Sissi de Austria evitaba siempre que podía los interminables banquetes imperiales, pero sí tenía un pequeño capricho dulce. Isabel de Baviera, conocida popularmente como Sissi, sentía debilidad por las rosas cristalizadas, unos pétalos de flor cubiertos de azúcar que formaban parte de sus hábitos más curiosos.. La anécdota ha vuelto a circular en redes sociales, donde un vídeo sobre la emperatriz recuerda uno de los hábitos más curiosos de Sissi fuera del rígido protocolo imperial.. El curioso dulce con el que Sissi evitaba los banquetes. Sissi, emperatriz de Austria y reina de Hungría, era conocida por su estricta disciplina alimentaria y por evitar con frecuencia los abundantes banquetes de la corte de los Habsburgo.. Aunque la violeta es una de las flores más asociadas a su figura, las rosas cristalizadas también ocupaban un lugar importante entre los pequeños caprichos que sí se permitía. Se trataba de pétalos de rosa cubiertos de azúcar fino que la emperatriz encargaba a la histórica confitería Demel de Viena, una de las más famosas de la capital austríaca y todavía abierta hoy.. Estas flores azucaradas eran uno de los pocos dulces que Sissi incluía dentro de una rutina marcada por fuertes restricciones alimentarias. Diversas biografías históricas sostienen que llegó a mantener una cintura de apenas 47 centímetros, un detalle que ha alimentado durante décadas la leyenda alrededor de la emperatriz.. Mucho más que un simple dulce. La relación de Sissi con las flores iba más allá de la comida. El agua de rosas formaba parte de sus rituales de belleza y, en ocasiones, decoraba su larga melena, que superaba el metro de longitud, con flores naturales.. Para algunos historiadores, esa fascinación reflejaba también su incomodidad con la rigidez de la corte imperial. Frente a los grandes banquetes y el protocolo, la emperatriz parecía sentirse más cómoda en pequeños rituales ligados a la naturaleza.. Las rosas cristalizadas siguen elaborándose hoy con pétalos comestibles recubiertos de clara de huevo y azúcar, aunque expertos recuerdan que no deben utilizarse flores tratadas con pesticidas ni compradas en floristerías convencionales.. Más de un siglo después, estas flores azucaradas siguen formando parte de la leyenda de Sissi y todavía pueden encontrarse en algunas confiterías históricas de Viena.
Lejos de la imagen de princesa de cuento, la emperatriz de Austria mantenía una estricta disciplina alimentaria y tenía un pequeño capricho que llegaba directamente desde una famosa confitería de Viena
Sissi de Austria evitaba siempre que podía los interminables banquetes imperiales, pero sí tenía un pequeño capricho dulce. Isabel de Baviera, conocida popularmente como Sissi, sentía debilidad por las rosas cristalizadas, unos pétalos de flor cubiertos de azúcar que formaban parte de sus hábitos más curiosos.. La anécdota ha vuelto a circular en redes sociales, donde un vídeo sobre la emperatriz recuerda uno de los hábitos más curiosos de Sissi fuera del rígido protocolo imperial.. El curioso dulce con el que Sissi evitaba los banquetes. Sissi, emperatriz de Austria y reina de Hungría, era conocida por su estricta disciplina alimentaria y por evitar con frecuencia los abundantes banquetes de la corte de los Habsburgo.. Aunque la violeta es una de las flores más asociadas a su figura, las rosas cristalizadas también ocupaban un lugar importante entre los pequeños caprichos que sí se permitía. Se trataba de pétalos de rosa cubiertos de azúcar fino que la emperatriz encargaba a la histórica confitería Demel de Viena, una de las más famosas de la capital austríaca y todavía abierta hoy.. Estas flores azucaradas eran uno de los pocos dulces que Sissi incluía dentro de una rutina marcada por fuertes restricciones alimentarias. Diversas biografías históricas sostienen que llegó a mantener una cintura de apenas 47 centímetros, un detalle que ha alimentado durante décadas la leyenda alrededor de la emperatriz.. Mucho más que un simple dulce. La relación de Sissi con las flores iba más allá de la comida. El agua de rosas formaba parte de sus rituales de belleza y, en ocasiones, decoraba su larga melena, que superaba el metro de longitud, con flores naturales.. Para algunos historiadores, esa fascinación reflejaba también su incomodidad con la rigidez de la corte imperial. Frente a los grandes banquetes y el protocolo, la emperatriz parecía sentirse más cómoda en pequeños rituales ligados a la naturaleza.. Las rosas cristalizadas siguen elaborándose hoy con pétalos comestibles recubiertos de clara de huevo y azúcar, aunque expertos recuerdan que no deben utilizarse flores tratadas con pesticidas ni compradas en floristerías convencionales.. Más de un siglo después, estas flores azucaradas siguen formando parte de la leyenda de Sissi y todavía pueden encontrarse en algunas confiterías históricas de Viena.
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