Lejos queda ya la idea de que leer es un acto esnob. Si algo han demostrado las redes sociales es que la intimidad es necesaria, aunque escasee en esta época estimulada y con tantísima información breve y fugaz. Frente a esta especie de escaparatismo al que nos sometemos durante la inercia del scroll, la lectura emerge como uno de los pocos actos que garantizan disfrutar de una introspección individual. Pero, ¿leer está de moda? Sumergirse en una historia que se extienda a lo largo de más de 100 páginas es hoy, en la era de los reels, no tanto una costumbre anticuada, sino casi un acto contracultural. Y es lo alternativo, lo inconformista, lo que termina calando. Afortunadamente, hay quien afronta las redes como un espacio para promover la cultura. Y si una de esas personas es una de las artistas más potentes de la música internacional, mejor que mejor. Dua Lipa lee, mucho, y así lo comparte cada mes entre sus millones de seguidores.. Dice la cantante que la lectura «es el antídoto contra la exclusión». Encargada el pasado 9 de noviembre de inaugurar los actos del décimo aniversario del International Booker Prize –de los más prestigiosos galardones literarios a nivel mundial–, celebró la faceta más globalizante de la literatura. Lo hizo, además, subrayando su propia identidad, su trayectoria vital, una que «nunca ha sido realmente lo que se puede llamar local. Nací en el Reino Unido, pero mi lengua materna es el albanés. Londres es mi hogar, pero viajo con frecuencia», explicaba. El año pasado ofreció conciertos en 33 ciudades de 20 países y cantó en nueve idiomas diferentes. Es testigo constante por tanto de lo plural, del cruce de improntas, costumbres y culturas. Una forma de vida que entiende como espejo de lo que le aportan ya no sólo los libros, sino la labor de los traductores como puentes para conectar a autores y receptores de diversas partes del mundo.. Hace tres años, Dua Lipa fundó un club de lectura, Service 95. Cada mes escoge un libro para posteriormente comentarlo, con el autor en cuestión y con sus seguidores. Hasta la fecha han sido 33 los títulos, de los cuales «ocho han sido obras de ficción traducidas. Todos estos libros narran historias que abarcan Japón, Corea, Nigeria, Colombia, EE UU, México, Hungría, Noruega, Afganistán, Polonia, Irlanda, España…», enumeraba la cantante, subrayando lo que en el fondo hace de la lectura una experiencia siempre interesante y agradable: la de descubrir diversas tramas y escenarios desde una parecida intimidad de la que disfruta el que decide viajar en solitario. «Cuando leo ficción traducida camino por las calles de Nápoles en la piel de un joven que empieza a darse cuenta de que su futuro está definido por su género», explicaba, y también «siento el dolor de un amor particularmente solitario en Checoslovaquia, y sufro desamor en el Tokio de los años sesenta».. Que alguien como Dua Lipa presuma de ser una ferviente lectora ayuda a que la literatura abandone su imagen elitista de una vez por todas. Leer es un acto pop. Comentar libros, intercambiar tramas, debería estar de moda: pues pocas cosas son hoy más necesarias que rechazar la tendencia y abrazar lo diferente.
La artista definió, durante su discurso en la inauguración de los actos por el décimo aniversario del Booker Prize, la literatura como «un antídoto contra la exclusión»
Lejos queda ya la idea de que leer es un acto esnob. Si algo han demostrado las redes sociales es que la intimidad es necesaria, aunque escasee en esta época estimulada y con tantísima información breve y fugaz. Frente a esta especie de escaparatismo al que nos sometemos durante la inercia del scroll, la lectura emerge como uno de los pocos actos que garantizan disfrutar de una introspección individual. Pero, ¿leer está de moda? Sumergirse en una historia que se extienda a lo largo de más de 100 páginas es hoy, en la era de los reels, no tanto una costumbre anticuada, sino casi un acto contracultural. Y es lo alternativo, lo inconformista, lo que termina calando. Afortunadamente, hay quien afronta las redes como un espacio para promover la cultura. Y si una de esas personas es una de las artistas más potentes de la música internacional, mejor que mejor. Dua Lipa lee, mucho, y así lo comparte cada mes entre sus millones de seguidores.. Dice la cantante que la lectura «es el antídoto contra la exclusión». Encargada el pasado 9 de noviembre de inaugurar los actos del décimo aniversario del International Booker Prize –de los más prestigiosos galardones literarios a nivel mundial–, celebró la faceta más globalizante de la literatura. Lo hizo, además, subrayando su propia identidad, su trayectoria vital, una que «nunca ha sido realmente lo que se puede llamar local. Nací en el Reino Unido, pero mi lengua materna es el albanés. Londres es mi hogar, pero viajo con frecuencia», explicaba. El año pasado ofreció conciertos en 33 ciudades de 20 países y cantó en nueve idiomas diferentes. Es testigo constante por tanto de lo plural, del cruce de improntas, costumbres y culturas. Una forma de vida que entiende como espejo de lo que le aportan ya no sólo los libros, sino la labor de los traductores como puentes para conectar a autores y receptores de diversas partes del mundo.. Hace tres años, Dua Lipa fundó un club de lectura, Service 95. Cada mes escoge un libro para posteriormente comentarlo, con el autor en cuestión y con sus seguidores. Hasta la fecha han sido 33 los títulos, de los cuales «ocho han sido obras de ficción traducidas. Todos estos libros narran historias que abarcan Japón, Corea, Nigeria, Colombia, EE UU, México, Hungría, Noruega, Afganistán, Polonia, Irlanda, España…», enumeraba la cantante, subrayando lo que en el fondo hace de la lectura una experiencia siempre interesante y agradable: la de descubrir diversas tramas y escenarios desde una parecida intimidad de la que disfruta el que decide viajar en solitario. «Cuando leo ficción traducida camino por las calles de Nápoles en la piel de un joven que empieza a darse cuenta de que su futuro está definido por su género», explicaba, y también «siento el dolor de un amor particularmente solitario en Checoslovaquia, y sufro desamor en el Tokio de los años sesenta».. Que alguien como Dua Lipa presuma de ser una ferviente lectora ayuda a que la literatura abandone su imagen elitista de una vez por todas. Leer es un acto pop. Comentar libros, intercambiar tramas, debería estar de moda: pues pocas cosas son hoy más necesarias que rechazar la tendencia y abrazar lo diferente.
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