La Armada de Estados Unidos quiere comprobar si el USS Gerald R. Ford, el mayor portaaviones del mundo y de propulsión nuclear, puede actuar también como una central nuclear flotante. La idea es que sus reactores nucleares no solo alimenten al propio buque, sino que puedan enviar electricidad a instalaciones en tierra durante sus escalas en puerto.. En la práctica, la prueba consistirá en aprovechar el sistema de propulsión del portaaviones para suministrar energía de forma temporal a bases militares y, llegado el caso, también a infraestructuras civiles afectadas por desastres naturales, informa The War Zone.. La iniciativa fue mencionada el 14 de mayo por el secretario interino de la Armada, Hung Cao, durante una comparecencia ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes. Según recoge el medio, Cao aseguró que la Armada quiere demostrar este verano en Norfolk que un portaaviones nuclear puede exportar electricidad a una base terrestre.. No será un uso completamente inédito de un buque militar, ya que el USS Lexington suministró electricidad a la ciudad de Tacoma entre 1929 y 1930, y EE. UU. llegó a operar una central nuclear flotante, MH-1A Sturgis, en la zona del Canal de Panamá entre 1968 y 1975. Pero hacerlo con un portaaviones de la clase Ford supondrá un salto importante por la potencia disponible y por las posibles aplicaciones militares y civiles del sistema.. Cómo funcionará. La propulsión nuclear del USS Gerald R. Ford, que mide 337 metros de eslora y desplaza más de 100.000 toneladas, utiliza dos reactores A1B, más modernos y con mayor capacidad de generación eléctrica que los A4W de los portaaviones de la clase Nimitz. En esa capacidad excedente de generación se basa la idea del suministro eléctrico a tierra.. Cuando un portaaviones está atracado, lo habitual es que tome electricidad del muelle para cubrir parte de sus necesidades. Lo que plantea ahora la Armada estadounidense es invertir ese flujo, de modo que sea el propio buque el que envíe electricidad a tierra a través de su sistema eléctrico y de una conexión específica con la red del puerto.. Los sistemas eléctricos de un buque militar trabajan con voltajes y frecuencias que deben adaptarse y sincronizarse con los de una red terrestre por lo que, antes de una prueba real, hay que validar equipos de conversión, sistemas de protección y mecanismos capaces de aislar posibles fallos. Por ahora, la Armada no ha detallado públicamente cómo será ese sistema de conexión.. El interés militar de la idea está en que muchas bases situadas en ubicaciones avanzadas o con infraestructuras limitadas dependen de generadores diésel, lo que obliga a mantener un suministro constante de combustible. Un portaaviones nuclear atracado podría reducir esa dependencia durante el tiempo que permaneciera en puerto. Además, el concepto encaja con el objetivo del Pentágono de contar con fuentes de energía más resilientes y distribuidas para bases que podrían ser atacadas en un conflicto.. Todo esto tiene un aspecto regulatorio a tener en cuenta. Los reactores nucleares de los buques de guerra estadounidenses están bajo jurisdicción de la Armada, pero conectarlos a redes civiles probablemente requiera coordinación con la Comisión Reguladora Nuclear y con las autoridades estatales correspondientes.. La idea también plantea dudas operativas y técnicas. Si el portaaviones queda vinculado durante sus escalas a tareas de suministro eléctrico en tierra, podría reducirse su disponibilidad para un despliegue rápido y complicarse aún más la planificación de sus ciclos de mantenimiento y entrenamiento. Además, sus reactores están diseñados para propulsar el buque y alimentar sus propios sistemas, no para funcionar como una central eléctrica estable conectada a una red terrestre, por lo que habrá que estudiar qué impacto tendrán esas operaciones sobre la vida útil de la planta nuclear.
La Armada estadounidense estudiará si los reactores del USS Gerald R. Ford pueden enviar electricidad a bases militares e infraestructuras en tierra durante sus escalas en puerto
La Armada de Estados Unidos quiere comprobar si el USS Gerald R. Ford, el mayor portaaviones del mundo y de propulsión nuclear, puede actuar también como una central nuclear flotante. La idea es que sus reactores nucleares no solo alimenten al propio buque, sino que puedan enviar electricidad a instalaciones en tierra durante sus escalas en puerto.. En la práctica, la prueba consistirá en aprovechar el sistema de propulsión del portaaviones para suministrar energía de forma temporal a bases militares y, llegado el caso, también a infraestructuras civiles afectadas por desastres naturales, informa The War Zone.. La iniciativa fue mencionada el 14 de mayo por el secretario interino de la Armada, Hung Cao, durante una comparecencia ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes. Según recoge el medio, Cao aseguró que la Armada quiere demostrar este verano en Norfolk que un portaaviones nuclear puede exportar electricidad a una base terrestre.. No será un uso completamente inédito de un buque militar, ya que el USS Lexington suministró electricidad a la ciudad de Tacoma entre 1929 y 1930, y EE. UU. llegó a operar una central nuclear flotante, MH-1A Sturgis, en la zona del Canal de Panamá entre 1968 y 1975. Pero hacerlo con un portaaviones de la clase Ford supondrá un salto importante por la potencia disponible y por las posibles aplicaciones militares y civiles del sistema.. La propulsión nuclear del USS Gerald R. Ford, que mide 337 metros de eslora y desplaza más de 100.000 toneladas, utiliza dos reactores A1B, más modernos y con mayor capacidad de generación eléctrica que los A4W de los portaaviones de la clase Nimitz. En esa capacidad excedente de generación se basa la idea del suministro eléctrico a tierra.. Cuando un portaaviones está atracado, lo habitual es que tome electricidad del muelle para cubrir parte de sus necesidades. Lo que plantea ahora la Armada estadounidense es invertir ese flujo, de modo que sea el propio buque el que envíe electricidad a tierra a través de su sistema eléctrico y de una conexión específica con la red del puerto.. Los sistemas eléctricos de un buque militar trabajan con voltajes y frecuencias que deben adaptarse y sincronizarse con los de una red terrestre por lo que, antes de una prueba real, hay que validar equipos de conversión, sistemas de protección y mecanismos capaces de aislar posibles fallos. Por ahora, la Armada no ha detallado públicamente cómo será ese sistema de conexión.. El interés militar de la idea está en que muchas bases situadas en ubicaciones avanzadas o con infraestructuras limitadas dependen de generadores diésel, lo que obliga a mantener un suministro constante de combustible. Un portaaviones nuclear atracado podría reducir esa dependencia durante el tiempo que permaneciera en puerto. Además, el concepto encaja con el objetivo del Pentágono de contar con fuentes de energía más resilientes y distribuidas para bases que podrían ser atacadas en un conflicto.. Todo esto tiene un aspecto regulatorio a tener en cuenta. Los reactores nucleares de los buques de guerra estadounidenses están bajo jurisdicción de la Armada, pero conectarlos a redes civiles probablemente requiera coordinación con la Comisión Reguladora Nuclear y con las autoridades estatales correspondientes.. La idea también plantea dudas operativas y técnicas. Si el portaaviones queda vinculado durante sus escalas a tareas de suministro eléctrico en tierra, podría reducirse su disponibilidad para un despliegue rápido y complicarse aún más la planificación de sus ciclos de mantenimiento y entrenamiento. Además, sus reactores están diseñados para propulsar el buque y alimentar sus propios sistemas, no para funcionar como una central eléctrica estable conectada a una red terrestre, por lo que habrá que estudiar qué impacto tendrán esas operaciones sobre la vida útil de la planta nuclear.
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