Desde hace algo más de una década, la Unidad de Nefrología y Urología del Hospital Clínic ha estado implementando una serie de medidas dirigidas a reducir el impacto ambiental de la diálisis, la cuarta actividad hospitalaria no quirúrgica que más emisiones genera, y estas están dando ya resultados destacados.. Esto resulta especialmente significativo por cuanto la incidencia de la enfermedad renal crónica sigue una tendencia al alza y la curva de su prevalencia denota un crecimiento aún mayor.. Así pues, en un contexto en el que el sector sanitario es responsable del cerca del 5% de las emisiones globales, triplicando el impacto de la aviación, la diálisis se presenta como un reto climático, ya que cada sesión implica el consumo de cerca de 400 litros de agua y, puesto que cada año en el Clínic se llevan a cabo unas 24 sesiones, esto representa un consumo anual equivalente al de cuatro piscinas olímpicas, y 22kWH de electricidad, una cifra que se correspondería con el consumo eléctrico diario de una casa grande. Además, con cada sesión se generan más de 2 kilos de residuos, una cantidad similar a la generada por dos personas en residuos diarios en Barcelona. Y hay que tener en cuenta que solo en el Hospital Clínic se dializan entre 65 y 70 pacientes al día.. «Cuidar del medio ambiente es cuidar también de la salud de nuestros pacientes», destaca Rosa Ramos, directora del Instituto Clínic de Nefrología y Urología, y ante esta realidad «el reto es cómo dar la misma calidad asistencial a nuestros pacientes, reduciendo el impacto ambiental de la actividad».. Medidas efectivas. En primer lugar, desde el Hospital Clínic se apuesta por «la prevención de la enfermedad crónica renal y la atención domiciliaria, que es el modelo más sostenible «. indica la doctora Ramos.. En este sentido, Nuria Clemente, coordinadora asistencial de diálisis recuerda que «el transporte del pacientes hasta el hospital es lo que más impacto tiene en lo relativo a la emisiones de CO2 y, por lo tanto, la atención domiciliaria es la mejor opción en cuanto al impacto ambiental».. Así las cosas, como indica el doctor Francesc Maduell, jefe de Sección de diálisis del servicio de Nefrología y Trasplante renal, en el Clínic, «a día de hoy, 1 de cada 3 nuevos pacientes hace diálisis domiciliaria, cuando la media en Cataluña se sitúa en el 10%, y eso nos ha permitido aumentar este tipo de terapia a domicilio en un a de 36% en el último año».. Pero además, el hospital ha llevado a cabo toda una serie de pequeñas acciones que, sumadas, han supuesto un gran paso adelante en lo relativo a la reducción de la huella ambiental de la diálisis, desde la optimización del flujo del líquido de la diálisis, para cuyo elaboración se requiere mucha agua; la optimización de la planta de aguas; la digitalización de procesos y la eliminación del papel, hasta la mejora de la segregación de residuos o la incorporación de equipos más eficientes.. Resultados demostrados. Gracias a estas medidas, en los últimos 25 años se ha conseguido reducir el consumo de agua de los 500 litros a menos de 300 por tratamiento, permitiendo así un ahorro total de 559m3. En cuanto a la electricidad, se ha logrado reducir el consumo en 62.012 kWh, mientras que en relación a los residuos, el Índice de Residuos Sanitarios ha caído del 2,3 al 1,79.. De hecho, en 2025, un año que se consolidó como un punto de inflexión en cuanto a la disminución de la huella ambiental de la diálisis, se evidenció una reducción del 22.35% de las emisiones globales de CO2 en el contexto de esta terapia renal sustitutiva en relación al año anterior y todo ello pese al aumento de la actividad asistencial y sin comprometer la calidad del tratamiento y la asistencia.. Ante estos resultados tan positivos. que confirman que es posible implementar acciones que se traduzcan en una reducción de la huella ambiental, desde la unidad esperan transferir su modelo a otros centros y otros servicios de nefrología, liderando así el cambio hacia una sistema sanitario más sostenible y con un menor impacto a nivel medioambiental.. En cualquier caso, como reconoce Marta Arias, consultora del Servicio de Nefrología, «aún hay margen de mejora» y, en este sentido, apunta a acciones como «retrasar al máximo la terapia renal sustitutiva o apostar por el trasplante de riñón anticipado»
Las acciones que ha emprendido la Unidad de Nefrología para apostar por un modelo más sostenible han dado como resultado un ahorro de 559m3 de agua y 62.012 kWh de electricidad, así como una disminución de los residuos
Desde hace algo más de una década, la Unidad de Nefrología y Urología del Hospital Clínic ha estado implementando una serie de medidas dirigidas a reducir el impacto ambiental de la diálisis, la cuarta actividad hospitalaria no quirúrgica que más emisiones genera, y estas están dando ya resultados destacados.. Esto resulta especialmente significativo por cuanto la incidencia de la enfermedad renal crónica sigue una tendencia al alza y la curva de su prevalencia denota un crecimiento aún mayor.. Así pues, en un contexto en el que el sector sanitario es responsable del cerca del 5% de las emisiones globales, triplicando el impacto de la aviación, la diálisis se presenta como un reto climático, ya que cada sesión implica el consumo de cerca de 400 litros de agua y, puesto que cada año en el Clínic se llevan a cabo unas 24 sesiones, esto representa un consumo anual equivalente al de cuatro piscinas olímpicas, y 22kWH de electricidad, una cifra que se correspondería con el consumo eléctrico diario de una casa grande. Además, con cada sesión se generan más de 2 kilos de residuos, una cantidad similar a la generada por dos personas en residuos diarios en Barcelona. Y hay que tener en cuenta que solo en el Hospital Clínic se dializan entre 65 y 70 pacientes al día.. «Cuidar del medio ambiente es cuidar también de la salud de nuestros pacientes», destaca Rosa Ramos, directora del Instituto Clínic de Nefrología y Urología, y ante esta realidad «el reto es cómo dar la misma calidad asistencial a nuestros pacientes, reduciendo el impacto ambiental de la actividad».. Medidas efectivas. En primer lugar, desde el Hospital Clínic se apuesta por «la prevención de la enfermedad crónica renal y la atención domiciliaria, que es el modelo más sostenible «. indica la doctora Ramos.. En este sentido, Nuria Clemente, coordinadora asistencial de diálisis recuerda que «el transporte del pacientes hasta el hospital es lo que más impacto tiene en lo relativo a la emisiones de CO2 y, por lo tanto, la atención domiciliaria es la mejor opción en cuanto al impacto ambiental».. Así las cosas, como indica el doctor Francesc Maduell, jefe de Sección de diálisis del servicio de Nefrología y Trasplante renal, en el Clínic, «a día de hoy, 1 de cada 3 nuevos pacientes hace diálisis domiciliaria, cuando la media en Cataluña se sitúa en el 10%, y eso nos ha permitido aumentar este tipo de terapia a domicilio en un a de 36% en el último año».. Pero además, el hospital ha llevado a cabo toda una serie de pequeñas acciones que, sumadas, han supuesto un gran paso adelante en lo relativo a la reducción de la huella ambiental de la diálisis, desde la optimización del flujo del líquido de la diálisis, para cuyo elaboración se requiere mucha agua; la optimización de la planta de aguas; la digitalización de procesos y la eliminación del papel, hasta la mejora de la segregación de residuos o la incorporación de equipos más eficientes.. Resultados demostrados. Gracias a estas medidas, en los últimos 25 años se ha conseguido reducir el consumo de agua de los 500 litros a menos de 300 por tratamiento, permitiendo así un ahorro total de 559m3. En cuanto a la electricidad, se ha logrado reducir el consumo en 62.012 kWh, mientras que en relación a los residuos, el Índice de Residuos Sanitarios ha caído del 2,3 al 1,79.. De hecho, en 2025, un año que se consolidó como un punto de inflexión en cuanto a la disminución de la huella ambiental de la diálisis, se evidenció una reducción del 22.35% de las emisiones globales de CO2 en el contexto de esta terapia renal sustitutiva en relación al año anteriory todo ello pese al aumento de la actividad asistencial y sin comprometer la calidad del tratamiento y la asistencia.. Ante estos resultados tan positivos. que confirman que es posible implementar acciones que se traduzcan en una reducción de la huella ambiental, desde la unidad esperan transferir su modelo a otros centros y otros servicios de nefrología, liderando así el cambio hacia una sistema sanitario más sostenible y con un menor impacto a nivel medioambiental.. En cualquier caso, como reconoce Marta Arias, consultora del Servicio de Nefrología, «aún hay margen de mejora» y, en este sentido, apunta a acciones como «retrasar al máximo la terapia renal sustitutiva o apostar por el trasplante de riñón anticipado»
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