En Hungría, este sábado fue posible de nuevo celebrar la marcha del Orgullo, después de que el anterior Gobierno de Viktor Orban prohibiera su celebración el año pasado. Ya en 2025 la manifestación se celebró de todas formas y se consideró un símbolo del fin del poder absoluto del que disfrutó el líder nacional populista durante dieciséis años y una de las mayores movilizaciones de protesta de la historia reciente del país.El nuevo primer ministro, Peter Magyar, antiguo dirigente del Fidesz de Orban, anunció el lunes una reforma constitucional destinada a revertir parte de las reformas impulsadas por el anterior Ejecutivo. El plan contempla la renovación de instituciones clave, entre ellas el Tribunal Constitucional y la Curia, el Tribunal Supremo húngaro, además de modificar el sistema de nombramientos para reforzar la independencia del Poder Judicial y limitar la influencia de los cargos designados durante la etapa de Orban. Magyar ha comenzado un proceso con el cual asegura que habrá menos corrupción, más control a la hora de otorgar fondos públicos, pero también en relación a las posesiones de los diputados, que promete renovar el país.En política exterior, ha impulsado la reapertura del diálogo con Bruselas y la UE ha observado un cambio en el Gobierno húngaro, ya que ahora ha sido posible el pago a Ucrania de un nuevo crédito de 3.000 millones de euros que Orban había bloqueado. Asimismo, el nuevo Gobierno está cambiando la estructura de la radio y la televisión públicas. Durante los 16 años de Orban, estos medios eran criticados porque funcionaban casi como un altavoz del partido gobernante, dando muy poco espacio a otras opiniones y sin cumplir la obligación de neutralidad. El Parlamento ha decidido eliminar las estructuras anteriores que controlaban estos medios y crear otras nuevas. En estas nuevas instituciones no solo participarán partidos políticos, sino también asociaciones de periodistas, con la idea de que haya más equilibrio y diversidad de voces.Se trata de un cambio de rumbo también con la legalización de la marcha del orgullo en los derechos de las personas homosexuales y no binarias en Hungría, aunque las organizaciones LGTBI recuerdan que aún quedan pendientes importantes reformas legislativas. La ley que impuso el ultraconservador Orban equipara en cierto modo la homosexualidad con la pedofilia. Libros de temática que afecta a la comunidad gay no pueden ser vendidos cerca de colegios o iglesias y tienen que ser envuelto en fundas que eviten ver su contenido. Una clara criminalización que el colectivo espera que cambie.Magyar ha dado muestras de que así será, ya que desde su llegada al poder dicha ley draconiana ha dejado de aplicarse en la práctica y el político aseguró que cada uno ha de vivir como quiera. La ley de protección a la infancia, además, había sido amonestada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Sin embargo, ante una pregunta parlamentaria en la que s
En Hungría, este sábado fue posible de nuevo celebrar la marcha del Orgullo, después de que el anterior Gobierno de Viktor Orban prohibiera su celebración el año pasado. Ya en 2025 la manifestación se celebró de todas formas y se consideró un símbolo del fin del poder absoluto del que disfrutó el líder nacional populista durante dieciséis años y una de las mayores movilizaciones de protesta de la historia reciente del país. El nuevo primer ministro, Peter Magyar, antiguo dirigente del Fidesz de Orban, anunció el lunes una reforma constitucional destinada a revertir parte de las reformas impulsadas por el anterior Ejecutivo. El plan contempla la renovación de instituciones clave, entre ellas el Tribunal Constitucional y la Curia, el Tribunal Supremo húngaro, además de modificar el sistema de nombramientos para reforzar la independencia del Poder Judicial y limitar la influencia de los cargos designados durante la etapa de Orban. Magyar ha comenzado un proceso con el cual asegura que habrá menos corrupción, más control a la hora de otorgar fondos públicos, pero también en relación a las posesiones de los diputados, que promete renovar el país. En política exterior, ha impulsado la reapertura del diálogo con Bruselas y la UE ha observado un cambio en el Gobierno húngaro, ya que ahora ha sido posible el pago a Ucrania de un nuevo crédito de 3.000 millones de euros que Orban había bloqueado. Asimismo, el nuevo Gobierno está cambiando la estructura de la radio y la televisión públicas. Durante los 16 años de Orban, estos medios eran criticados porque funcionaban casi como un altavoz del partido gobernante, dando muy poco espacio a otras opiniones y sin cumplir la obligación de neutralidad. El Parlamento ha decidido eliminar las estructuras anteriores que controlaban estos medios y crear otras nuevas. En estas nuevas instituciones no solo participarán partidos políticos, sino también asociaciones de periodistas, con la idea de que haya más equilibrio y diversidad de voces. Se trata de un cambio de rumbo también con la legalización de la marcha del orgullo en los derechos de las personas homosexuales y no binarias en Hungría, aunque las organizaciones LGTBI recuerdan que aún quedan pendientes importantes reformas legislativas. La ley que impuso el ultraconservador Orban equipara en cierto modo la homosexualidad con la pedofilia. Libros de temática que afecta a la comunidad gay no pueden ser vendidos cerca de colegios o iglesias y tienen que ser envuelto en fundas que eviten ver su contenido. Una clara criminalización que el colectivo espera que cambie. Magyar ha dado muestras de que así será, ya que desde su llegada al poder dicha ley draconiana ha dejado de aplicarse en la práctica y el político aseguró que cada uno ha de vivir como quiera. La ley de protección a la infancia, además, había sido amonestada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Sin embargo, ante una pregunta parlamentaria en la q
El colectivo LGTBI húngaro recupera sus derechos, al tiempo que el nuevo Gobierno de Magyar promete cambiar la Constitución
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