El trágico accidente de trenes en Adamuz (Córdoba) continúa con más incógnitas que certezas, en tanto culmina la investigación. El efecto látigo (bullwhip effect) es un fenómeno en la gestión de la cadena de suministro donde pequeñas variaciones en la demanda del consumidor final se magnifican a medida que avanzan hacia atrás (del minorista al fabricante y proveedor), provocando excesos de inventario, desabasto y costes innecesarios.. Según informó la Universidad Europea, «el ‘efecto látigo’ podría explicar por qué el maquinista del tren Iryo no fue consciente del choque con el Alvia». «En las llamadas realizadas por el maquinista del tren Iryo al centro de mando de Adif en Atocha, este habla de un enganchón y descarrilamiento, pero no parece ser consciente de la colisión con el Alvia. Esto es posible debido a que el choque se dio en los últimos vagones y la fuerza del impacto se disipó al punto que los primeros vagones apenas lo notaron, además tras el choque los trenes quedaron a casi un kilómetro de distancia por lo que el maquinista no podía ver la magnitud de lo sucedido», indicó la Universidad Europea.. Según señaló Iñaki Barrón, presidente de la CIAF, en una entrevista con el Colegio de Ingenieros, “Todo parece evidenciar que la causa principal ha sido la rotura de una soldadura”. En la entrevista, realizada por el periodista Daniel Rodríguez, se abordaron distintos temas. En el ámbito de la investigación que está desarrollando la CIAF, Barrón aseguró que “todo parece evidenciar que la causa principal” del accidente de Adamuz “ha sido la rotura de una soldadura”. Y añadió que está plenamente convencido de que van a “llegar al fondo de la cuestión. No solamente saber qué se ha roto, sino por qué, cómo y cómo se podría haber evitado”.. En relación con el estado y mantenimiento de la infraestructura, el presidente de la CIAF reconoció que “todos creíamos que se había hecho una remodelación integral de la Línea Madrid-Sevilla después de 30 años de funcionamiento y no ha sido así”.. Sobre las últimas hipótesis que se han barajado en los medios de comunicación, Barrón precisó que “juntar dos carriles de épocas distintas, en principio, no es causa de ningún tipo de anormalidad. Siempre que se haga bien”. Asimismo, indicó que “el balasto no parece que tenga una intervención especial en este accidente”, y que “no parece probable que se pueda hacer una soldadura sobre otra anterior”. Sobre esto último, explicó que “la soldadura aluminotérmica es un elemento crítico que tienen que hacer técnicos especializados”.. En el análisis del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, diferentes expertos han señalado la posible influencia del denominado “efecto látigo”, un fenómeno físico conocido en la ingeniería ferroviaria que describe cómo una perturbación inicial puede amplificarse progresivamente a lo largo de un tren. Este efecto se produce cuando una fuerza o movimiento anómalo se transmite de un vagón a otro, aumentando su intensidad conforme avanza por la composición.. Según esta hipótesis, un fallo localizado —como una irregularidad en la vía o un desplazamiento inicial de los primeros coches— podría haber generado movimientos bruscos no uniformes en el resto del convoy. En trenes largos y de alta velocidad, estas oscilaciones no se distribuyen de forma homogénea, lo que provoca que algunas zonas del tren experimenten sacudidas más intensas que otras, especialmente en los coches posteriores.. El efecto látigo también se utiliza para explicar por qué la percepción del impacto por parte del personal de conducción pudo no corresponderse con la gravedad real del accidente. En lugar de un choque frontal claramente identificable, el maquinista podría haber sentido una sacudida repentina y violenta, similar a un latigazo, causada por la propagación de fuerzas a través de la estructura del tren. Este tipo de dinámica puede dificultar la identificación inmediata de una colisión convencional.. Los investigadores subrayan que este fenómeno no implica una única causa del accidente, sino que forma parte de un conjunto complejo de factores técnicos que deben analizarse de manera conjunta, incluyendo el estado de la infraestructura, los sistemas de seguridad y el comportamiento dinámico del material rodante. El estudio detallado de estas interacciones será clave para reconstruir con precisión la secuencia de los hechos.. En este contexto, el efecto látigo se presenta como un elemento relevante para comprender cómo un incidente inicial relativamente localizado puede derivar en consecuencias mucho más graves, tanto en términos de daños materiales como de impacto humano. Las conclusiones definitivas dependerán de los informes técnicos y periciales que continúan elaborándose.
El choque se produjo en los últimos vagones y la fuerza del impacto se disipó de forma que los primeros vagones apenas lo notaron
El trágico accidente de trenes en Adamuz (Córdoba) continúa con más incógnitas que certezas, en tanto culmina la investigación. El efecto látigo (bullwhip effect) es un fenómeno en la gestión de la cadena de suministro donde pequeñas variaciones en la demanda del consumidor final se magnifican a medida que avanzan hacia atrás (del minorista al fabricante y proveedor), provocando excesos de inventario, desabasto y costes innecesarios.. Según informó la Universidad Europea, «el ‘efecto látigo’ podría explicar por qué el maquinista del tren Iryo no fue consciente del choque con el Alvia». «En las llamadas realizadas por el maquinista del tren Iryo al centro de mando de Adif en Atocha, este habla de un enganchón y descarrilamiento, pero no parece ser consciente de la colisión con el Alvia. Esto es posible debido a que el choque se dio en los últimos vagones y la fuerza del impacto se disipó al punto que los primeros vagones apenas lo notaron, además tras el choque los trenes quedaron a casi un kilómetro de distancia por lo que el maquinista no podía ver la magnitud de lo sucedido», indicó la Universidad Europea.. Según señaló Iñaki Barrón, presidente de la CIAF, en una entrevista con el Colegio de Ingenieros, “Todo parece evidenciar que la causa principal ha sido la rotura de una soldadura”. En la entrevista, realizada por el periodista Daniel Rodríguez, se abordaron distintos temas. En el ámbito de la investigación que está desarrollando la CIAF, Barrón aseguró que “todo parece evidenciar que la causa principal” del accidente de Adamuz “ha sido la rotura de una soldadura”. Y añadió que está plenamente convencido de que van a “llegar al fondo de la cuestión. No solamente saber qué se ha roto, sino por qué, cómo y cómo se podría haber evitado”.. En relación con el estado y mantenimiento de la infraestructura, el presidente de la CIAF reconoció que “todos creíamos que se había hecho una remodelación integral de la Línea Madrid-Sevilla después de 30 años de funcionamiento y no ha sido así”.. Sobre las últimas hipótesis que se han barajado en los medios de comunicación, Barrón precisó que “juntar dos carriles de épocas distintas, en principio, no es causa de ningún tipo de anormalidad. Siempre que se haga bien”. Asimismo, indicó que “el balasto no parece que tenga una intervención especial en este accidente”, y que “no parece probable que se pueda hacer una soldadura sobre otra anterior”. Sobre esto último, explicó que “la soldadura aluminotérmica es un elemento crítico que tienen que hacer técnicos especializados”.. En el análisis del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, diferentes expertos han señalado la posible influencia del denominado “efecto látigo”, un fenómeno físico conocido en la ingeniería ferroviaria que describe cómo una perturbación inicial puede amplificarse progresivamente a lo largo de un tren. Este efecto se produce cuando una fuerza o movimiento anómalo se transmite de un vagón a otro, aumentando su intensidad conforme avanza por la composición.. Según esta hipótesis, un fallo localizado —como una irregularidad en la vía o un desplazamiento inicial de los primeros coches— podría haber generado movimientos bruscos no uniformes en el resto del convoy. En trenes largos y de alta velocidad, estas oscilaciones no se distribuyen de forma homogénea, lo que provoca que algunas zonas del tren experimenten sacudidas más intensas que otras, especialmente en los coches posteriores.. El efecto látigo también se utiliza para explicar por qué la percepción del impacto por parte del personal de conducción pudo no corresponderse con la gravedad real del accidente. En lugar de un choque frontal claramente identificable, el maquinista podría haber sentido una sacudida repentina y violenta, similar a un latigazo, causada por la propagación de fuerzas a través de la estructura del tren. Este tipo de dinámica puede dificultar la identificación inmediata de una colisión convencional.. Los investigadores subrayan que este fenómeno no implica una única causa del accidente, sino que forma parte de un conjunto complejo de factores técnicos que deben analizarse de manera conjunta, incluyendo el estado de la infraestructura, los sistemas de seguridad y el comportamiento dinámico del material rodante. El estudio detallado de estas interacciones será clave para reconstruir con precisión la secuencia de los hechos.. En este contexto, el efecto látigo se presenta como un elemento relevante para comprender cómo un incidente inicial relativamente localizado puede derivar en consecuencias mucho más graves, tanto en términos de daños materiales como de impacto humano. Las conclusiones definitivas dependerán de los informes técnicos y periciales que continúan elaborándose.
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