Visitar el patrimonio cultural de un pueblo, municipio o ciudad se ha convertido en una actividad indispensable a la hora de hacer un viaje. Descubrir los monumentos que definen la historia de un lugar, entender su presente y disfrutar de yacimientos únicos hacen del turismo una experiencia todavía más emblemática para muchas personas.. Uno de los parajes que reúne esta naturaleza —además de una gran riqueza gastronómica mediterránea— se sitúa en la provincia de Tarragona. Se trata de Altafulla: un maravilloso pueblo medieval, cuyo origen se remonta hasta mediados del siglo XI y que cuenta con una espléndida villa romana, un castillo del siglo XVII y el paseo marítimo más bonito de Cataluña, entre sus encantos.. Patrimonio. Se desconoce el momento exacto en el que se fundó este pueblo milenario, pero hay documentos datados del 1509 que acreditan su existencia. Actualmente su población es de casi 6.000 habitantes, según datos de 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE), aunque el turismo cobra importancia en el sustento económico de la población.. Uno de los atractivos que llama a miles de visitantes a visitar Altafulla cada año es su villa romana: una de las mejor conservadas de la Hispania romana. Ubicada en la zona de Els Munts, fue una zona residencial de ocio para las élites de Tarraco donde se desarrollaban actividades de diferente índole —sociales, políticas y económicas— y que vivió su momento álgido a mediados del siglo II.. Fue construida en época de Augusto y se plantea la hipótesis de que el emperador Adriano se refugiara en ella, cuando visitó Tarraco en el año 122-123 d. C. Tal es la magnitud del entorno, que gracias a la villa romana de Els Munts, Altafulla fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2000.. El mejor paseo. Con todo, el paseo marítimo se lleva la palma como mayor atractivo turístico del municipio. Según la revista ‘National Geographic’, es el más bonito de Cataluña. En plena Costa Daurada, se caracteriza por sus hermosas vistas al mar Mediterráneo y estar formado por antiguas casas que antiguamente eran almacenes de pescadores en el siglo XVIII.. También llamado ‘Botigues de Mar’, presenta un encanto único que hace de la playa de Altafulla algo todavía más especial. Con apenas un kilómetro de longitud, una de las actividades que se pueden hacer en ella es caminar por su fina arena hasta llegar al Club Náutico o al castillo de Tamarit.. Además, en la playa ondea la bandera azul lo que valida la calidad de sus aguas, mientras que el paseo marítimo tiene varias terrazas pegadas a línea de mar para disfrutar de una buena comida o un vermut a la luz del sol.. El castillo de un marqués. En cuanto al Castillo de Altafulla, que es propiedad del Marqués de Tamarit y familia de los Montserrat, su exterior es visitable desde 2019. Data del 1059 y sufrió una renovación la mayor parte de su estructura en el siglo XVII, lo que complica saber si conserva elementos arquitectónicos de época románica.. Sin embargo, se conserva en un gran estado. Predomina el estilo renacentista que se deja ver en las puertas y ventanas, así como en la galería del patio interior.
La villa se ubica en en la Costa Daurada, entre el mar mediterráneo y el río Gaià
Visitar el patrimonio cultural de un pueblo, municipio o ciudad se ha convertido en una actividad indispensable a la hora de hacer un viaje. Descubrir los monumentos que definen la historia de un lugar, entender su presente y disfrutar de yacimientos únicos hacen del turismo una experiencia todavía más emblemática para muchas personas.. Uno de los parajes que reúne esta naturaleza —además de una gran riqueza gastronómica mediterránea— se sitúa en la provincia de Tarragona. Se trata de Altafulla: un maravilloso pueblo medieval, cuyo origen se remonta hasta mediados del siglo XI y que cuenta con una espléndida villa romana, un castillo del siglo XVII y el paseo marítimo más bonito de Cataluña, entre sus encantos.. Patrimonio. Se desconoce el momento exacto en el que se fundó este pueblo milenario, pero hay documentos datados del 1509 que acreditan su existencia. Actualmente su población es de casi 6.000 habitantes, según datos de 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE), aunque el turismo cobra importancia en el sustento económico de la población.. Uno de los atractivos que llama a miles de visitantes a visitar Altafulla cada año es su villa romana: una de las mejor conservadas de la Hispania romana. Ubicada en la zona de Els Munts, fue una zona residencial de ocio para las élites de Tarraco donde se desarrollaban actividades de diferente índole —sociales, políticas y económicas— y que vivió su momento álgido a mediados del siglo II.. Fue construida en época de Augusto y se plantea la hipótesis de que el emperador Adriano se refugiara en ella, cuando visitó Tarraco en el año 122-123 d. C. Tal es la magnitud del entorno, que gracias a la villa romana de Els Munts, Altafulla fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2000.. El mejor paseo. Con todo, el paseo marítimo se lleva la palma como mayor atractivo turístico del municipio. Según la revista ‘National Geographic’, es el más bonito de Cataluña. En plena Costa Daurada, se caracteriza por sus hermosas vistas al mar Mediterráneo y estar formado por antiguas casas que antiguamente eran almacenes de pescadores en el siglo XVIII.. También llamado ‘Botigues de Mar’, presenta un encanto único que hace de la playa de Altafulla algo todavía más especial. Con apenas un kilómetro de longitud, una de las actividades que se pueden hacer en ella es caminar por su fina arena hasta llegar al Club Náutico o al castillo de Tamarit.. Además, en la playa ondea la bandera azul lo que valida la calidad de sus aguas, mientras que el paseo marítimo tiene varias terrazas pegadas a línea de mar para disfrutar de una buena comida o un vermut a la luz del sol.. El castillo de un marqués. En cuanto al Castillo de Altafulla, que es propiedad del Marqués de Tamarit y familia de los Montserrat, su exterior es visitable desde 2019. Data del 1059 y sufrió una renovación la mayor parte de su estructura en el siglo XVII, lo que complica saber si conserva elementos arquitectónicos de época románica.. Sin embargo, se conserva en un gran estado. Predomina el estilo renacentista que se deja ver en las puertas y ventanas, así como en la galería del patio interior.
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