Durante años, la relación de confianza entre un abogado y su cliente se convirtió en el escenario de un engaño continuado. La Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, ha condenado a un letrado a cuatro años y medio de prisión por estafar a una persona a la que asesoraba desde hacía décadas, a la que reclamó dinero bajo pretextos falsos vinculados a procedimientos judiciales.. Según recoge la sentencia, facilitada por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), el acusado aprovechó su posición profesional y la relación de confianza con la víctima para exigirle reiteradamente cantidades económicas que supuestamente eran necesarias para depósitos, tasas o fianzas judiciales. Sin embargo, ese dinero nunca se destinó a los procedimientos y fue incorporado a su propio patrimonio.. En total, la víctima llegó a entregarle 34.650 euros entre 2010 y 2015, en múltiples pagos realizados en mano y sin justificante. El tribunal considera acreditado que estas entregas se produjeron bajo engaño, en un contexto en el que el afectado creía que eran imprescindibles para evitar, entre otras cuestiones, la pérdida de su vivienda.. Aprovechó una relación de más de 20 años. La sentencia subraya que el letrado había asesorado a la familia durante más de dos décadas, lo que generó una relación de confianza especialmente intensa. Este vínculo fue clave para la comisión del delito, ya que el acusado utilizó su credibilidad profesional para reforzar el engaño y mantener durante años las exigencias económicas.. Los magistrados destacan que el acusado actuó “de forma reiterada”, explotando esa confianza y vulnerando sus deberes deontológicos, lo que justifica la agravante aplicada en la condena.. Siguió pese a estar inhabilitado. Además de la estafa, el tribunal lo condena por un delito de quebrantamiento de condena. Durante parte del periodo en el que se produjeron los hechos, el abogado estaba inhabilitado para ejercer la profesión por condenas anteriores. Aun así, continuó asesorando al cliente y reclamándole dinero, lo que agrava su responsabilidad penal.. La resolución judicial obliga al condenado a devolver los 34.650 euros estafados, además de indemnizar a la víctima con 20.000 euros por daño moral. También se le imponen multas económicas que superan los 17.000 euros y la inhabilitación para ejercer la abogacía durante el tiempo de la condena.. Por el contrario, el tribunal lo absuelve de los delitos de apropiación indebida y deslealtad profesional, al no considerar suficientemente acreditados estos extremos.. La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.
Le imponen cuatro años y medio de cárcel por cobrar más de 34.000 euros con falsos gastos judiciales y ejercer pese a estar inhabilitado
Durante años, la relación de confianza entre un abogado y su cliente se convirtió en el escenario de un engaño continuado. La Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, ha condenado a un letrado a cuatro años y medio de prisión por estafar a una persona a la que asesoraba desde hacía décadas, a la que reclamó dinero bajo pretextos falsos vinculados a procedimientos judiciales.. Según recoge la sentencia, facilitada por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), el acusado aprovechó su posición profesional y la relación de confianza con la víctima para exigirle reiteradamente cantidades económicas que supuestamente eran necesarias para depósitos, tasas o fianzas judiciales. Sin embargo, ese dinero nunca se destinó a los procedimientos y fue incorporado a su propio patrimonio.. En total, la víctima llegó a entregarle 34.650 euros entre 2010 y 2015, en múltiples pagos realizados en mano y sin justificante. El tribunal considera acreditado que estas entregas se produjeron bajo engaño, en un contexto en el que el afectado creía que eran imprescindibles para evitar, entre otras cuestiones, la pérdida de su vivienda.. Aprovechó una relación de más de 20 años. La sentencia subraya que el letrado había asesorado a la familia durante más de dos décadas, lo que generó una relación de confianza especialmente intensa. Este vínculo fue clave para la comisión del delito, ya que el acusado utilizó su credibilidad profesional para reforzar el engaño y mantener durante años las exigencias económicas.. Los magistrados destacan que el acusado actuó “de forma reiterada”, explotando esa confianza y vulnerando sus deberes deontológicos, lo que justifica la agravante aplicada en la condena.. Siguió pese a estar inhabilitado. Además de la estafa, el tribunal lo condena por un delito de quebrantamiento de condena. Durante parte del periodo en el que se produjeron los hechos, el abogado estaba inhabilitado para ejercer la profesión por condenas anteriores. Aun así, continuó asesorando al cliente y reclamándole dinero, lo que agrava su responsabilidad penal.. La resolución judicial obliga al condenado a devolver los 34.650 euros estafados, además de indemnizar a la víctima con 20.000 euros por daño moral. También se le imponen multas económicas que superan los 17.000 euros y la inhabilitación para ejercer la abogacía durante el tiempo de la condena.. Por el contrario, el tribunal lo absuelve de los delitos de apropiación indebida y deslealtad profesional, al no considerar suficientemente acreditados estos extremos.. La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.
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