Las encuestas y la escasa movilización del electorado socialista –pese al empeño personal del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con su constante presencia en la campaña electoral– están creando un clima de desánimo en el PSOE andaluz. La candidata, María Jesús Montero, no ilusiona y, por tanto, no es capaz de captar la simpatía de amplios sectores de la izquierda. Ni siquiera los números darían, en un hipotético escenario postelectoral, para pactar con Por Andalucía o Adelante Andalucía. El temor a un batacazo es evidente, empeorando el registro que consiguió Juan Espadas en 2022: apenas 30 diputados en la Cámara autonómica, el peor resultado del partido en Andalucía. Es por ello que numerosos cuadros orgánicos ya dan por hecho la derrota el próximo domingo, lo que abriría la puerta a una hipótesis: un adelanto de las elecciones generales para calmar la indignación en los mandos intermedios del partido y en los alcaldes.. A esta posibilidad se refirió ayer el candidato del PP-A, Juanma Moreno, aunque advirtió de que Sánchez es «absolutamente imprevisible y puede pasar cualquier cosa con él». Según expuso, una derrota «muy fuerte» del PSOE-A el 17-M podría llevar al presidente del Gobierno a adelantar las elecciones generales a julio. «Creo que empezaría a haber una rebelión interna de alcaldes, que es lo que precipitaron las elecciones del 23 de julio de 2023, y Sánchez sofocó esos movimientos, esa rebelión, convocando elecciones», señaló Moreno.. No obstante, el candidato popular se mostró convencido de que Sánchez va a «intentar aguantar todo lo que pueda buscando un escenario que le sea más favorable que el actual, pero lo que todo parece indicar es que el PSOE-A no tiene ninguna opción de gobierno» en la comunidad.. También manifestó Moreno que los sondeos propios que maneja su partido, los conocidos «tracking», dicen que el PP-A está «muy cerca de esa mayoría de estabilidad», pero que hay cuatro o cinco provincias donde el último diputado está en juego, en el aire, y entre «15.000 y 20.000 votos pueden cambiar el mapa de Andalucía». «Puede suceder perfectamente que yo me quede a dos o tres escaños de la mayoría absoluta y puede pasar perfectamente que esté por encima de la mayoría absoluta», indicó Moreno, quien añadió que ambas «cosas son posibles porque van a depender de esa horquilla muy finísima que hay en una serie de provincias donde nos estamos jugando en los restos el diputado».. En estos días que restan de campaña el candidato popular se va a volcar en trasladar a los ciudadanos que esto «no está ganado, que las encuestas nos han enseñado a lo largo de la historia democrática que fallan muchas veces». «Lo que vamos a hacer en estos días es movilizar al máximo a nuestro electorado y, sobre todo, hablarle a los indecisos, aquellos que han perdido la fe en la política y que no quieren ir a votar», indicó.. «Yo lo que quiero es animarlos a que vayan a votar por una estabilidad», subrayó el candidato del PP-A, insistiendo en que si no se logra esa mayoría de estabilidad lo que viene es tener que depender de «los caprichos» de Vox.
Sánchez podría calmar así la indignación en el seno del partido
Las encuestas y la escasa movilización del electorado socialista –pese al empeño personal del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con su constante presencia en la campaña electoral– están creando un clima de desánimo en el PSOE andaluz. La candidata, María Jesús Montero, no ilusiona y, por tanto, no es capaz de captar la simpatía de amplios sectores de la izquierda. Ni siquiera los números darían, en un hipotético escenario postelectoral, para pactar con Por Andalucía o Adelante Andalucía. El temor a un batacazo es evidente, empeorando el registro que consiguió Juan Espadas en 2022: apenas 30 diputados en la Cámara autonómica, el peor resultado del partido en Andalucía. Es por ello que numerosos cuadros orgánicos ya dan por hecho la derrota el próximo domingo, lo que abriría la puerta a una hipótesis: un adelanto de las elecciones generales para calmar la indignación en los mandos intermedios del partido y en los alcaldes.. A esta posibilidad se refirió ayer el candidato del PP-A, Juanma Moreno, aunque advirtió de que Sánchez es «absolutamente imprevisible y puede pasar cualquier cosa con él». Según expuso, una derrota «muy fuerte» del PSOE-A el 17-M podría llevar al presidente del Gobierno a adelantar las elecciones generales a julio. «Creo que empezaría a haber una rebelión interna de alcaldes, que es lo que precipitaron las elecciones del 23 de julio de 2023, y Sánchez sofocó esos movimientos, esa rebelión, convocando elecciones», señaló Moreno.. No obstante, el candidato popular se mostró convencido de que Sánchez va a «intentar aguantar todo lo que pueda buscando un escenario que le sea más favorable que el actual, pero lo que todo parece indicar es que el PSOE-A no tiene ninguna opción de gobierno» en la comunidad.. También manifestó Moreno que los sondeos propios que maneja su partido, los conocidos «tracking», dicen que el PP-A está «muy cerca de esa mayoría de estabilidad», pero que hay cuatro o cinco provincias donde el último diputado está en juego, en el aire, y entre «15.000 y 20.000 votos pueden cambiar el mapa de Andalucía». «Puede suceder perfectamente que yo me quede a dos o tres escaños de la mayoría absoluta y puede pasar perfectamente que esté por encima de la mayoría absoluta», indicó Moreno, quien añadió que ambas «cosas son posibles porque van a depender de esa horquilla muy finísima que hay en una serie de provincias donde nos estamos jugando en los restos el diputado».. En estos días que restan de campaña el candidato popular se va a volcar en trasladar a los ciudadanos que esto «no está ganado, que las encuestas nos han enseñado a lo largo de la historia democrática que fallan muchas veces». «Lo que vamos a hacer en estos días es movilizar al máximo a nuestro electorado y, sobre todo, hablarle a los indecisos, aquellos que han perdido la fe en la política y que no quieren ir a votar», indicó.. «Yo lo que quiero es animarlos a que vayan a votar por una estabilidad», subrayó el candidato del PP-A, insistiendo en que si no se logra esa mayoría de estabilidad lo que viene es tener que depender de «los caprichos» de Vox.
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