Los colombianos persisten en la demanda de un verdadero cambio. Por eso votaron por el actual presidente, Gustavo Petro, hace cuatro años. Y por el mismo motivo están votando por otro candidato que se posiciona en las antípodas del actual Gobierno. La mayoría de los sondeos proyectan al candidato Abelardo de la Espriella como ganador en la segunda vuelta presidencial de Colombia que se celebra este domingo 21 de junio. Al igual que ha ocurrido en Perú días atrás, esta no deja de ser una elección polarizada. Sin embargo, las encuestas proyectan una diferencia de ocho puntos del candidato opositor por encima del candidato oficialista, Iván Cepeda.. Ante un proyecto político cercano a Cuba en lo ideológico y político, y más pragmático en lo económico, el gran tema de los colombianos es la seguridad. Este es uno de los elementos clave que motivan el voto por la alternativa contraria a la continuidad. Ambas propuestas son diametralmente opuestas. Mientras Cepeda habla de un diálogo con la delincuencia, De la Espriella habla de construir megacárceles para acabar con unos índices de inseguridad muy elevados; y lo hace al mejor estilo de Nayib Bukele, quien preside El Salvador y ha logrado neutralizar a bandas criminales encerrándolas en prisiones de máxima seguridad.. En Colombia existen hoy 14 zonas de disputa activa entre bandas armadas y dedicadas a la delincuencia. Asimismo, se contabilizan 27.000 integrantes de grupos armados organizados; muchos de ellos, reclutas menores de edad. Las cifras son alarmantes y, precisamente, hoy la mayoría de los colombianos visualiza en el candidato De la Espriella una salida rápida y eficaz al conflicto armado.. En esa propuesta de Cepeda, queda un aroma de suspicacia sobre la excesiva connivencia del actual Gobierno con la guerrilla colombiana y con otros grupos delictivos. No solamente por el discurso habitual del presidente Gustavo Petro sino también por la condescendencia de su candidato hacia los grupos armados y, en general, en una visión permisiva de unos diálogos que nunca han servido para una paz verdadera. Este dañino sinsentido e ilusión ingenua lo reconoce bien la mayoría de los colombianos.. En este contexto, Abelardo de la Espriella ha sido astuto presentando una opción alejada de los partidos políticos tradicionales. Su candidatura independiente ha resultado mucho más frontal que la del propio uribismo en contra de la inseguridad.. De concretarse la victoria de Abelardo de la Espriella, Iberoamérica afianzará el gran viraje hacia la derecha y el contundente rechazo al socialismo del siglo XXI. La inmensa mayoría de los iberoamericanos han firmado en presidenciales recientes el acta de defunción de un proyecto político que ha fracasado. Lo que pareció un despertar de la izquierda en Colombia con la llegada de Gustavo Petro hace cuatro años al poder, habrá quedado, ante un eventual triunfo de la derecha, en una mera reacción en contra de la política tradicional colombiana, no tanto en un sueño revolucionario y, ni mucho menos, en una utopía comunista.
Los colombianos persisten en la demanda de un verdadero cambio. Por eso votaron por el actual presidente, Gustavo Petro, hace cuatro años. Y por el mismo motivo están votando por otro candidato que se posiciona en las antípodas del actual Gobierno. La mayoría de los sondeos proyectan al candidato Abelardo de la Espriella como ganador en la segunda vuelta presidencial de Colombia que se celebra este domingo 21 de junio. Al igual que ha ocurrido en Perú días atrás, esta no deja de ser una elección polarizada. Sin embargo, las encuestas proyectan una diferencia de ocho puntos del candidato opositor por encima del candidato oficialista, Iván Cepeda.. Ante un proyecto político cercano a Cuba en lo ideológico y político, y más pragmático en lo económico, el gran tema de los colombianos es la seguridad. Este es uno de los elementos clave que motivan el voto por la alternativa contraria a la continuidad. Ambas propuestas son diametralmente opuestas. Mientras Cepeda habla de un diálogo con la delincuencia, De la Espriella habla de construir megacárceles para acabar con unos índices de inseguridad muy elevados; y lo hace al mejor estilo de Nayib Bukele, quien preside El Salvador y ha logrado neutralizar a bandas criminales encerrándolas en prisiones de máxima seguridad.. En Colombia existen hoy 14 zonas de disputa activa entre bandas armadas y dedicadas a la delincuencia. Asimismo, se contabilizan 27.000 integrantes de grupos armados organizados; muchos de ellos, reclutas menores de edad. Las cifras son alarmantes y, precisamente, hoy la mayoría de los colombianos visualiza en el candidato De la Espriella una salida rápida y eficaz al conflicto armado.. En esa propuesta de Cepeda, queda un aroma de suspicacia sobre la excesiva connivencia del actual Gobierno con la guerrilla colombiana y con otros grupos delictivos. No solamente por el discurso habitual del presidente Gustavo Petro sino también por la condescendencia de su candidato hacia los grupos armados y, en general, en una visión permisiva de unos diálogos que nunca han servido para una paz verdadera. Este dañino sinsentido e ilusión ingenua lo reconoce bien la mayoría de los colombianos.. En este contexto, Abelardo de la Espriella ha sido astuto presentando una opción alejada de los partidos políticos tradicionales. Su candidatura independiente ha resultado mucho más frontal que la del propio uribismo en contra de la inseguridad.. De concretarse la victoria de Abelardo de la Espriella, Iberoamérica afianzará el gran viraje hacia la derecha y el contundente rechazo al socialismo del siglo XXI. La inmensa mayoría de los iberoamericanos han firmado en presidenciales recientes el acta de defunción de un proyecto político que ha fracasado. Lo que pareció un despertar de la izquierda en Colombia con la llegada de Gustavo Petro hace cuatro años al poder, habrá quedado, ante un eventual triunfo de la derecha, en una mera reacción en contra de la política tradicional colombiana, no tanto en un sueño revolucionario y, ni mucho menos, en una utopía comunista.
Abelardo de la Espriella ha sido astuto presentando una opción alejada de los partidos políticos tradicionales. Su candidatura independiente ha resultado mucho más frontal que la del propio uribismo en contra de la inseguridad
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