Los amores imposibles llevan siendo objeto de trama desde tiempos inmemorables. No han estado Jacob Elordi y Margot Robbie meses en los carteles de los cines para que olvidemos la tempestad del romance que ideó Emily Brontë en “Cumbres borrascosas”.. Es, por tanto, difícil hacerse hueco en un universo tan disputado. Sin embargo, la escritora Alice Kellen parece haberlo conseguido, pues cosecha 18 novelas publicadas y tres millones de ejemplares vendidos. Ahora sus seguidores podrán leer el olor de las páginas y el de las palomitas recién hechas, pues su obra “Todo lo que nunca fuimos” ha sido adaptada en la gran pantalla. “Muchas películas sobre amor tiran más hacia la comedia, mientras que esta se acerca a la tragedia”, explica la escritora sobre por qué su idea puede conseguir diferenciarse. Ella no ha participado en el guion de la película, pero Jorge Alonso, el realizador, desea que en la segunda parte sí lo haga, pues la saga está compuesta por dos tomos. Ella reconoce la dificultad, pero también admite “estar trabajando” en su formación como escritora cinematográfica.. Leah es una joven con una aparente vida perfecta. Sin embargo, pierde a sus dos progenitores en una accidente de coche, lo que le hace caer en una profunda depresión. Su hermano ha de marcharse a Alemania a trabajar temporalmente, por lo que se hace cargo de ella Axel, un amigo de la familia. Están unidos por vínculos cuasi fraternales, pero hay una innegable tensión que no pueden borrar. “Hacemos constantemente cosas que no son moralmente correctas pero nos creamos un personaje para el exterior”, defiende su creación la autora, que considera que “no se deben condenar los sentimientos”.. Amor y salud mental. Los dos enamorados son Maxi Iglesias y la portuguesa Margarida Corceiro. “Es una película sobre la salud mental y la necesidad de salir adelante, que es algo que no he visto nunca en España”, reconoce él, que pone como ejemplo de película donde amor y enfermedad se entremezclan “Noviembre dulce”, protagonizada por Keanu Reeves y Charlize Theron. Cinta estrenada en 2001, un año antes de que su compañera de reparto naciera, por lo que ve necesario un relevo fílmico. Corceiro, tras años aprendiendo el español, puede proclamar que este es su primer proyecto de larga duración en la lengua cervantina. Reconoce que le cuesta “la musicalidad de las frases cuando las pronuncian los españoles” aunque, a su vez, reconoce que le parece más bonita su voz cuando habla en nuestra lengua frente a la de sus orígenes.. «Es lícito que no te gusten las películas juveniles, pero hay una generación a la que sí». Maxi Iglesias. A pesar de las diferencias que el equipo trata de buscar en su creación, el género en el que está integrado “Todo lo que nunca fuimos” sigue teniendo diversos detractores que lo acusan de pueril. “Es lícito que no te gusten las películas juveniles, pero hay una generación que simplemente quiere pasárselo bien con una historia bonita, por lo que está bien que haya un abanico de posibilidades”, estipula Iglesias. A su lado, la intérprete de la generación Z lo corrobora: “A mí me encantan las películas de amor, me parece muy bonito ver a dos personas enamoradas. Yo iría a ver este filme si no participara en él”.. A los amores en la adolescencia siempre les tocará remar en dirección contrario a los circuitos de cinefilia, pero siempre tendrán en el puerto al que arriben una horda de acérrimos con ganas de soñar con corazones. Jorge Alonso fue uno, que vio en la obra de Kellen “una narrativa con muchas capas”. Lo único que, por falta de presupuesto, no se pudieron incorporar algunas canciones con gran importancia narrativa en el libro, sobre todo de Los Beatles. Pero ya lo pone la cinta al fundirse en negro: “continuará”.
Junto a Margarida Corceiro protagoniza este romance juvenil, adaptación del libro homónimo de Alice Kellen
Los amores imposibles llevan siendo objeto de trama desde tiempos inmemorables. No han estado Jacob Elordi y Margot Robbie meses en los carteles de los cines para que olvidemos la tempestad del romance que ideó Emily Brontë en “Cumbres borrascosas”.. Es, por tanto, difícil hacerse hueco en un universo tan disputado. Sin embargo, la escritora Alice Kellen parece haberlo conseguido, pues cosecha 18 novelas publicadas y tres millones de ejemplares vendidos. Ahora sus seguidores podrán leer el olor de las páginas y el de las palomitas recién hechas, pues su obra “Todo lo que nunca fuimos” ha sido adaptada en la gran pantalla. “Muchas películas sobre amor tiran más hacia la comedia, mientras que esta se acerca a la tragedia”, explica la escritora sobre por qué su idea puede conseguir diferenciarse. Ella no ha participado en el guion de la película, pero Jorge Alonso, el realizador, desea que en la segunda parte sí lo haga, pues la saga está compuesta por dos tomos. Ella reconoce la dificultad, pero también admite “estar trabajando” en su formación como escritora cinematográfica.. Leah es una joven con una aparente vida perfecta. Sin embargo, pierde a sus dos progenitores en una accidente de coche, lo que le hace caer en una profunda depresión. Su hermano ha de marcharse a Alemania a trabajar temporalmente, por lo que se hace cargo de ella Axel, un amigo de la familia. Están unidos por vínculos cuasi fraternales, pero hay una innegable tensión que no pueden borrar. “Hacemos constantemente cosas que no son moralmente correctas pero nos creamos un personaje para el exterior”, defiende su creación la autora, que considera que “no se deben condenar los sentimientos”.. Los dos enamorados son Maxi Iglesias y la portuguesa Margarida Corceiro. “Es una película sobre la salud mental y la necesidad de salir adelante, que es algo que no he visto nunca en España”, reconoce él, que pone como ejemplo de película donde amor y enfermedad se entremezclan “Noviembre dulce”, protagonizada por Keanu Reeves y Charlize Theron. Cinta estrenada en 2001, un año antes de que su compañera de reparto naciera, por lo que ve necesario un relevo fílmico. Corceiro, tras años aprendiendo el español, puede proclamar que este es su primer proyecto de larga duración en la lengua cervantina. Reconoce que le cuesta “la musicalidad de las frases cuando las pronuncian los españoles” aunque, a su vez, reconoce que le parece más bonita su voz cuando habla en nuestra lengua frente a la de sus orígenes.. «Es lícito que no te gusten las películas juveniles, pero hay una generación a la que sí». A pesar de las diferencias que el equipo trata de buscar en su creación, el género en el que está integrado “Todo lo que nunca fuimos” sigue teniendo diversos detractores que lo acusan de pueril. “Es lícito que no te gusten las películas juveniles, pero hay una generación que simplemente quiere pasárselo bien con una historia bonita, por lo que está bien que haya un abanico de posibilidades”, estipula Iglesias. A su lado, la intérprete de la generación Z lo corrobora: “A mí me encantan las películas de amor, me parece muy bonito ver a dos personas enamoradas. Yo iría a ver este filme si no participara en él”.. A los amores en la adolescencia siempre les tocará remar en dirección contrario a los circuitos de cinefilia, pero siempre tendrán en el puerto al que arriben una horda de acérrimos con ganas de soñar con corazones. Jorge Alonso fue uno, que vio en la obra de Kellen “una narrativa con muchas capas”. Lo único que, por falta de presupuesto, no se pudieron incorporar algunas canciones con gran importancia narrativa en el libro, sobre todo de Los Beatles. Pero ya lo pone la cinta al fundirse en negro: “continuará”.
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