Un grupo de investigadores de seguridad de Paradigm Shift ha descubierto una vulnerabilidad en modelos antiguos de iPhone, iPad y Apple Watch que puede utilizarse para hacer ‘jailbreak’ al dispositivo. El fallo, bautizado como ‘usbliter8’, no es un error de software que Apple pueda corregir con una actualización, sino un fallo físico de diseño en determinados chips. Según el estudio, se ven afectados los dispositivos que utilizan los chips A12 y A13, así como otros con los S4 y S5.. En el primer grupo se encuentran el iPhone 11, iPhone 11 Pro, iPhone 11 Pro Max, iPhone SE de segunda generación, iPhone XR, iPhone XS y iPhone XS Max, según AppleInsider. También el iPad de octava y novena generación, iPad Air de tercera generación, iPad mini de quinta generación, iPad Pro de 11 pulgadas de primera y segunda generación y el iPad Pro de 12,9 pulgadas de tercera y cuarta generación.. En el segundo, Apple Watch Series 4, Apple Watch Series 5, Apple Watch SE de primera generación y el HomePod mini. Los iPhone, iPad y Apple Watch con chips anteriores o posteriores a los mencionados no estarían afectados.. El origen del problema está en la forma en que los controladores USB de esos chips gestionan los datos que reciben. Según los investigadores, el sistema no restablece correctamente algunas direcciones de memoria entre transferencias de datos, lo que permite colocar código no autorizado en una zona protegida del chip. Esa es la clave que abre la puerta a saltarse las restricciones habituales de iOS.. El ‘jailbreak’ consiste precisamente en romper parte de las limitaciones impuestas por Apple en sus dispositivos. Suele utilizarse para instalar aplicaciones fuera de la App Store, modificar funciones del sistema, cambiar elementos de la interfaz o acceder a partes de iOS que normalmente están bloqueadas para el usuario. En manos de un propietario avanzado puede ser una forma de personalización, pero en manos de un atacante también puede servir para comprometer el dispositivo a un nivel mucho más profundo.. Paradigm Shift advierte de que ‘usbliter8’ permitiría instalar software con privilegios muy elevados y, potencialmente, extraer datos almacenados en el dispositivo. Afortunadamente, no se trata de una vulnerabilidad que pueda explotarse a distancia. Para aprovecharla hace falta acceso físico al dispositivo y conectarlo a una Raspberry Pi, lo que reduce mucho el riesgo para la mayoría de usuarios.. Aun así, el hallazgo tiene relevancia porque afecta a dispositivos que pueden acabar en manos de terceros. Un iPhone robado, perdido o incautado podría estar más expuesto si pertenece a una de las generaciones vulnerables. La dificultad técnica no elimina el riesgo, aunque sí lo aleja de los ataques a gran escala que se ejecutan por internet o mediante mensajes maliciosos.. El principal problema para Apple es que no hay parche posible. Al estar en el hardware, una actualización de iOS no puede corregir el diseño del chip. La única mitigación real para quien necesite un nivel alto de seguridad es dejar de usar los modelos afectados y pasar a un dispositivo con un chip no vulnerable. Para el usuario medio, la recomendación práctica sigue siendo proteger bien el acceso físico al teléfono, mantener el sistema actualizado y extremar las precauciones si el dispositivo se pierde o es robado.
El fallo afecta a modelos con chips A12, A13, S4 y S5, requiere acceso físico al dispositivo y Apple no puede corregirlo con una actualización
Un grupo de investigadores de seguridad de Paradigm Shift ha descubierto una vulnerabilidad en modelos antiguos de iPhone, iPad y Apple Watch que puede utilizarse para hacer ‘jailbreak’ al dispositivo. El fallo, bautizado como ‘usbliter8’, no es un error de software que Apple pueda corregir con una actualización, sino un fallo físico de diseño en determinados chips. Según el estudio, se ven afectados los dispositivos que utilizan los chips A12 y A13, así como otros con los S4 y S5.. En el primer grupo se encuentran el iPhone 11, iPhone 11 Pro, iPhone 11 Pro Max, iPhone SE de segunda generación, iPhone XR, iPhone XS y iPhone XS Max, según AppleInsider. También el iPad de octava y novena generación, iPad Air de tercera generación, iPad mini de quinta generación, iPad Pro de 11 pulgadas de primera y segunda generación y el iPad Pro de 12,9 pulgadas de tercera y cuarta generación.. En el segundo, Apple Watch Series 4, Apple Watch Series 5, Apple Watch SE de primera generación y el HomePod mini. Los iPhone, iPad y Apple Watch con chips anteriores o posteriores a los mencionados no estarían afectados.. El origen del problema está en la forma en que los controladores USB de esos chips gestionan los datos que reciben. Según los investigadores, el sistema no restablece correctamente algunas direcciones de memoria entre transferencias de datos, lo que permite colocar código no autorizado en una zona protegida del chip. Esa es la clave que abre la puerta a saltarse las restricciones habituales de iOS.. El ‘jailbreak’ consiste precisamente en romper parte de las limitaciones impuestas por Apple en sus dispositivos. Suele utilizarse para instalar aplicaciones fuera de la App Store, modificar funciones del sistema, cambiar elementos de la interfaz o acceder a partes de iOS que normalmente están bloqueadas para el usuario. En manos de un propietario avanzado puede ser una forma de personalización, pero en manos de un atacante también puede servir para comprometer el dispositivo a un nivel mucho más profundo.. Paradigm Shift advierte de que ‘usbliter8’ permitiría instalar software con privilegios muy elevados y, potencialmente, extraer datos almacenados en el dispositivo. Afortunadamente, no se trata de una vulnerabilidad que pueda explotarse a distancia. Para aprovecharla hace falta acceso físico al dispositivo y conectarlo a una Raspberry Pi, lo que reduce mucho el riesgo para la mayoría de usuarios.. Aun así, el hallazgo tiene relevancia porque afecta a dispositivos que pueden acabar en manos de terceros. Un iPhone robado, perdido o incautado podría estar más expuesto si pertenece a una de las generaciones vulnerables. La dificultad técnica no elimina el riesgo, aunque sí lo aleja de los ataques a gran escala que se ejecutan por internet o mediante mensajes maliciosos.. El principal problema para Apple es que no hay parche posible. Al estar en el hardware, una actualización de iOS no puede corregir el diseño del chip. La única mitigación real para quien necesite un nivel alto de seguridad es dejar de usar los modelos afectados y pasar a un dispositivo con un chip no vulnerable. Para el usuario medio, la recomendación práctica sigue siendo proteger bien el acceso físico al teléfono, mantener el sistema actualizado y extremar las precauciones si el dispositivo se pierde o es robado.
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