No sabían los agentes de Estupefacientes que el operativo que terminó con la incautación de 600 kilos de cocaína y un arsenal de armas de guerra listas para usar en Siero (Asturias) iba a derivar en trabajo para sus compañeros de Homicidios casi cuatro años después. La operación antidroga cuya fase de explotación tuvo lugar el 22 de octubre de 2022 terminó en juicio contra la organización criminal liderada por Carlos G. M., alias «El Matador», y cuatro personas más (entre ellas una mujer) que comenzó el mes pasado en la Audiencia Provincial de Oviedo y que tuvo un arranque abrupto. Horas antes de que comenzara el juicio, el abogado de la mujer encausada fue apuñalado en su despacho de la avenida Colón.. El letrado en cuestión es Fausto Suárez, tiene 69 años, y fue atendido en un primer momento por sanitarios que recibieron la llamada de emergencia al 112 pasadas las 11:00 horas de la mañana. Presentaba varias heridas de arma blanca en la zona del tórax y abdomen y había perdido bastante sangre cuando los sanitarios de emergencias le asistieron. Esa mañana había salido de su casa y debía acudir a la Audiencia Provincial para ejercer la defensa de la única mujer encausada, pareja sentimental del líder de la organización. Pero en lugar de asistir al juicio (que comenzó igualmente para el resto de procesados) terminó en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias.. Los agentes de Homicidios de Policía Judicial comenzaron a investigar y no descartaron ninguna hipótesis desde el primer momento. Dado las circunstancias en las que se había producido el apuñalamiento todo parecía indicar que el apuñalamiento tenía relación con la causa que iba a defender, derivado de algún tipo de conflicto o amenaza de la organización criminal.. Sin embargo, no constaba que hubiera denunciado amenazas ante la Policía. Los agentes notaron pronto las primeras contradicciones. Cuando Fausto estuvo un poco más recuperado, le tomaron declaración para saber la descripción del o los agresores. Según fuentes policiales, primero aseguró que se trataba de un encapuchado. Sin embargo, en una segunda o tercera toma de declaración el letrado aseguró no recordar «nada» de lo sucedido. Tras comprobar los agentes que no sufría ningún tipo de amenaza le fue retirada la vigilancia policial en el hospital y constataron que la noche antes había acudido a Urgencias supuestamente aquejado de un cólico nefrítico pero tampoco quedó ingresado.. Los investigadores no descartan, de hecho, que las lesiones se las hubiera autoinfligido él mismo en un intento desesperado de no acudir al juicio oral que comenzaba esa misma mañana, algo que no entienden sus compañeros de profesión ya que, aseguran, hay otras estrategias posibles para renunciar a un caso asignado por el turno de oficio (aunque oficialmente no sea posible rechazarlo). Sin embargo, mostraron desde el primero momento y hubo concentraciones en distintas sedes judiciales con la intención de «dignificar la profesión».. Y es que el caso volvió a poner sobre la mesa el debate de los abogados del turno de oficio, poco valorado, mal pagado y que, en ocasiones, coloca al letrado bajo un nivel de presión importante. «Es cierto que cuantos más folios tenga una causa te pagan algo más, también si hay procedimiento con jurado popular; pero vamos, que una causa de este tipo, que tiene cierta complejidad y cierta peligrosidad, igual cobras 500, 600 euros. La verdad que es una vergüenza», explica un abogado colegiado también en Oviedo. Y eso que, reconoce, este tipo de causas «peligrosas» no suelen ser habituales en Asturias.. Parece que Fausto acudió al Colegio de Abogados pidiendo ayuda un par de días antes del juicio pero fuentes cercanas aseguran que alegó razones «peregrinas» para desentenderse del asunto del narco. No sabemos, por tanto, qué pudo pasarle por la cabeza para acabar tan desesperado y, probablemente, apuñalarse él mismo. «Y se entiende menos en alguien con esa edad. Puedes comprender que alguien recién llegado se asuste con un narco, que suelen alegar insolvencia y por eso acaban recurriendo al turno de oficio», explica el abogado.. También se quejan los letrados de la falta de cobertura social. Muchos de estos profesionales pertenecen a la mutualidad de la abogacía en vez de a la Seguridad Social, porque el su día era obligatorio para buena parte del colectivo. Eso se tradujo en pensiones muy reducidas, que en algunos casos ni llegan los 600 euros mensuales, por lo que muchos se ven obligados a trabajar más allá de la edad de jubilación, como podría haber sido el casi de Fausto Suárez, que tiene 69 años.
El apuñalamiento de un letrado en su despacho de Oviedo pocas horas antes de que comenzara el juicio reabre un debate recurrente en la profesión
No sabían los agentes de Estupefacientes que el operativo que terminó con la incautación de 600 kilos de cocaína y un arsenal de armas de guerra listas para usar en Siero (Asturias) iba a derivar en trabajo para sus compañeros de Homicidios casi cuatro años después. La operación antidroga cuya fase de explotación tuvo lugar el 22 de octubre de 2022 terminó en juicio contra la organización criminal liderada por Carlos G. M., alias «El Matador», y cuatro personas más (entre ellas una mujer) que comenzó el mes pasado en la Audiencia Provincial de Oviedo y que tuvo un arranque abrupto. Horas antes de que comenzara el juicio, el abogado de la mujer encausada fue apuñalado en su despacho de la avenida Colón.. El letrado en cuestión es Fausto Suárez, tiene 69 años, y fue atendido en un primer momento por sanitarios que recibieron la llamada de emergencia al 112 pasadas las 11:00 horas de la mañana. Presentaba varias heridas de arma blanca en la zona del tórax y abdomen y había perdido bastante sangre cuando los sanitarios de emergencias le asistieron. Esa mañana había salido de su casa y debía acudir a la Audiencia Provincial para ejercer la defensa de la única mujer encausada, pareja sentimental del líder de la organización. Pero en lugar de asistir al juicio (que comenzó igualmente para el resto de procesados) terminó en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias.. Los agentes de Homicidios de Policía Judicial comenzaron a investigar y no descartaron ninguna hipótesis desde el primer momento. Dado las circunstancias en las que se había producido el apuñalamiento todo parecía indicar que el apuñalamiento tenía relación con la causa que iba a defender, derivado de algún tipo de conflicto o amenaza de la organización criminal.. Sin embargo, no constaba que hubiera denunciado amenazas ante la Policía. Los agentes notaron pronto las primeras contradicciones. Cuando Fausto estuvo un poco más recuperado, le tomaron declaración para saber la descripción del o los agresores. Según fuentes policiales, primero aseguró que se trataba de un encapuchado. Sin embargo, en una segunda o tercera toma de declaración el letrado aseguró no recordar «nada» de lo sucedido. Tras comprobar los agentes que no sufría ningún tipo de amenaza le fue retirada la vigilancia policial en el hospital y constataron que la noche antes había acudido a Urgencias supuestamente aquejado de un cólico nefrítico pero tampoco quedó ingresado.. Los investigadores no descartan, de hecho, que las lesiones se las hubiera autoinfligido él mismo en un intento desesperado de no acudir al juicio oral que comenzaba esa misma mañana, algo que no entienden sus compañeros de profesión ya que, aseguran, hay otras estrategias posibles para renunciar a un caso asignado por el turno de oficio (aunque oficialmente no sea posible rechazarlo). Sin embargo, mostraron desde el primero momento y hubo concentraciones en distintas sedes judiciales con la intención de «dignificar la profesión».. Y es que el caso volvió a poner sobre la mesa el debate de los abogados del turno de oficio, poco valorado, mal pagado y que, en ocasiones, coloca al letrado bajo un nivel de presión importante. «Es cierto que cuantos más folios tenga una causa te pagan algo más, también si hay procedimiento con jurado popular; pero vamos, que una causa de este tipo, que tiene cierta complejidad y cierta peligrosidad, igual cobras 500, 600 euros. La verdad que es una vergüenza», explica un abogado colegiado también en Oviedo. Y eso que, reconoce, este tipo de causas «peligrosas» no suelen ser habituales en Asturias.. Parece que Fausto acudió al Colegio de Abogados pidiendo ayuda un par de días antes del juicio pero fuentes cercanas aseguran que alegó razones «peregrinas» para desentenderse del asunto del narco. No sabemos, por tanto, qué pudo pasarle por la cabeza para acabar tan desesperado y, probablemente, apuñalarse él mismo. «Y se entiende menos en alguien con esa edad. Puedes comprender que alguien recién llegado se asuste con un narco, que suelen alegar insolvencia y por eso acaban recurriendo al turno de oficio», explica el abogado.. También se quejan los letrados de la falta de cobertura social. Muchos de estos profesionales pertenecen a la mutualidad de la abogacía en vez de a la Seguridad Social, porque el su día era obligatorio para buena parte del colectivo. Eso se tradujo en pensiones muy reducidas, que en algunos casos ni llegan los 600 euros mensuales, por lo que muchos se ven obligados a trabajar más allá de la edad de jubilación, como podría haber sido el casi de Fausto Suárez, que tiene 69 años.
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