El aeropuerto de Barcelona-El Prat afronta la operación salida de agosto bajo la amenaza de una huelga indefinida. La sección sindical de CGT en Groundforce, la empresa que presta la asistencia en tierra (‘handling’) a más de una veintena de aerolíneas en las terminales T1 y T2, ha convocado hoy un paro sin fecha de fin que arrancará el próximo martes 4 a las 00.00 horas, en pleno inicio de las vacaciones. La protesta afecta al personal de facturación, embarque, rampa y coordinación de vuelos, una plantilla de 1.179 trabajadores, y coincide con los días de mayor tráfico del año, en los que El Prat prevé operar más de 3.300 vuelos diarios. El sindicato es mayoritario en el comité de empresa, de 27 miembros. Hasta septiembre, las compañías atendidas por Groundforce en Barcelona tienen programados unos 11.600 vuelos y cerca de 2,4 millones de asientos, con cerca de dos millones de pasajeros expuestos a posibles retrasos. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha fijado, no obstante, unos servicios mínimos elevados, que en agosto serán del 80 % para las conexiones con las islas y las rutas bajo obligación de servicio público, del 58 % para los vuelos internacionales y los peninsulares cuya alternativa por tierra supere las cinco horas, y del 35 % para el resto de trayectos peninsulares. En septiembre bajarán ligeramente, hasta el 77 %, el 57 % y el 36 %, respectivamente. CGT justifica los paros por el «grave deterioro» de la prevención de riesgos y de las condiciones de salud laboral en la base. Denuncia que la empresa opera «bajo mínimos», con cargas de trabajo «insostenibles» y una alta rotación de plantilla que dispara la fatiga, el estrés y el riesgo de accidentes, con especial incidencia en la rampa y en la gestión de equipajes. A ello suma la acumulación de tareas, el abuso de las horas extraordinarias y la falta de formación de las nuevas incorporaciones. «Es la última herramienta que tenemos; la empresa no ve más que números y nosotros no vemos más que enfermedades», resumen fuentes del sindicato, que dan por agotada la vía del diálogo tras «múltiples intentos» sin respuesta. La organización lamenta los trastornos que el paro pueda causar a los viajeros, pero reivindica que la seguridad y la salud en el trabajo son «un derecho irrenunciable». No es el primer conflicto del año en la compañía. En marzo, UGT, CCOO y USO ya convocaron una huelga indefinida de ámbito estatal, entonces por motivos salariales: la aplicación del convenio y la pérdida de poder adquisitivo frente al IPC. Aquellos paros parciales dejaron el primer día retrasos de hasta 50 minutos y cintas de equipajes colapsadas en Barcelona y Madrid, y quedaron en suspenso en abril tras varias reuniones en el SIMA que no acercaron posturas. Groundforce, filial de asistencia en tierra de Globalia y hermana de Air Europa, revalidó El Prat en el macroconcurso de Aena de 2023 —en el que Iberia perdió esa plaza junto a
Los paros alcanzan a una veintena de aerolíneas, con servicios mínimos del 35% al 80%
El aeropuerto de Barcelona-El Prat afronta la operación salida de agosto bajo la amenaza de una huelga indefinida. La sección sindical de CGT en Groundforce, la empresa que presta la asistencia en tierra (‘handling’) a más de una veintena de aerolíneas en las terminales T1 y T2, ha convocado hoy un paro sin fecha de fin que arrancará el próximo martes 4 a las 00.00 horas, en pleno inicio de las vacaciones. La protesta afecta al personal de facturación, embarque, rampa y coordinación de vuelos, una plantilla de 1.179 trabajadores, y coincide con los días de mayor tráfico del año, en los que El Prat prevé operar más de 3.300 vuelos diarios.El sindicato es mayoritario en el comité de empresa, de 27 miembros. Hasta septiembre, las compañías atendidas por Groundforce en Barcelona tienen programados unos 11.600 vuelos y cerca de 2,4 millones de asientos, con cerca de dos millones de pasajeros expuestos a posibles retrasos. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha fijado, no obstante, unos servicios mínimos elevados, que en agosto serán del 80 % para las conexiones con las islas y las rutas bajo obligación de servicio público, del 58 % para los vuelos internacionales y los peninsulares cuya alternativa por tierra supere las cinco horas, y del 35 % para el resto de trayectos peninsulares. En septiembre bajarán ligeramente, hasta el 77 %, el 57 % y el 36 %, respectivamente.CGT justifica los paros por el «grave deterioro» de la prevención de riesgos y de las condiciones de salud laboral en la base. Denuncia que la empresa opera «bajo mínimos», con cargas de trabajo «insostenibles» y una alta rotación de plantilla que dispara la fatiga, el estrés y el riesgo de accidentes, con especial incidencia en la rampa y en la gestión de equipajes. A ello suma la acumulación de tareas, el abuso de las horas extraordinarias y la falta de formación de las nuevas incorporaciones. «Es la última herramienta que tenemos; la empresa no ve más que números y nosotros no vemos más que enfermedades», resumen fuentes del sindicato, que dan por agotada la vía del diálogo tras «múltiples intentos» sin respuesta. La organización lamenta los trastornos que el paro pueda causar a los viajeros, pero reivindica que la seguridad y la salud en el trabajo son «un derecho irrenunciable».No es el primer conflicto del año en la compañía. En marzo, UGT, CCOO y USO ya convocaron una huelga indefinida de ámbito estatal, entonces por motivos salariales: la aplicación del convenio y la pérdida de poder adquisitivo frente al IPC. Aquellos paros parciales dejaron el primer día retrasos de hasta 50 minutos y cintas de equipajes colapsadas en Barcelona y Madrid, y quedaron en suspenso en abril tras varias reuniones en el SIMA que no acercaron posturas. Groundforce, filial de asistencia en tierra de Globalia y hermana de Air Europa, revalidó El Prat en el macroconcurso de Aena de 2023 —en el que Iberia perdió esa plaza junto a Pal
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