Cuando se cumple un año de su elección como Papa, León XIV continúa siendo un desconocido. Hasta para sus compatriotas. Un perfil discreto que ha adoptado en estos primeros doce meses de tanteo ante la opinión pública, fruto de su carácter reservado. Eso sí, con más predicamento entre los norteamericanos que Donald Trump. Los dos estadounidenses más universales se han convertido en polos opuestos de cómo concebir las relaciones internacionales. Paz frente a guerra. Poder frente a servicio. Exabruptos frente a prudencia. Dos estilos dispares que ahora se han situado frente al espejo de la opinión pública del país.. Nueve de cada diez norteamericanos, un 87%, rechazan de plano la imagen en redes sociales que hace unas semanas publicó Trump en la que emulaba a Jesucristo, con una desaprobación prácticamente unánime entre demócratas y republicanos. Y, el 57% de la población desaprueba el ataque verbal del mandatario republicano contra el Papa. Al contrario, el 66% de la ciudadanía respalda la petición de León XIV para que los estadounidenses se dirigieran a sus responsables políticos para urgirles a trabajar por la paz y contra la guerra.. Es el resultado de una encuesta elaborada por The Washigton Post, ABC News e Ipsos, entre el 24 y el 28 de abril, justo después de que Trump emprendiera una serie de ataques verbales contra León XIV llegándole a tachar de «débil contra el crimen» y «terrible para la política exterior». «No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear», dijo, acusando falsamente a Robert Prevost de apoyar de alguna manera una carrera armamentística cuando la Santa Sede siempre se ha mostrado en contra.. Según esta encuesta, el 41% de los estadounidenses tiene una imagen positiva del primer Papa de la historia nacido en Estados Unidos, frente al 16% que la tiene desfavorable. Pero, ¿qué sucede con el otro 43%? Directamente confiesan que no lo conocen lo suficiente como para pronunciarse. Entre los católicos, el 61% da su visto bueno a Robert Prevost, que se dispara al 76% entre los que se identifican como demócratas. En este grupo, solo un 6% le rechazan y un 18% no manifiestan su parecer. Sin embargo, entre los católicos republicanos, el Papa agustino convence al 48%, frente a un 23% que no le apoya y un 29% que no tiene opinión alguna.. Lo cierto es que el enfrentamiento con el Sucesor de Pedro parece haber debilitado a Trump en uno de sus caladeros de voto más seguros: el religioso. Si hasta ahora los creyentes blancos habían encontrado en él su particular ‘mesías’ político, ahora parecen desmarcarse los católicos, aunque cuenta con la corriente evangélica de su parte. Si bien nueve de cada diez protestantes evangélicos blancos desaprueban el meme de Trump sustituyendo a Jesús, siete de cada diez aún aprueban su gestión presidencial. Aun así, ha bajado diez puntos con respecto a hace doce meses.. En cambio, Trump ganó las elecciones de 2024 con el voto de los católicos blancos por un margen de más de 20 puntos. Sin embargo, este perfil de votantes ahora le respalda en un 49%, frente al 63% de febrero de 2025. Su índice de aprobación entre todos los católicos se sitúa en el 38%, diez puntos menos en solo un año.. Lo cierto es que Trump siempre ha mantenido cierta distancia, especialmente, con respecto a los obispos católicos. Aunque ha buscado contentarles con su defensa cerrada de las cuestiones provida, como el aborto, no ha dudado en criticarlos por su respaldo a la población migrante.. Es más, la Administración Trump siempre ha dejado caer que los obispos fieles a Roma siempre habrían defendido las políticas de acogida frente a sus medidas de expulsión, sabedores de que la llegada masiva de latinos está suponiendo un aumento más que significativo de la población católica. Prueba de las diferencias en esta materia es que esta misma semana trascendía que Cáritas Miami se ha visto obligada a despedir a más de ochenta trabajadores después de que se revocara un contrato público de once millones de dólares para sus programas de niños y familias vulnerables.. En cualquier caso, Trump no ha cesado en su empeño de situar en su punto de mira al Papa con Irán como excusa. Y eso que en la recta final de su viaje a África, León XIV quiso rebajar la tensión subrayando que ninguno de sus discursos contra la guerra incluía un recado implícito al mandatario. Este lunes, el multimillonario acusó de nuevo al Pontífice de «poner en peligro a muchos católicos» porque «cree que está bien que Irán tenga un arma nuclear».. Más tajante que nunca. Horas después, el martes, en declaraciones a los periodistas a las puertas de su residencia en Castelgandolfo, al ser preguntado por el presidente de Estados Unidos, el Papa fue tajante: «La Iglesia lleva años pronunciándose en contra de todas las armas nucleares, así que ahí no hay ninguna duda». Para el Papa, «la misión de la Iglesia es anunciar el evangelio, predicar la paz. Si alguien quiere criticarme por anunciar el evangelio, que lo haga con la verdad».. Solo dos días después, este jueves, León XIV recibía en audiencia en el Vaticano al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. De cara a la galería, finezza diplomática. El comunicado de la Casa Blanca habló a posteriori de un «compromiso compartido de promover la paz y la dignidad humana». La Santa Sede expuso que «se renovó el compromiso compartido de cultivar buenas relaciones bilaterales».
Los ataques a León XIV han reforzado el liderazgo de Prevost y difumina al votante cristiano del presidente
Cuando se cumple un año de su elección como Papa, León XIV continúa siendo un desconocido. Hasta para sus compatriotas. Un perfil discreto que ha adoptado en estos primeros doce meses de tanteo ante la opinión pública, fruto de su carácter reservado. Eso sí, con más predicamento entre los norteamericanos que Donald Trump. Los dos estadounidenses más universales se han convertido en polos opuestos de cómo concebir las relaciones internacionales. Paz frente a guerra. Poder frente a servicio. Exabruptos frente a prudencia. Dos estilos dispares que ahora se han situado frente al espejo de la opinión pública del país.. Nueve de cada diez norteamericanos, un 87%, rechazan de plano la imagen en redes sociales que hace unas semanas publicó Trump en la que emulaba a Jesucristo, con una desaprobación prácticamente unánime entre demócratas y republicanos. Y, el 57% de la población desaprueba el ataque verbal del mandatario republicano contra el Papa. Al contrario, el 66% de la ciudadanía respalda la petición de León XIV para que los estadounidenses se dirigieran a sus responsables políticos para urgirles a trabajar por la paz y contra la guerra.. Es el resultado de una encuesta elaborada por The Washigton Post, ABC News e Ipsos, entre el 24 y el 28 de abril, justo después de que Trump emprendiera una serie de ataques verbales contra León XIV llegándole a tachar de «débil contra el crimen» y «terrible para la política exterior». «No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear», dijo, acusando falsamente a Robert Prevost de apoyar de alguna manera una carrera armamentística cuando la Santa Sede siempre se ha mostrado en contra.. Según esta encuesta, el 41% de los estadounidenses tiene una imagen positiva del primer Papa de la historia nacido en Estados Unidos, frente al 16% que la tiene desfavorable. Pero, ¿qué sucede con el otro 43%? Directamente confiesan que no lo conocen lo suficiente como para pronunciarse. Entre los católicos, el 61% da su visto bueno a Robert Prevost, que se dispara al 76% entre los que se identifican como demócratas. En este grupo, solo un 6% le rechazan y un 18% no manifiestan su parecer. Sin embargo, entre los católicos republicanos, el Papa agustino convence al 48%, frente a un 23% que no le apoya y un 29% que no tiene opinión alguna.. Lo cierto es que el enfrentamiento con el Sucesor de Pedro parece haber debilitado a Trump en uno de sus caladeros de voto más seguros: el religioso. Si hasta ahora los creyentes blancos habían encontrado en él su particular ‘mesías’ político, ahora parecen desmarcarse los católicos, aunque cuenta con la corriente evangélica de su parte. Si bien nueve de cada diez protestantes evangélicos blancos desaprueban el meme de Trump sustituyendo a Jesús, siete de cada diez aún aprueban su gestión presidencial. Aun así, ha bajado diez puntos con respecto a hace doce meses.. En cambio, Trump ganó las elecciones de 2024 con el voto de los católicos blancos por un margen de más de 20 puntos. Sin embargo, este perfil de votantes ahora le respalda en un 49%, frente al 63% de febrero de 2025. Su índice de aprobación entre todos los católicos se sitúa en el 38%, diez puntos menos en solo un año.. Lo cierto es que Trump siempre ha mantenido cierta distancia, especialmente, con respecto a los obispos católicos. Aunque ha buscado contentarles con su defensa cerrada de las cuestiones provida, como el aborto, no ha dudado en criticarlos por su respaldo a la población migrante.. Es más, la Administración Trump siempre ha dejado caer que los obispos fieles a Roma siempre habrían defendido las políticas de acogida frente a sus medidas de expulsión, sabedores de que la llegada masiva de latinos está suponiendo un aumento más que significativo de la población católica. Prueba de las diferencias en esta materia es que esta misma semana trascendía que Cáritas Miami se ha visto obligada a despedir a más de ochenta trabajadores después de que se revocara un contrato público de once millones de dólares para sus programas de niños y familias vulnerables.. En cualquier caso, Trump no ha cesado en su empeño de situar en su punto de mira al Papa con Irán como excusa. Y eso que en la recta final de su viaje a África, León XIV quiso rebajar la tensión subrayando que ninguno de sus discursos contra la guerra incluía un recado implícito al mandatario. Este lunes, el multimillonario acusó de nuevo al Pontífice de «poner en peligro a muchos católicos» porque «cree que está bien que Irán tenga un arma nuclear».. Más tajante que nunca. Horas después, el martes, en declaraciones a los periodistas a las puertas de su residencia en Castelgandolfo, al ser preguntado por el presidente de Estados Unidos, el Papa fue tajante: «La Iglesia lleva años pronunciándose en contra de todas las armas nucleares, así que ahí no hay ninguna duda». Para el Papa, «la misión de la Iglesia es anunciar el evangelio, predicar la paz. Si alguien quiere criticarme por anunciar el evangelio, que lo haga con la verdad».. Solo dos días después, este jueves, León XIV recibía en audiencia en el Vaticano al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. De cara a la galería, finezza diplomática. El comunicado de la Casa Blanca habló a posteriori de un «compromiso compartido de promover la paz y la dignidad humana». La Santa Sede expuso que «se renovó el compromiso compartido de cultivar buenas relaciones bilaterales».
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