No llevaban uniforme. No salían en los retratos oficiales. No firmaron leyes ni tratados, ni aparecían en el relato oficial, pero participaron activamente en las decisiones que lo hicieron posible, ellas decidieron mucho y formaron parte del decisivo papel que tuvo España en la independencia de los Estados Unidos de América, el poder de estas mujeres fue real, aunque sea una parte apenas contada de la historia. La segunda mitad del siglo XVIII fue un periodo marcado por grandes transformaciones políticas y por el enfrentamiento entre potencias europeas como Francia e Inglaterra por el control de los territorios de ultramar. La independencia de las Trece Colonias británicas (1775–1783) suele narrarse como una gesta de figuras como George Washington o Benjamin Franklin, pero se olvida un elemento histórico decisivo: el papel de España en el desarrollo y desenlace del conflicto. Y aquí es donde ha puesto el foco la abogada, escritora, editora y directiva Cruz Sánchez de Lara, que ha presentado su cuarta novela “Las gobernadoras” (Espasa) que reconstruye ese contexto político y militar y rescata la figura de unas mujeres que, desde el silencio de los salones y los márgenes del poder, tejieron redes de influencia decisivas para la independencia de EE.UU. A través de figuras como Luis de Unzaga, gobernador de la Luisiana española entre 1770 y 1777, un territorio estratégico enorme que permitía controlar rutas fluviales fundamentales como el Misisipi, o de Bernardo de Gálvez, Sánchez de Lara muestra cómo se articularon redes de apoyo logístico -financiación, suministro de armas, recursos y servicio de inteligencia- fundamentales para los insurgentes de las colonias rebeldes contra Gran Bretaña y recupera voces femeninas tan influyentes como las respectivas esposas de estos, las hermanas criollas Isabel y Felícitas Saint-Maxent, “mujeres formadas y educadas en familias muy conscientes de su posición social y política, que no parecen meras espectadoras de su tiempo, sino protagonistas capaces de participar activamente en acontecimientos que marcaron el destinos de territorios enteros. Su educación estaba orientada a ser capaces de sostener familias influyentes, manejar relaciones complejas y adaptarse a contextos políticos cambiantes”, explica De Lara.. “Las gobernadoras”, que conecta ciudades como Nueva Orleans, Málaga y Aranjuez, es un episodio histórico desconocido al que llegó por casualidad, “una historia que no se enseña en el colegio o al menos a mí no me enseñaron”, afirma la escritora en la presentación del libro, y que la vincula directamente con su propia familia, puesto que Luis de Unzaga es su séptimo abuelo. “Mi madrina me recomendó leer una noticia sobre Felícitas de Saint-Maxent, condesa viuda de Gálvez, supuestamente miembro de nuestra familia, pero que yo desconocía. A partir de ahí comencé una investigación que me llevó hasta Luis de Unzaga, fundador del primer colegio bilingüe del mundo en Nueva Orleans o una red de espionaje, precursora de la CÍA, con la que la Corona española ayudó a los colonos independentistas, además de inspirar el término “Estados Unidos de América” para nombrar al nuevo país”. La decisión de contarlo fue un reto, primero por lo personal y familiar y luego por la falta de documentación. “Han sido dos años de un camino duro y difícil, con momentos en los que estuve a punto abandonar porque no encontraba suficientes fuentes. En Nueva Orleans, por ejemplo, han borrado las huellas del pasado español y salvo unas placas en cerámica de Talavera con los nombres de las calles en tiempos españoles y una fuente en la plaza de España, regalo de nuestros reyes, apenas quedan referencias. Y cuando quise saber de los últimos años de Felícitas de Saint-Maxent en Aranjuez, no encontré nada, de repente una mujer que había sido virreina de España desapareció de todos los archivos, algo parecido a la cancelación total. Pero a pesar de las dificultades –prosigue-, creo que he tenido el viento de cara encontrándome con estos personajes que me ha hecho hacer un viaje emocional brutal y transformador hasta lo más hondo de la memoria y de los silencios familiares, porque de alguna manera me ha hecho encontrarme conmigo misma a través de mis antepasados y descubrir que algunas de las cosas de mi carácter que creía mías vienen realmente de los genes heredados de nuestro árbol genealógico ha sido para mí un impacto tremendo”, afirma Sánchez de Lara. “Soy consciente de que no vengo de una familia perfecta y aunque he descubierto en ella luces y sombras, estoy orgullosa de esos orígenes y mi obligación era contar la verdad de todo lo que averigüé, de ahí que esta sea mi novela más personal, sobre todo por la forma en la que he intentado entender emocionalmente a los personajes, especialmente a las mujeres”, concluye.. Luis María Anson: «Una contribución histórica». Para Luis María Anson, que acompañó a la escritora en la presentación, “la novela está muy bien documentada y escrita en un castellano verdaderamente traslúcido de primer orden. Además de estar construida con una arquitectura sólida y de reflejar con sagacidad la psicología de los personajes, trata un asunto extraordinariamente complejo sobre el que no teníamos demasiada información. Sabía que, efectivamente la Luisiana había sido cedida por Francia para que no la ocupara Inglaterra, pero no que habíamos gobernado Nueva Orleans y que desde ahí se inventó todo un tinglado logístico de espionaje y de ayuda encubierta en favor de los colonos y esa contribución queda muy clara en esta novela -asegura-, porque salvo un cuadro de Gálvez en el Senado por su apoyo militar y algún artículo en el Time Magazine que publicó lo que España significó realmente en la independencia de EE.UU, esto no ha sido suficientemente explicado. El rey de España no quería soliviantar a los británicos y que estos empezasen a actuar contra las colonias españolas, y eso es un argumento históricamente muy convincente y muy serio que hace que esta novela sea una gran contribución desde el punto de vista histórico”, concluye el veterano periodista y académico.
Cruz Sánchez de Lara publica su cuarta novela, «Las gobernadoras», que profundiza en sus raíces familiares y en la desconocida contribución española a la independencia de los Estados Unidos de América
No llevaban uniforme. No salían en los retratos oficiales. No firmaron leyes ni tratados, ni aparecían en el relato oficial, pero participaron activamente en las decisiones que lo hicieron posible, ellas decidieron mucho y formaron parte del decisivo papel que tuvo España en la independencia de los Estados Unidos de América, el poder de estas mujeres fue real, aunque sea una parte apenas contada de la historia. La segunda mitad del siglo XVIII fue un periodo marcado por grandes transformaciones políticas y por el enfrentamiento entre potencias europeas como Francia e Inglaterra por el control de los territorios de ultramar. La independencia de las Trece Colonias británicas (1775–1783) suele narrarse como una gesta de figuras como George Washington o Benjamin Franklin, pero se olvida un elemento histórico decisivo: el papel de España en el desarrollo y desenlace del conflicto. Y aquí es donde ha puesto el foco la abogada, escritora, editora y directiva Cruz Sánchez de Lara, que ha presentado su cuarta novela “Las gobernadoras” (Espasa) que reconstruye ese contexto político y militar y rescata la figura de unas mujeres que, desde el silencio de los salones y los márgenes del poder, tejieron redes de influencia decisivas para la independencia de EE.UU. A través de figuras como Luis de Unzaga, gobernador de la Luisiana española entre 1770 y 1777, un territorio estratégico enorme que permitía controlar rutas fluviales fundamentales como el Misisipi, o de Bernardo de Gálvez, Sánchez de Lara muestra cómo se articularon redes de apoyo logístico -financiación, suministro de armas, recursos y servicio de inteligencia- fundamentales para los insurgentes de las colonias rebeldes contra Gran Bretaña y recupera voces femeninas tan influyentes como las respectivas esposas de estos, las hermanas criollas Isabel y Felícitas Saint-Maxent, “mujeres formadas y educadas en familias muy conscientes de su posición social y política, que no parecen meras espectadoras de su tiempo, sino protagonistas capaces de participar activamente en acontecimientos que marcaron el destinos de territorios enteros. Su educación estaba orientada a ser capaces de sostener familias influyentes, manejar relaciones complejas y adaptarse a contextos políticos cambiantes”, explica De Lara.. “Las gobernadoras”, que conecta ciudades como Nueva Orleans, Málaga y Aranjuez, es un episodio histórico desconocido al que llegó por casualidad, “una historia que no se enseña en el colegio o al menos a mí no me enseñaron”, afirma la escritora en la presentación del libro, y que la vincula directamente con su propia familia, puesto que Luis de Unzaga es su séptimo abuelo. “Mi madrina me recomendó leer una noticia sobre Felícitas de Saint-Maxent, condesa viuda de Gálvez, supuestamente miembro de nuestra familia, pero que yo desconocía. A partir de ahí comencé una investigación que me llevó hasta Luis de Unzaga, fundador del primer colegio bilingüe del mundo en Nueva Orleans o una red de espionaje, precursora de la CÍA, con la que la Corona española ayudó a los colonos independentistas, además de inspirar el término “Estados Unidos de América” para nombrar al nuevo país”. La decisión de contarlo fue un reto, primero por lo personal y familiar y luego por la falta de documentación. “Han sido dos años de un camino duro y difícil, con momentos en los que estuve a punto abandonar porque no encontraba suficientes fuentes. En Nueva Orleans, por ejemplo, han borrado las huellas del pasado español y salvo unas placas en cerámica de Talavera con los nombres de las calles en tiempos españoles y una fuente en la plaza de España, regalo de nuestros reyes, apenas quedan referencias. Y cuando quise saber de los últimos años de Felícitas de Saint-Maxent en Aranjuez, no encontré nada, de repente una mujer que había sido virreina de España desapareció de todos los archivos, algo parecido a la cancelación total. Pero a pesar de las dificultades –prosigue-, creo que he tenido el viento de cara encontrándome con estos personajes que me ha hecho hacer un viaje emocional brutal y transformador hasta lo más hondo de la memoria y de los silencios familiares, porque de alguna manera me ha hecho encontrarme conmigo misma a través de mis antepasados y descubrir que algunas de las cosas de mi carácter que creía mías vienen realmente de los genes heredados de nuestro árbol genealógico ha sido para mí un impacto tremendo”, afirma Sánchez de Lara. “Soy consciente de que no vengo de una familia perfecta y aunque he descubierto en ella luces y sombras, estoy orgullosa de esos orígenes y mi obligación era contar la verdad de todo lo que averigüé, de ahí que esta sea mi novela más personal, sobre todo por la forma en la que he intentado entender emocionalmente a los personajes, especialmente a las mujeres”, concluye.. Para Luis María Anson, que acompañó a la escritora en la presentación, “la novela está muy bien documentada y escrita en un castellano verdaderamente traslúcido de primer orden. Además de estar construida con una arquitectura sólida y de reflejar con sagacidad la psicología de los personajes, trata un asunto extraordinariamente complejo sobre el que no teníamos demasiada información. Sabía que, efectivamente la Luisiana había sido cedida por Francia para que no la ocupara Inglaterra, pero no que habíamos gobernado Nueva Orleans y que desde ahí se inventó todo un tinglado logístico de espionaje y de ayuda encubierta en favor de los colonos y esa contribución queda muy clara en esta novela -asegura-, porque salvo un cuadro de Gálvez en el Senado por su apoyo militar y algún artículo en el Time Magazine que publicó lo que España significó realmente en la independencia de EE.UU, esto no ha sido suficientemente explicado. El rey de España no quería soliviantar a los británicos y que estos empezasen a actuar contra las colonias españolas, y eso es un argumento históricamente muy convincente y muy serio que hace que esta novela sea una gran contribución desde el punto de vista histórico”, concluye el veterano periodista y académico.
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