Decía Koke después de la derrota que en esta plantilla del Atlético de Madrid hay muchos jóvenes que van a tener oportunidades en el futuro de estar en una final de la Champions. Para Griezmann, en cambio, solo existe el retrovisor, porque el del Emirates fue su último gran partido con la camiseta rojiblanca. El máximo goleador de la historia del club se va en cuanto la Liga termine, pero ahí no hay nada que motive al Atlético. Su última noche glamurosa era la de ayer, y una más el día 30 si el resultado favorecía a los madrileños. El marcador les dio la espalda y eso que el Principito corrió y se vació como su fuese uno de esos juveniles a los que ahora Simeone da minutos en los partidos ligueros. Resultaba entrañable verlo ayudar en defensa cuando atacaba el Arsenal, ocupando los espacios donde no llegaban sus defensas.. Dice que con el tiempo ha aprendido a jugar de otra forma los partidos importantes, a no desgastarse la noche anterior dándole vueltas a lo que puede pasar y, en el campo, haciendo aquello que su equipo necesita en cada momento. Y eso fue lo que intentó ante el Arsenal, con la amargura de que en el gol de Saka es él quien rompe el fuera de juego al quedarse enganchado en su propia área pequeña. En la contraria, intentó un pase que acabó en nada cuando tenía un remate claro con su pierna buena, la izquierda.. Orlando podía esperar. Pero son solo detalles al lado de su carrera en el Atlético, donde quiso quedarse unos meses más por si podía redondear su currículum. Se pensó muy seriamente irse a Orlando antes de que terminase el curso, hasta que tuvo claro que quería un último baile.. No terminó el partido porque los años pesan y había que remar por detrás en el marcador, pero pocas dudas quedan de que él es uno de los grandes culpables de que el Atlético haya jugado la final de la Copa del Rey y se haya quedado a unas pulgadas del partido definitivo en la Champions. Su claridad en el pase fue clave para eliminar al Barcelona en las dos competiciones y solo le ha faltado rematar. En la grada del Emirates, en la parte visitante, había aficionados llorando la derrota y uno de ellos sostenía una camiseta con el nombre y el dorsal de Griezmann, orgulloso, mojándose bajo la lluvia del norte de Londres.. Griezmann estuvo en la última semifinal victoriosa para el Atlético en la Champions, en 2016, contra el Bayern. Él hizo el gol del Atlético en la vuelta, en Múnich, y que por su valor doble en caso de empate le dio a los rojiblancos el pase a la final que luego perdieron en Milan. Allí falló un penalti ante el Real Madrid, pero esa es otra historia.
El francés se vació como un juvenil y cierra una era de diez temporadas vestido de rojiblanco
Decía Koke después de la derrota que en esta plantilla del Atlético de Madrid hay muchos jóvenes que van a tener oportunidades en el futuro de estar en una final de la Champions. Para Griezmann, en cambio, solo existe el retrovisor, porque el del Emirates fue su último gran partido con la camiseta rojiblanca. El máximo goleador de la historia del club se va en cuanto la Liga termine, pero ahí no hay nada que motive al Atlético. Su última noche glamurosa era la de ayer, y una más el día 30 si el resultado favorecía a los madrileños. El marcador les dio la espalda y eso que Griezmann corrió y se vació como su fuese uno de esos juveniles a los que ahora Simeone da minutos en los partidos ligueros. Resultaba entrañable verlo ayudar en defensa cuando atacaba el Arsenal, ocupando los espacios donde no llegaban sus defensas.. Dice que con el tiempo ha aprendido a jugar de otra forma los partidos importantes, a no desgastarse la noche anterior dándole vueltas a lo que puede pasar y, en el campo, haciendo aquello que su equipo necesita en cada momento. Y eso fue lo que intentó ante el Arsenal, con la amargura de que en el gol de Saka es él quien rompe el fuera de juego al quedarse enganchado en su propia área pequeña. En la contraria, intentó un pase que acabó en nada cuando tenía un remate claro con su pierna buena, la izquierda.. Pero son solo detalles al lado de su carrera en el Atlético, donde quiso quedarse unos meses más por si podía redondear su currículum. Se pensó muy seriamente irse a Orlando antes de que terminase el curso, hasta que tuvo claro que quería un último baile.. No terminó el partido porque los años pesan y había que remar por detrás en el marcador, pero pocas dudas quedan de que él es uno de los grandes culpables de que el Atlético haya jugado la final de la Copa del Rey y se haya quedado a unas pulgadas del partido definitivo en la Champions. Su claridad en el pase fue clave para eliminar al Barcelona en las dos competiciones y solo le ha faltado rematar. En la grada del Emirates, en la parte visitante, había aficionados llorando la derrota y uno de ellos sostenía una camiseta con el nombre y el dorsal de Griezmann, orgulloso, mojándose bajo la lluvia del norte de Londres.. Griezmann estuvo en la última semifinal victoriosa para el Atlético en la Champions, en 2016, contra el Bayern. Él hizo el gol del Atlético en la vuelta, en Múnich, y que por su valor doble en caso de empate le dio a los rojiblancos el pase a la final que luego perdieron en Milan. Allí falló un penalti ante el Real Madrid, pero esa es otra historia.
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