Si nos ponemos a contar a listos, aquellos que no usan su intelecto precisamente para finalidades con buen fondo, podemos llenar la superficie total de una isla como Australia. Susi Sánchez constata que “nacen miles cada día”. A su lado, Hugo Silva considera que “cada día se retratan unos cuantos”. Diego Anido, el tercero en discordia, añade a esta interacción entre risas que “a muchos listos los ves nacer en la pantalla de la televisión”.. Este trío actoral participa en la última producción de Arantxa Echevarría, tras su última y premiada película, “La infiltrada”. En “Cada día nace un listo” Hugo Silva da vida a Toni Lomas, un cantante que participó en un concurso televisivo pero que, actualmente, pasa sin pena ni gloria. Sin embargo, ve la oportunidad de volver a oler dinero con un encargo de Junior, interpretado por Jaime Olías, un joven con dinero que le pide que robe un cuadro de gran valía coleccionista. Para el encargo, pedirá la colaboración de “la Mari”, Susi Sánchez, una pícara que saca negocios de donde puede, y “el Gallego”, Diego Anido, un ex convicto. A este ajedrez de bondadosos personajes se le incorporan otros, como Dafne Fernández (la novia del ricachón y ex del protagonista) y Belén Rueda, la matriarca de la familia burguesa.. Aunque la cinta transcurre en las elegantes calles de Biarritz, lo cierto es que lo pomposo queda relegado a la pintura motivo de la disputa, pues toda la esencia del filme, como buena comedia negra que es, está inundada de zafiedad. Sánchez no sintió que esa sordidez inundara el rodaje, aunque sus compañeros alaban enormemente el trabajo del equipo artístico, que permitió que conectaran con ese ambiente insano, sobre todo en la casa de «la Mari», en cochambroso estado. “Por esas escaleras parecía que había que subir con un arnés”, comenta aún sorprendido Silva, mientras que Anido recuerda la nevera, “que sin abrirla ya sabías cómo olería”.. Envidia de los personajes. Y es que, aunque una pelea entre matones causa carcajadas, Echevarría no se aleja de su estilo crítico previo en su último trabajo, pues también presenta una clara lucha de clases audiovisual. “Refleja un retrato universal sobre las disputas de poder de los que tienen más y la supervivencia de los que tienen menos”, estipula la ganadora del Goya interpretativo por “Cinco cerditos”. “Estos estratos no existen únicamente en esta película, sino que ilustran la sociedad tan marcada en la que vivimos”, comenta Silva. Anido, que también colaboró en la anterior obra de la cineasta interpretando al etarra Sergio Polo, remarca que, independientemente de nuestra condición económica, todos soñamos con algún día “dar el pelotazo para solucionarte la vida, que al final dura únicamente tres meses para después tener que buscarte uno nuevo”, lo cual considera que es la esencia de la película.. Efectivamente, a pesar del dinero depositado en la cuenta bancaria de cada personaje, todos buscan lo mismo, que es cantar bingo y abandonar toda responsabilidad. Aunque pueda parecer difícil encontrar alguno que obre con humanidad, los actores coinciden en que los pobres, es decir, ellos, sí lo hacen. “Estamos más acostumbrados a convivir con el roce, por lo que nos es más fácil compartir”, constata Anido, y los tres afirman que “más que malos, somos ingenuos”.. Siempre se dice que el infierno está lleno de buenas intenciones, por lo que sacar un poco de astucia para afrontar la rutina viene bien. Y a lo mejor eso es lo que llama tanto la atención al público de los personajes incorrectos. “Todos los espectadores cuando vemos a personajes que se dan permisos que en la vida real no nos daríamos nunca, sentimos envidia”, relata Silva, que confiesa que amó su rol por permitirle hacer cosas que él no haría “en la puñetera vida”. Dicho queda, que nadie se sienta culpable por reírse del mal ajeno. Un listo más no marcará la diferencia.
Su nueva película es una comedia negra protagonizada por Hugo Silva, Susi Sánchez y Diego Anido
Si nos ponemos a contar a listos, aquellos que no usan su intelecto precisamente para finalidades con buen fondo, podemos llenar la superficie total de una isla como Australia. Susi Sánchez constata que “nacen miles cada día”. A su lado, Hugo Silva considera que “cada día se retratan unos cuantos”. Diego Anido, el tercero en discordia, añade a esta interacción entre risas que “a muchos listos los ves nacer en la pantalla de la televisión”.. Este trío actoral participa en la última producción de Arantxa Echevarría, tras su última y premiada película, “La infiltrada”. En “Cada día nace un listo” Hugo Silva da vida a Toni Lomas, un cantante que participó en un concurso televisivo pero que, actualmente, pasa sin pena ni gloria. Sin embargo, ve la oportunidad de volver a oler dinero con un encargo de Junior, interpretado por Jaime Olías, un joven con dinero que le pide que robe un cuadro de gran valía coleccionista. Para el encargo, pedirá la colaboración de “la Mari”, Susi Sánchez, una pícara que saca negocios de donde puede, y “el Gallego”, Diego Anido, un ex convicto. A este ajedrez de bondadosos personajes se le incorporan otros, como Dafne Fernández (la novia del ricachón y ex del protagonista) y Belén Rueda, la matriarca de la familia burguesa.. Aunque la cinta transcurre en las elegantes calles de Biarritz, lo cierto es que lo pomposo queda relegado a la pintura motivo de la disputa, pues toda la esencia del filme, como buena comedia negra que es, está inundada de zafiedad. Sánchez no sintió que esa sordidez inundara el rodaje, aunque sus compañeros alaban enormemente el trabajo del equipo artístico, que permitió que conectaran con ese ambiente insano, sobre todo en la casa de «la Mari», en cochambroso estado. “Por esas escaleras parecía que había que subir con un arnés”, comenta aún sorprendido Silva, mientras que Anido recuerda la nevera, “que sin abrirla ya sabías cómo olería”.. Y es que, aunque una pelea entre matones causa carcajadas, Echevarría no se aleja de su estilo crítico previo en su último trabajo, pues también presenta una clara lucha de clases audiovisual. “Refleja un retrato universal sobre las disputas de poder de los que tienen más y la supervivencia de los que tienen menos”, estipula la ganadora del Goya interpretativo por “Cinco cerditos”. “Estos estratos no existen únicamente en esta película, sino que ilustran la sociedad tan marcada en la que vivimos”, comenta Silva. Anido, que también colaboró en la anterior obra de la cineasta interpretando al etarra Sergio Polo, remarca que, independientemente de nuestra condición económica, todos soñamos con algún día “dar el pelotazo para solucionarte la vida, que al final dura únicamente tres meses para después tener que buscarte uno nuevo”, lo cual considera que es la esencia de la película.. Efectivamente, a pesar del dinero depositado en la cuenta bancaria de cada personaje, todos buscan lo mismo, que es cantar bingo y abandonar toda responsabilidad. Aunque pueda parecer difícil encontrar alguno que obre con humanidad, los actores coinciden en que los pobres, es decir, ellos, sí lo hacen. “Estamos más acostumbrados a convivir con el roce, por lo que nos es más fácil compartir”, constata Anido, y los tres afirman que “más que malos, somos ingenuos”.. Siempre se dice que el infierno está lleno de buenas intenciones, por lo que sacar un poco de astucia para afrontar la rutina viene bien. Y a lo mejor eso es lo que llama tanto la atención al público de los personajes incorrectos. “Todos los espectadores cuando vemos a personajes que se dan permisos que en la vida real no nos daríamos nunca, sentimos envidia”, relata Silva, que confiesa que amó su rol por permitirle hacer cosas que él no haría “en la puñetera vida”. Dicho queda, que nadie se sienta culpable por reírse del mal ajeno. Un listo más no marcará la diferencia.
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