Durante más de 400.000 años, los neandertales dominaron el continente europeo con una capacidad de adaptación asombrosa. Lejos de la imagen primitiva e intelectualmente limitada que la ciencia decimonónica les atribuyó, los recientes hallazgos arqueológicos y geológicos en el sur de Europa están cambiando esa concepción. Hoy se sabe que el sur de la península ibérica no solo constituyó su último bastión de resistencia geográfica, sino también el escenario de un florecimiento cultural sin precedentes. Este fascinante giro histórico y ese lugar es el núcleo de «Las últimas huellas del Neandertal», un largometraje documental dirigido por el realizador onubense Jesús Moreno y producido por Marrum en coproducción con Canal Sur, que, según cuenta el director a LA RAZÓN propone un viaje a la Doñana primitiva, apoyado en el trabajo de más de 30 científicos de primer nivel y unas 25 universidades internacionales, posicionando a la ciencia andaluza en el epicentro de la divulgación global. El origen de esta investigación audiovisual y científica, cuenta Moreno, se remonta a tres años y medio atrás. Los temporales que azotaron la costa durante la pandemia dejaron a la vista en la playa de Matalascañas (Huelva) un suelo fosilizado de una antigüedad superior a los 150.000 años. Al quedar al descubierto, un equipo multidisciplinar descubrió un registro excepcional de huellas y rastros animales. Él, veraneante de la zona y especialista en divulgación, vio en este hallazgo «la oportunidad perfecta para hacer el proyecto de divulgación que verdaderamente me movía el corazón». Lo que comenzó como una serie de noticias locales se convirtió en un proceso de filmación que se prolongó durante casi tres años, supeditado al capricho de la naturaleza: «El yacimiento de Matalascañas destaca por su extrema complejidad logística: las mareas y el movimiento constante de la arena sepultaban el terreno de manera intermitente, abriendo ventanas de observación científica de apenas unos días cada diez o doce meses». En esos breves lapsos, los expertos extrajeron datos que constataron que «los neandertales habían estado en Doñana durante largos periodos hace 150.000 años y convivieron con una megafauna de la que no se tenía constancia previa porque no se habían encontrado restos fósiles ni huellas», precisa. Los análisis geológicos y paleontológicos revelaron que el entorno actual de Doñana funcionaba como un ecosistema paradisíaco y rico en recursos. Allí, los neandertales compartían espacio con una colosal megafauna extinta: elefantes antiguos que superaban los tres metros de altura –extintos hace 120.000 años–, uros, jabalíes gigantes, lobos e incluso depredadores como tigres y leopardos. Un paisaje salvaje donde nuestros parientes prehistóricos prosperaron de forma continua. Los descubrimientos articulados en el documental derriban viejos mitos gracias a la arqueología 3D, la geología moderna y la
Los temporales dejaron a la vista en Matalascañas, durante la pandemia, un suelo fosilizado de más de 150.000 años. «Las últimas huellas del Neandertal» es un viaje por la Doñana primitiva
Durante más de 400.000 años, los neandertales dominaron el continente europeo con una capacidad de adaptación asombrosa. Lejos de la imagen primitiva e intelectualmente limitada que la ciencia decimonónica les atribuyó, los recientes hallazgos arqueológicos y geológicos en el sur de Europa están cambiando esa concepción. Hoy se sabe que el sur de la península ibérica no solo constituyó su último bastión de resistencia geográfica, sino también el escenario de un florecimiento cultural sin precedentes.Este fascinante giro histórico y ese lugar es el núcleo de «Las últimas huellas del Neandertal», un largometraje documental dirigido por el realizador onubense Jesús Moreno y producido por Marrum en coproducción con Canal Sur, que, según cuenta el director a LA RAZÓN propone un viaje a la Doñana primitiva, apoyado en el trabajo de más de 30 científicos de primer nivel y unas 25 universidades internacionales, posicionando a la ciencia andaluza en el epicentro de la divulgación global.El origen de esta investigación audiovisual y científica, cuenta Moreno, se remonta a tres años y medio atrás. Los temporales que azotaron la costa durante la pandemia dejaron a la vista en la playa de Matalascañas (Huelva) un suelo fosilizado de una antigüedad superior a los 150.000 años. Al quedar al descubierto, un equipo multidisciplinar descubrió un registro excepcional de huellas y rastros animales. Él, veraneante de la zona y especialista en divulgación, vio en este hallazgo «la oportunidad perfecta para hacer el proyecto de divulgación que verdaderamente me movía el corazón».Lo que comenzó como una serie de noticias locales se convirtió en un proceso de filmación que se prolongó durante casi tres años, supeditado al capricho de la naturaleza: «El yacimiento de Matalascañas destaca por su extrema complejidad logística: las mareas y el movimiento constante de la arena sepultaban el terreno de manera intermitente, abriendo ventanas de observación científica de apenas unos días cada diez o doce meses». En esos breves lapsos, los expertos extrajeron datos que constataron que «los neandertales habían estado en Doñana durante largos periodos hace 150.000 años y convivieron con una megafauna de la que no se tenía constancia previa porque no se habían encontrado restos fósiles ni huellas», precisa.Los análisis geológicos y paleontológicos revelaron que el entorno actual de Doñana funcionaba como un ecosistema paradisíaco y rico en recursos. Allí, los neandertales compartían espacio con una colosal megafauna extinta: elefantes antiguos que superaban los tres metros de altura –extintos hace 120.000 años–, uros, jabalíes gigantes, lobos e incluso depredadores como tigres y leopardos. Un paisaje salvaje donde nuestros parientes prehistóricos prosperaron de forma continua.Los descubrimientos articulados en el documental derriban viejos mitos gracias a la arqueología 3D, la geología moderna y la secue
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