Hay algo bastante incómodo en volver a ese videojuego que te marcó la infancia, todo sigue igual, pero tú ya no eres la misma persona que lo jugaba. Y para los que no jueguen a la consola, imaginarlo como «volver a un ex», que la sensación es parecida.. Reabres el juego con la idea de revivir algo, y durante unos minutos casi lo consigues… hasta que no. La magia no es la misma, la emoción no encaja y surge una pregunta que agobia un poco: ¿qué es lo que realmente estás buscando?. No estás volviendo al juego, estás intentando volver a ti. La nostalgia no funciona como una máquina del tiempo. La psicóloga cultural Svetlana Boym explicaba que muchas veces no es un recuerdo fiel, sino una construcción emocional de un “hogar” que ya no existe o que quizá nunca existió como lo imaginas.. Eso es clave aquí, cuando alguien vuelve a un videojuego de la infancia, no busca solo jugar. Busca recuperar una sensación concreta. El problema es que esa sensación no depende del juego, sino del momento vital en el que lo jugaste.. Y cuando el presente choca con esa expectativa, aparece la decepción. No porque el juego haya empeorado, sino porque tú ya no estás en ese contexto emocional.. El cerebro edita el pasado más de lo que creemos. La memoria no es un archivo fiable. Es más bien un editor bastante creativo.. Uno de los fenómenos más conocidos en psicología es el «reminiscence bump»: tendemos a recordar con más intensidad lo que vivimos en la adolescencia y la adultez temprana. Según estudios recogidos por Psychology Today, esto ocurre porque en esa etapa se construye gran parte de la identidad.. Ahí entra el detalle importante, cuando recuerdas un juego, no recuerdas solo el juego. Recuerdas quién eras cuando lo jugabas. Además, el cerebro hace trampas sutiles, suaviza lo negativo, intensifica lo positivo y convierte experiencias normales en algo casi épico.. Resultado: ese videojuego “legendario” quizá no era tan perfecto, pero tu memoria lo ha convertido en eso.. Volver también es buscar refugio emocional. Hay otra capa a esta cebolla que no es tan conocida, y es que volver a esos juegos no siempre es porque te apetece, por divertirte, sino por refugio.. El neurocientífico Endel Tulving distinguía entre recordar hechos y revivir experiencias. Y eso es justo lo que pasa aquí, estás recordando etapas de tu vida. Momentos sin responsabilidades, amistades que quizás no existen ya, una versión de ti que vivía sin tanta carga mental.. Por eso duele un poco el contraste. Porque el juego sigue ahí, pero la vida que lo rodeaba no. La psicología de la memoria dice que no reproducimos el pasado, lo reconstruimos constantemente. Incluso el videojuego que recuerdas es una versión filtrada por emociones, tiempo y nostalgia.. Entonces, ¿por qué seguimos volviendo?. Porque no es solo entretenimiento, estudios como los publicados en el Journal of Computer-Mediated Communication señalan que muchas personas regresan a videojuegos antiguos por el vínculo emocional que se quedó con ellos, no solo por el juego en sí.. Al final, como en muchos otros aspectos de la vida, estos quedan ligados a una etapa concreta vital. Y por eso la vuelta nunca encaja del todo.
El juego no ha cambiado, lo que sí lo ha hecho es la persona que volvió a jugarlo
Hay algo bastante incómodo en volver a ese videojuego que te marcó la infancia, todo sigue igual, pero tú ya no eres la misma persona que lo jugaba. Y para los que no jueguen a la consola, imaginarlo como «volver a un ex», que la sensación es parecida.. Reabres el juego con la idea de revivir algo, y durante unos minutos casi lo consigues… hasta que no. La magia no es la misma, la emoción no encaja y surge una pregunta que agobia un poco: ¿qué es lo que realmente estás buscando?. No estás volviendo al juego, estás intentando volver a ti. La nostalgia no funciona como una máquina del tiempo. La psicóloga cultural Svetlana Boym explicaba que muchas veces no es un recuerdo fiel, sino una construcción emocional de un “hogar” que ya no existe o que quizá nunca existió como lo imaginas.. Eso es clave aquí, cuando alguien vuelve a un videojuego de la infancia, no busca solo jugar. Busca recuperar una sensación concreta. El problema es que esa sensación no depende del juego, sino del momento vital en el que lo jugaste.. Y cuando el presente choca con esa expectativa, aparece la decepción. No porque el juego haya empeorado, sino porque tú ya no estás en ese contexto emocional.. El cerebro edita el pasado más de lo que creemos. La memoria no es un archivo fiable. Es más bien un editor bastante creativo.. Uno de los fenómenos más conocidos en psicología es el «reminiscence bump»: tendemos a recordar con más intensidad lo que vivimos en la adolescencia y la adultez temprana. Según estudios recogidos por Psychology Today, esto ocurre porque en esa etapa se construye gran parte de la identidad.. Ahí entra el detalle importante, cuando recuerdas un juego, no recuerdas solo el juego. Recuerdas quién eras cuando lo jugabas. Además, el cerebro hace trampas sutiles, suaviza lo negativo, intensifica lo positivo y convierte experiencias normales en algo casi épico.. Resultado: ese videojuego “legendario” quizá no era tan perfecto, pero tu memoria lo ha convertido en eso.. Volver también es buscar refugio emocional. Hay otra capa a esta cebolla que no es tan conocida, y es que volver a esos juegos no siempre es porque te apetece, por divertirte, sino por refugio.. El neurocientífico Endel Tulving distinguía entre recordar hechos y revivir experiencias. Y eso es justo lo que pasa aquí, estás recordando etapas de tu vida. Momentos sin responsabilidades, amistades que quizás no existen ya, una versión de ti que vivía sin tanta carga mental.. Por eso duele un poco el contraste. Porque el juego sigue ahí, pero la vida que lo rodeaba no. La psicología de la memoria dice que no reproducimos el pasado, lo reconstruimos constantemente. Incluso el videojuego que recuerdas es una versión filtrada por emociones, tiempo y nostalgia.. Entonces, ¿por qué seguimos volviendo?. Porque no es solo entretenimiento, estudios como los publicados en el Journal of Computer-Mediated Communication señalan que muchas personas regresan a videojuegos antiguos por el vínculo emocional que se quedó con ellos, no solo por el juego en sí.. Al final, como en muchos otros aspectos de la vida, estos quedan ligados a una etapa concreta vital. Y por eso la vuelta nunca encaja del todo.
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