La Sección 30ª de la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a Héctor Manuel Mejía, de 33 años y conocido en el mundo de las pandillas juveniles violentas como El Leyenda, y a Stephano Umberto Reyes, de 26, como coautores de un delito de allanamiento de morada con violencia e intimidación, imponiendo a cada uno de ellos dos años de prisión y una multa de siete meses. Además, el tribunal entiende que El Leyenda, exlíder pandillero, un viejo conocido de la Policía por su pertenencia a la banda de los Dominican Don´t Play (DDP), cometió un delito de tenencia ilícita de armas y por eso le condena también a un año adicional de prisión.. Seguir leyendo
El tribunal entiende que su agresor actuó en defensa propia y le impone otros tres años por tentativa de homicidio
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La Sección 30ª de la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a Héctor Manuel Mejía, de 33 años y conocido en el mundo de las pandillas juveniles violentas como El Leyenda, y a Stephano Umberto Reyes, de 26, como coautores de un delito de allanamiento de morada con violencia e intimidación, imponiendo a cada uno de ellos dos años de prisión y una multa de siete meses. Además, el tribunal entiende que El Leyenda, exlíder pandillero, un viejo conocido de la Policía por su pertenencia a la banda de los Dominican Don´t Play (DDP), cometió un delito de tenencia ilícita de armas y por eso le condena también a un año adicional de prisión.. El juez ha condenado asímismo a Carlos Acevedo, de 45 años, a otros tres años de prisión como autor de un delito de homicidio en grado de tentativa por los hechos ocurridos el 11 de julio de 2023 en una vivienda de Ciempozuelos. La sentencia aprecia en su favor las circunstancias atenuantes de confesión, alteración psíquica derivada de una adicción a sustancias estupefacientes y una atenuante analógica de legítima defensa, según quedó probado durante el juicio, celebrado con jurado popular.. El jurado consideró probado el pasado mes de abril que El Leyenda y Stephano irrumpieron aquella tarde de verano por la fuerza en el domicilio del Acevedo, quien, en el curso de un forcejeo, les arrebató una pistola y disparó sobre El Leyenda, causándole lesiones gravísimas que le han dejado postrado en una silla de ruedas desde entonces.. El tribunal concluye que la entrada en la vivienda fue violenta y que los acusados utilizaron tanto la fuerza como la intimidación para acceder al inmueble y tratar de expulsar a su ocupante, que era su objetivo. Por ello considera plenamente acreditado el delito de allanamiento de morada agravado por el empleo de violencia e intimidación.. Respecto al arma utilizada, la sentencia atribuye su posesión inicial a El Leyenda, por lo que le acusa de tenencia ilícita de armas. Aunque la pistola no llegó a recuperarse nunca, está acreditada su existencia y funcionalidad por las lesiones ocasionadas, los impactos localizados en el lugar de los hechos y la coincidencia de las declaraciones de los implicados acerca de la presencia del arma.. En relación con la actuación de Carlos Acevedo, la Audiencia descarta que concurra una eximente completa de legítima defensa. Sin embargo, sí aprecia una atenuante analógica porque existió una agresión ilegítima previa, derivada de la irrupción violenta en el domicilio y de la exhibición del arma de fuego por parte de El Leyenda. A juicio del tribunal, Carlos actuó para repeler el ataque, aunque empleó una respuesta desproporcionada al efectuar varios disparos que alcanzaron una zona vital.. El Leyenda, rápido y escurridizo exmiembro de los DDP, detenido por lesiones y amenazas, asociación ilícita y tráfico de drogas en operaciones policiales ligadas a las pandillas, nunca fue condenado por pertenencia a bandas. Pero la mención de su nombre levantaba las orejas de sus seguidores y propagaba el temor entre miembros de bandas rivales, como los Trinitarios.. La factura de aquellos tiempos de “gloria” le ha salido cara y ahora vive aquejado de fuertes dolores en sus piernas que no puede mover y con una alarma en el teléfono que le recuerda que cada cuatro o cinco horas debe sondarse para eliminar la orina. Reconvertido en un tiktoker que relata cómo vivir en silla de ruedas, su condena ha sido doble: una paraplejia y la cárcel.
