“Quiero algo andaluz, rural, con alegría y que gire en torno a Lolita Sevilla”, les pidió a Bardem y a Berlanga en 1953 el productor Vicente Sempere, para lanzar a su tonadillera. Con mano izquierda, la extraña pareja de directores le dio la vuelta a la españolada que se les encargaba, convirtiéndola en Bienvenido, Mister Marshall, fábula de un pueblo que “halaga y celebra a sus invasores”. Así lo cuenta Jorge García-Berlanga en Crónica de un mal español, comedia didáctica donde traza la biografía de su abuelo. Esta obra, programada en la sala D’Odorico del Teatro Español, sirve de estimulante complemento a la ambiciosa versión escénica de La escopeta nacional, dirigida por Juan Echanove, que se representa en la sala principal.. Seguir leyendo
“Quiero algo andaluz, rural, con alegría y que gire en torno a Lolita Sevilla”, les pidió a Bardem y a Berlanga en 1953 el productor Vicente Sempere, para lanzar a su tonadillera. Con mano izquierda, la extraña pareja de directores le dio la vuelta a la españolada que se les encargaba, convirtiéndola en Bienvenido, Mister Marshall, fábula de un pueblo que “halaga y celebra a sus invasores”. Así lo cuenta Jorge García-Berlanga en Crónica de un mal español, comedia didáctica donde traza la biografía de su abuelo. Esta obra, programada en la sala D’Odorico del Teatro Español, sirve de estimulante complemento a la ambiciosa versión escénica de La escopeta nacional, dirigida por Juan Echanove, que se representa en la sala principal. Seguir leyendo
“Quiero algo andaluz, rural, con alegría y que gire en torno a Lolita Sevilla”, les pidió a Bardem y a Berlanga en 1953 el productor Vicente Sempere, para lanzar a su tonadillera. Con mano izquierda, la extraña pareja de directores le dio la vuelta a la españolada que se les encargaba, convirtiéndola en Bienvenido, Mister Marshall, fábula de un pueblo que “halaga y celebra a sus invasores”. Así lo cuenta Jorge García-Berlanga en Crónica de un mal español, comedia didáctica donde traza la biografía de su abuelo. Esta obra, programada en la sala D’Odorico del Teatro Español, sirve de estimulante complemento a la ambiciosa versión escénica de La escopeta nacional, dirigida por Juan Echanove, que se representa en la sala principal.
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