels, que asegura a este diario que las fiestas de Gràcia son ahora «muy diferentes». «Antes venía gente de otros barrios y ahora viene gente de todo el mundo», relata.. Si bien es cierto que la presencia de «expats» –personas extranjeras que se instalan en la ciudad, generalmente por motivos laborales– y la llegada de turistas no es exclusiva de la semana de Fiestas, sí son un buen reflejo de la situación actual del barrio: «Desde hace diez u once años se ha llenado de turistas, ha sido un boom», explican a LA RAZÓN María José y Antonio, una pareja que lleva más de treinta años en Gràcia. Para Antonio, la festividad del barrio se ha convertido «en un negocio», y asegura que «solo salen a la calle por la mañana» porque por la tarde se llena de personas. «Se ha perdido la esencia», lamenta el matrimonio.. «No los culpamos de todo». Ante las quejas por el ruido y las molestias, la Fundació Festa Major de Gràcia emitió hace unas pocas semanas un comunicado defendiendo la continuidad y el modelo actual de la festividad. La entidad aseguró que la Fiesta Mayor es «mucho más que una celebración popular», es una «expresión de cultura, patrimonio, convivencia, cohesión social y compromiso vecinal».. Además, recordaron que durante la semana se organizan más de 900 actividades gratuitas y se decoran calles y plazas, un trabajo que se lleva a cabo entre las comisiones y las entidades del barrio. «La Fiesta no es un problema que se deba reubicar», defiende la Fundación, que admite que observa «con profunda preocupación» la radicalización de algunas quejas vecinales. El Ayuntamiento, por su lado, defendió la Fiesta como patrimonio de barrio y de ciudad y herramienta de cohesión social, según Betevé.. Cristina y Manu, dos jóvenes barcelonesas, no quieren «culpar de todo» lo negativo de las Fiestas a los turistas: «Ellos no fueron quienes quemaron la decoración en Verdi el año pasado». Sin embargo, aseguran que ellas también se irán del barrio «por seguridad»: «Tenemos un cachorro y no queremos que, al pasear, pueda pisar o lamer los orines que se acumulan en las calles».
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