No es una protesta como las demás. Aunque las barricadas y las escenas de choques entre manifestantes y fuerzas del orden forman parte, al menos desde la Revolución, de los usos y costumbres de la política francesa, el movimiento estudiantil de las últimas semanas ha estallado en un contexto muy determinado. A las reivindicaciones de los alumnos por la degradación de la enseñanza y las marchas masivas en París y otras ciudades, se suma la subida del precio del carburante y la energía y unas cuentas públicas descontroladas que hoy amenazan con situar a Francia como un eslabón financiero débil de Europa. A seis meses de unas elecciones presidenciales en las que la extrema derecha parte como favorita, este país afronta una crisis múltiple que refleja un descontento común con otras sociedades occidentales y frente al cual el margen de maniobra de quienes gobiernan es cada vez más reducido.. Seguir leyendo
Las protestas estudiantiles reflejan un malestar singular en Francia, pero común en otras democracias occidentales
editorial. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. Las protestas estudiantiles reflejan un malestar singular en Francia, pero común en otras democracias occidentales. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Dos estudiantes pegan pancartas reivindicativas en la Escuela de Minas, este viernes en París. Pedro Nunes (REUTERS). No es una protesta como las demás. Aunque las barricadas y las escenas de choques entre manifestantes y fuerzas del orden forman parte, al menos desde la Revolución, de los usos y costumbres de la política francesa, el movimiento estudiantil de las últimas semanas ha estallado en un contexto muy determinado. A las reivindicaciones de los alumnos por la degradación de la enseñanza y las marchas masivas en París y otras ciudades, se suma la subida del precio del carburante y la energía y unas cuentas públicas descontroladas que hoy amenazan con situar a Francia como un eslabón financiero débil de Europa. A seis meses de unas elecciones presidenciales en las que la extrema derecha parte como favorita, este país afronta una crisis múltiple que refleja un descontento común con otras sociedades occidentales y frente al cual el margen de maniobra de quienes gobiernan es cada vez más reducido.. Las protestas de los liceos —el equivalente a los institutos de Secundaria en España— arrancaron el 21 de septiembre en las afueras de París y desde ahí se extendieron al resto del país. Los bloqueos de los centros de enseñanza, los disturbios y los excesos por parte de la policía, desgraciadamente habituales en Francia, han marcado estas manifestaciones, muy genuinamente francesas en un país donde cada generación quiere resucitar su Mayo del 68, pero a la vez con rasgos comunes con movimientos en otros países. Es el grito de la llamada Generación Z, la que nació y creció tras el cataclismo financiero de 2008 y en muchos casos sin la perspectiva de mejorar el nivel de vida de sus padres. Son los jóvenes que han vivido siempre bajo la angustia de la urgencia climática y los que, en el caso de Francia, ven amargamente cómo se incumple la promesa meritocrática de la educación como instrumento de emancipación. O los mismos jóvenes que ocupan las plazas en España y han visto cómo los obstáculos al alquiler y la carestía de la vivienda también frustraban el cumplimiento de otro derecho básico, el de poder realizarse plenamente como ciudadanos adultos e independientes.. No existen soluciones sencillas ni inmediatas a estos problemas. Con un déficit del 5,4% del PIB, una deuda acumulada que roza el 120% y una prima de riesgo que ha escalado hasta el nivel más alto desde la crisis del euro en 2012, las opciones del Gobierno francés son limitadas. La tensión propia de una precampaña electoral exacerba los ánimos y da alas a quienes buscan incendiar el conflicto social para sacar beneficio en las urnas o, en el sentido contrario, quienes agitan el miedo al caos y propugnan medidas extremas de ley y orden. La atmósfera de fin de reinado, con Emmanuel Macron al término de sus dos mandatos por un total de diez años, contribuye a la parálisis. El riesgo es que sean los demagogos y los radicales quienes recojan la cólera y así acaben conquistando el poder. Este otoño de todos los descontentos pondrá a prueba la capacidad de las democracias para responder al malestar y a la frustración.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Opinión Editorial. Francia. Protestas estudiantiles. Protestas sociales. Manifestaciones. Estudiantes. París. Educación. Educación secundaria. Educación superior. Emmanuel Macron. Huelgas. Elecciones presidenciales. Elecciones Francia. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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