El cielo nocturno parece tranquilo. Pero, en realidad, el vecindario cósmico de la Tierra está lleno de peligros. Según estimaciones citadas por científicos de la NASA, más de 15.000 asteroides capaces de destruir una ciudad podrían estar orbitando cerca de la Tierra sin haber sido detectados todavía. No se trata de gigantes capaces de provocar una extinción global, como el que acabó con los dinosaurios hace 66 millones de años, pero sí de objetos lo bastante grandes como para causar devastación regional si impactaran contra una zona poblada.. La cifra ha circulado ampliamente en los últimos días después de que distintos medios, en papel y en web, informaran sobre una intervención de Kelly Fast, responsable de defensa planetaria de la agencia estadounidense. Según esas informaciones, la científica mencionó el dato durante la reunión anual de la American Association for the Advancement of Science (AAAS), celebrada en Phoenix. Fast señaló que los astrónomos estiman que existen unos 25.000 asteroides cercanos a la Tierra de este tamaño, pero que hasta ahora solo se ha identificado alrededor del 40 %. El resto, más de quince mil, permanece fuera del radar de los telescopios actuales.. ¿Qué significa exactamente “asesino de ciudades”? En astronomía se utiliza a veces esta expresión informal para referirse a asteroides de unos 140 metros de diámetro o más. Un objeto así no desencadenaría una catástrofe global, pero liberaría una enorme cantidad de energía si impactara contra la Tierra.. Para hacerse una idea basta recordar el conocido como Evento Tunguska, que se produjo en Siberia en 1908. En aquel caso, un objeto mucho más pequeño, probablemente de unos 40 metros, explotó en la atmósfera y arrasó más de 2.000 kilómetros cuadrados de bosque, derribando miles de árboles. Un asteroide varias veces mayor podría devastar completamente una gran ciudad moderna. Paradójicamente, los asteroides más peligrosos no son los gigantes de varios kilómetros. Esos son relativamente fáciles de detectar y prácticamente todos están catalogados. El desafío está en los de tamaño intermedio.. Muchos de estos objetos son oscuros, pequeños y se mueven en órbitas parecidas a la de la Tierra, lo que hace que pasen largos periodos ocultos en el resplandor del Sol desde nuestra perspectiva. Los telescopios terrestres, que detectan asteroides observando la luz solar reflejada en su superficie, pueden perderlos fácilmente en esas condiciones. Por eso los astrónomos suelen repetir una idea aparentemente simple: el mayor riesgo no es el asteroide que vemos venir, sino el que aún no hemos descubierto. De hecho, esa es precisamente la frase de Fast: “Lo que me mantiene despierta por la noche son los asteroides que no conocemos”,. ¿Podemos hacer algo? En el campo de la defensa planetaria hay una regla fundamental: cuanto antes se detecta un asteroide, más fácil resulta desviarlo. En 2022, la misión Double Asteroid Redirection Test (DART) impactó deliberadamente contra el pequeño asteroide Dimorphos y consiguió modificar su órbita alrededor de su cuerpo principal. Fue la primera demostración real de que una nave espacial puede alterar la trayectoria de un objeto celeste. Pero eso fue gracias a que pudimos verlo…. Para enfrentarnos a los que permanecen ocultos, la NASA prepara un nuevo observatorio espacial: el Near-Earth Object Surveyor. A diferencia de muchos telescopios actuales, este instrumento no buscará la luz reflejada por los asteroides, sino el calor que emiten. Al observar en el infrarrojo, podrá detectar objetos oscuros que hoy pasan desapercibidos.. Los científicos esperan que esta misión permita localizar la gran mayoría de los asteroides potencialmente peligrosos en las próximas décadas. Como punto final es importante aclarar que la cifra de los 15.000 asteroides desconocidos puede sonar alarmante, pero conviene añadir un matiz importante: actualmente no existe ningún asteroide conocido con probabilidad significativa de impactar contra la Tierra en el próximo siglo.
Lo ha hecho la responsable del área, Kelly Fast en la reunión anual de la Asociación para el Avance de la Ciencia (AAAS).
El cielo nocturno parece tranquilo. Pero, en realidad, el vecindario cósmico de la Tierra está lleno de peligros. Según estimaciones citadas por científicos de la NASA, más de 15.000 asteroides capaces de destruir una ciudad podrían estar orbitando cerca de la Tierra sin haber sido detectados todavía. No se trata de gigantes capaces de provocar una extinción global, como el que acabó con los dinosaurios hace 66 millones de años, pero sí de objetos lo bastante grandes como para causar devastación regional si impactaran contra una zona poblada.. La cifra ha circulado ampliamente en los últimos días después de que distintos medios, en papel y en web, informaran sobre una intervención de Kelly Fast, responsable de defensa planetaria de la agencia estadounidense. Según esas informaciones, la científica mencionó el dato durante la reunión anual de la American Association for the Advancement of Science (AAAS), celebrada en Phoenix. Fast señaló que los astrónomos estiman que existen unos 25.000 asteroides cercanos a la Tierra de este tamaño, pero que hasta ahora solo se ha identificado alrededor del 40 %. El resto, más de quince mil, permanece fuera del radar de los telescopios actuales.. ¿Qué significa exactamente “asesino de ciudades”? En astronomía se utiliza a veces esta expresión informal para referirse a asteroides de unos 140 metros de diámetro o más. Un objeto así no desencadenaría una catástrofe global, pero liberaría una enorme cantidad de energía si impactara contra la Tierra.. Para hacerse una idea basta recordar el conocido como Evento Tunguska, que se produjo en Siberia en 1908. En aquel caso, un objeto mucho más pequeño, probablemente de unos 40 metros, explotó en la atmósfera y arrasó más de 2.000 kilómetros cuadrados de bosque, derribando miles de árboles. Un asteroide varias veces mayor podría devastar completamente una gran ciudad moderna. Paradójicamente, los asteroides más peligrosos no son los gigantes de varios kilómetros. Esos son relativamente fáciles de detectar y prácticamente todos están catalogados. El desafío está en los de tamaño intermedio.. Muchos de estos objetos son oscuros, pequeños y se mueven en órbitas parecidas a la de la Tierra, lo que hace que pasen largos periodos ocultos en el resplandor del Sol desde nuestra perspectiva. Los telescopios terrestres, que detectan asteroides observando la luz solar reflejada en su superficie, pueden perderlos fácilmente en esas condiciones. Por eso los astrónomos suelen repetir una idea aparentemente simple: el mayor riesgo no es el asteroide que vemos venir, sino el que aún no hemos descubierto. De hecho, esa es precisamente la frase de Fast: “Lo que me mantiene despierta por la noche son los asteroides que no conocemos”,. ¿Podemos hacer algo? En el campo de la defensa planetaria hay una regla fundamental: cuanto antes se detecta un asteroide, más fácil resulta desviarlo. En 2022, la misión Double Asteroid Redirection Test (DART) impactó deliberadamente contra el pequeño asteroide Dimorphos y consiguió modificar su órbita alrededor de su cuerpo principal. Fue la primera demostración real de que una nave espacial puede alterar la trayectoria de un objeto celeste. Pero eso fue gracias a que pudimos verlo…. Para enfrentarnos a los que permanecen ocultos, la NASA prepara un nuevo observatorio espacial: el Near-Earth Object Surveyor. A diferencia de muchos telescopios actuales, este instrumento no buscará la luz reflejada por los asteroides, sino el calor que emiten. Al observar en el infrarrojo, podrá detectar objetos oscuros que hoy pasan desapercibidos.. Los científicos esperan que esta misión permita localizar la gran mayoría de los asteroides potencialmente peligrosos en las próximas décadas. Como punto final es importante aclarar que la cifra de los 15.000 asteroides desconocidos puede sonar alarmante, pero conviene añadir un matiz importante:actualmente no existe ningún asteroide conocido con probabilidad significativa de impactar contra la Tierra en el próximo siglo.
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