Cada primavera ocurre lo mismo: las temperaturas suben de forma progresiva y, casi sin darse cuenta, el interior del hogar empieza a acumular calor incluso antes del verano. Las mañanas siguen siendo agradables, pero a partir del mediodía la sensación térmica cambia y las habitaciones dejan de resultar confortables.. Ante esta situación, la reacción más inmediata suele ser recurrir al aire acondicionado. Sin embargo, especialistas en eficiencia energética doméstica recuerdan que existen estrategias pasivas, es decir, sin consumo eléctrico, capaces de retrasar su uso durante semanas.. Una de las más eficaces no implica reformas ni inversiones: simplemente saber cuándo bajar las persianas.. El momento clave del día para cerrar las persianas. Expertos en climatización doméstica coinciden en que el horario más eficaz para bloquear el calor exterior es entre las 12:00 y las 17:00 horas, coincidiendo con el periodo de mayor radiación solar.. Durante esas horas, el sol incide directamente sobre fachadas y ventanas, convirtiendo el vidrio en una auténtica vía de entrada del calor. Según estudios sobre comportamiento térmico de ventanas y cerramientos, la radiación solar puede ser responsable de hasta el 30 % del aumento de temperatura interior en viviendas mal protegidas.. Cerrar persianas, estores exteriores o contraventanas crea una barrera adicional que reduce la transferencia térmica entre el exterior y el interior. En términos prácticos, se genera una pequeña cámara de aire que actúa como aislante y limita la entrada del calor.. El resultado puede ser notable: diversos análisis energéticos señalan que esta medida puede reducir la temperatura interior entre 3 y 4 grados en días cálidos sin necesidad de climatización activa.. El principio es sencillo. La radiación solar atraviesa el cristal y calienta superficies interiores como suelos, muebles o paredes. Estas superficies liberan posteriormente ese calor, provocando el conocido efecto invernadero dentro de casa. Al bajar las persianas antes de que el sol incida directamente: se bloquea parte de la radiación solar, se evita el sobrecalentamiento del vidrio; y se ralentiza la acumulación térmica interior.. Investigaciones sobre eficiencia energética en edificios recogidas por organismos como el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) destacan que la protección solar exterior es una de las medidas más efectivas y económicas para reducir la demanda de refrigeración en viviendas mediterráneas.. El error más habitual: cerrarlas demasiado tarde. Muchas personas bajan las persianas cuando ya sienten calor dentro de casa. El problema es que, en ese momento, el calor ya ha entrado.. Los especialistas recomiendan actuar de forma preventiva: cerrar persianas o bajar estores antes del pico de calor, especialmente en ventanas orientadas al sur y al oeste, y mantenerlas parcialmente bajadas durante las horas centrales. Aunque se pierde algo de luz natural, el beneficio térmico suele compensar la menor luminosidad.. Tan importante como cerrarlas es saber cuándo abrirlas de nuevo. Cuando la temperatura exterior comienza a descender, normalmente a partir de las 18:00 o 19:00 en primavera y verano, conviene subir las persianas, abrir ventanas enfrentadas y favorecer la ventilación cruzada.. Este proceso permite expulsar el aire caliente acumulado y aprovechar el frescor de la tarde o la noche. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) señala que combinar protección solar diurna con ventilación nocturna es una de las estrategias pasivas más eficientes para viviendas en climas cálidos.. Una solución especialmente útil al inicio del verano. Esta práctica resulta especialmente efectiva durante los primeros episodios de calor, cuando las temperaturas aún no alcanzan niveles extremos. En días cálidos moderados se puede retrasar el uso del aire acondicionado, disminuir el consumo eléctrico y mejorar el confort térmico sin coste adicional.. Sin embargo, durante olas de calor intensas, los expertos recuerdan que estas medidas pueden no ser suficientes por sí solas y deben combinarse con ventiladores o climatización.. Los especialistas en hogar recomiendan complementar el uso de persianas con otras acciones sencillas:. Evitar cocinar o usar el horno en horas centrales.. Apagar luces y aparatos electrónicos innecesarios.. Utilizar textiles ligeros y colores claros.. Colocar plantas en balcones o ventanas para crear sombra natural.. Estos pequeños cambios acumulados pueden marcar una diferencia notable en la temperatura interior. Bajar las persianas a la hora adecuada no es solo una costumbre tradicional: es una estrategia respaldada por la eficiencia energética moderna. Aprender a gestionar la entrada del sol puede convertirse en el primer paso para mantener un hogar más fresco, sostenible y confortable sin depender inmediatamente del aire acondicionado.
Un gesto cotidiano que muchos pasan por alto puede ayudar a mantener la casa varios grados más fresca sin encender todavía el aire acondicionado
Cada primavera ocurre lo mismo: las temperaturas suben de forma progresiva y, casi sin darse cuenta, el interior del hogar empieza a acumular calor incluso antes del verano. Las mañanas siguen siendo agradables, pero a partir del mediodía la sensación térmica cambia y las habitaciones dejan de resultar confortables.. Ante esta situación, la reacción más inmediata suele ser recurrir al aire acondicionado. Sin embargo, especialistas en eficiencia energética doméstica recuerdan que existen estrategias pasivas, es decir, sin consumo eléctrico, capaces de retrasar su uso durante semanas.. Una de las más eficaces no implica reformas ni inversiones: simplemente saber cuándo bajar las persianas.. El momento clave del día para cerrar las persianas. Expertos en climatización doméstica coinciden en que el horario más eficaz para bloquear el calor exterior es entre las 12:00 y las 17:00 horas, coincidiendo con el periodo de mayor radiación solar.. Durante esas horas, el sol incide directamente sobre fachadas y ventanas, convirtiendo el vidrio en una auténtica vía de entrada del calor. Según estudios sobre comportamiento térmico de ventanas y cerramientos, la radiación solar puede ser responsable de hasta el 30 % del aumento de temperatura interior en viviendas mal protegidas.. Cerrar persianas, estores exteriores o contraventanas crea una barrera adicional que reduce la transferencia térmica entre el exterior y el interior. En términos prácticos, se genera una pequeña cámara de aire que actúa como aislante y limita la entrada del calor.. El resultado puede ser notable: diversos análisis energéticos señalan que esta medida puede reducir la temperatura interior entre 3 y 4 grados en días cálidos sin necesidad de climatización activa.. El principio es sencillo. La radiación solar atraviesa el cristal y calienta superficies interiores como suelos, muebles o paredes. Estas superficies liberan posteriormente ese calor, provocando el conocido efecto invernadero dentro de casa. Al bajar las persianas antes de que el sol incida directamente: se bloquea parte de la radiación solar, se evita el sobrecalentamiento del vidrio; y se ralentiza la acumulación térmica interior.. Investigaciones sobre eficiencia energética en edificios recogidas por organismos como el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) destacan que la protección solar exterior es una de las medidas más efectivas y económicas para reducir la demanda de refrigeración en viviendas mediterráneas.. El error más habitual: cerrarlas demasiado tarde. Muchas personas bajan las persianas cuando ya sienten calor dentro de casa. El problema es que, en ese momento, el calor ya ha entrado.. Los especialistas recomiendan actuar de forma preventiva: cerrar persianas o bajar estores antes del pico de calor, especialmente en ventanas orientadas al sur y al oeste, y mantenerlas parcialmente bajadas durante las horas centrales. Aunque se pierde algo de luz natural, el beneficio térmico suele compensar la menor luminosidad.. Tan importante como cerrarlas es saber cuándo abrirlas de nuevo. Cuando la temperatura exterior comienza a descender, normalmente a partir de las 18:00 o 19:00 en primavera y verano, conviene subir las persianas, abrir ventanas enfrentadas y favorecer la ventilación cruzada.. Este proceso permite expulsar el aire caliente acumulado y aprovechar el frescor de la tarde o la noche. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) señala que combinar protección solar diurna con ventilación nocturna es una de las estrategias pasivas más eficientes para viviendas en climas cálidos.. Una solución especialmente útil al inicio del verano. Esta práctica resulta especialmente efectiva durante los primeros episodios de calor, cuando las temperaturas aún no alcanzan niveles extremos. En días cálidos moderados se puede retrasar el uso del aire acondicionado, disminuir el consumo eléctrico y mejorar el confort térmico sin coste adicional.. Sin embargo, durante olas de calor intensas, los expertos recuerdan que estas medidas pueden no ser suficientes por sí solas y deben combinarse con ventiladores o climatización.. Los especialistas en hogar recomiendan complementar el uso de persianas con otras acciones sencillas:. Evitar cocinar o usar el horno en horas centrales.. Apagar luces y aparatos electrónicos innecesarios.. Utilizar textiles ligeros y colores claros.. Colocar plantas en balcones o ventanas para crear sombra natural.. Estos pequeños cambios acumulados pueden marcar una diferencia notable en la temperatura interior. Bajar las persianas a la hora adecuada no es solo una costumbre tradicional: es una estrategia respaldada por la eficiencia energética moderna. Aprender a gestionar la entrada del sol puede convertirse en el primer paso para mantener un hogar más fresco, sostenible y confortable sin depender inmediatamente del aire acondicionado.
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