El futuro del Jacobite, el tren de vapor escocés conocido como el Expreso de Hogwarts por su aparición en las películas de Harry Potter, está en el aire por las exigencias de seguridad que afectan a sus vagones históricos.. El servicio, que debía arrancar su temporada de 2026 el pasado 1 de abril en la ruta entre Fort William y Mallaig, sigue sin circular mientras su operador, West Coast Railways, intenta obtener permiso para seguir utilizando los antiguos coches Mk1.. Una inversión millonaria y muchas dudas. La compañía defiende que estos vagones, de los años cincuenta, son clave para mantener la rentabilidad. El problema es que no cuentan con cierre centralizado en las puertas, un requisito del regulador. Además, los cambios aplicados hasta ahora han sido caros y no han convencido a los turistas.. El Jacobite circula dos veces al día en verano por el oeste de Escocia y pasa por lugares emblemáticos como el viaducto de Glenfinnan, muy reconocible para los fans de Harry Potter. En la saga, es el tren que lleva a los estudiantes hasta Hogwarts.. Desde la empresa advierten de que, sin estos vagones, el servicio podría dejar de ser viable. Aseguran que ofrecen una mejor experiencia: permiten abrir las ventanas, son más cómodos y encajan mejor con el atractivo del viaje.. En cambio, los trenes modernos obligan a añadir una locomotora diésel para alimentar sistemas como la climatización, lo que encarece el servicio y le resta encanto. Además, en las pruebas del pasado verano se redujo la capacidad y no es posible añadir más coches por las limitaciones de la línea.. West Coast propone adaptar los vagones con cierre centralizado, pero el proceso costaría más de cinco millones de libras y llevaría años. Por eso pide poder operar este verano mientras realiza los cambios. Aun así, reconoce que, sin una solución, el tren podría estar cerca de dejar de funcionar.. La paralización ya está afectando al turismo local, con comerciantes que advierten de un fuerte impacto en sus negocios por la falta de visitantes. Maria Woods, propietaria de una tienda temática en Mallaig, asegura que han perdido un mes entero de clientes: “Los negocios están sufriendo mucho”, señala, con la esperanza de que se alcance un acuerdo antes del verano.
El icónico tren de vapor que recorre los paisajes más espectaculares de Escocia y que conquistó a los fans de Harry Potter atraviesa uno de sus momentos más delicados
El futuro del Jacobite, el tren de vapor escocés conocido como el Expreso de Hogwarts por su aparición en las películas de Harry Potter, está en el aire por las exigencias de seguridad que afectan a sus vagones históricos.. El servicio, que debía arrancar su temporada de 2026 el pasado 1 de abril en la ruta entre Fort William y Mallaig, sigue sin circular mientras su operador, West Coast Railways, intenta obtener permiso para seguir utilizando los antiguos coches Mk1.. La compañía defiende que estos vagones, de los años cincuenta, son clave para mantener la rentabilidad. El problema es que no cuentan con cierre centralizado en las puertas, un requisito del regulador. Además, los cambios aplicados hasta ahora han sido caros y no han convencido a los turistas.. El Jacobite circula dos veces al día en verano por el oeste de Escocia y pasa por lugares emblemáticos como el viaducto de Glenfinnan, muy reconocible para los fans de Harry Potter. En la saga, es el tren que lleva a los estudiantes hasta Hogwarts.. Desde la empresa advierten de que, sin estos vagones, el servicio podría dejar de ser viable. Aseguran que ofrecen una mejor experiencia: permiten abrir las ventanas, son más cómodos y encajan mejor con el atractivo del viaje.. En cambio, los trenes modernos obligan a añadir una locomotora diésel para alimentar sistemas como la climatización, lo que encarece el servicio y le resta encanto. Además, en las pruebas del pasado verano se redujo la capacidad y no es posible añadir más coches por las limitaciones de la línea.. West Coast propone adaptar los vagones con cierre centralizado, pero el proceso costaría más de cinco millones de libras y llevaría años. Por eso pide poder operar este verano mientras realiza los cambios. Aun así, reconoce que, sin una solución, el tren podría estar cerca de dejar de funcionar.. La paralización ya está afectando al turismo local, con comerciantes que advierten de un fuerte impacto en sus negocios por la falta de visitantes. Maria Woods, propietaria de una tienda temática en Mallaig, asegura que han perdido un mes entero de clientes: “Los negocios están sufriendo mucho”, señala, con la esperanza de que se alcance un acuerdo antes del verano.
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