La eliminación del Real Madrid en la Champions contra el Bayern ha colocado al Real Madrid en un territorio extraño a su entrenador, Álvaro Arbeloa y al resto del equipo. En una especie de epílogo anticipado que no coincide con el calendario oficial. Del entrenador hay que decidir el futuro y su sustituto. Pero antes quedan siete partidos de Liga, uno de ellos un Clásico contra el Barcelona.La sensación que recorre el club es la de haber cruzado ya una frontera invisible. La temporada ha perdido su eje y lo que resta se percibe más como un trámite que como una oportunidad real de cambiar el rumbo.. Ese escenario condiciona cualquier movimiento. En el club han decidido que no habrá decisiones estructurales hasta que termine el último partido liguero en el Santiago Bernabéu, frente al Athletic. Se quieree preservar una mínima estabilidad en un vestuario que, pese a los resultados irregulares, no ha entrado en fractura. La dirección entiende que precipitar un relevo o abrir el debate de forma pública podría erosionar aún más a un equipo que, al menos en ciertos momentos clave, ha competido con dignidad.. El futuro de Álvaro Arbeloa. La figura de Álvaro Arbeloa queda en el centro de esa pausa. Su temporada admite lecturas opuestas. Por un lado, ha logrado sostener al equipo en tramos complicados, ha reconstruido ciertos vínculos internos y ha dado continuidad a una idea de grupo que parecía diluirse en campañas anteriores. Por otro, los números no alcanzan el estándar del club: demasiadas derrotas, irregularidad en el juego y una falta de continuidad que ha impedido consolidar una identidad reconocible.. En el vestuario, la valoración es matizada. Hay futbolistas que destacan la cercanía del técnico, su capacidad para tender puentes y su disposición a escuchar. No es un detalle menor en un equipo con perfiles tan diversos y egos tan marcados. Sin embargo, esa buena relación no ha bastado para traducirse en resultados sostenidos. El equipo ha alternado un par de actuaciones notables con continuas desconexiones difíciles de explicar.. Los imposibles. Con ese equilibrio inestable, el club explora escenarios sin urgencia pública pero con actividad interna constante. La lista de nombres es amplia, aunque no todos responden al mismo grado de viabilidad. Entre los imposibles aparece Jürgen Klopp, vinculado actualmente al proyecto global de Red Bull y sin intención inmediata de regresar al banquillo. Su perfil encaja en muchas de las demandas del club, pero el momento no parece el adecuado.. También emerge con fuerza el recuerdo de Zinedine Zidane, una figura que trasciende lo deportivo. Su pasado en el banquillo blanco sigue funcionando como referencia, aunque todo apunta a que su próximo destino estará ligado a la selección francesa una vez finalice el ciclo internacional. Más que una opción concreta, Zidane representa una idea: la de un liderazgo probado que ya ha funcionado en el entorno más exigente.. Los posibles. Las opciones reales se mueven en un terreno más abierto. Didier Deschamps aparece como una alternativa sólida. Su experiencia al frente de Francia, su gestión de vestuarios complejos y su relación con figuras como Kylian bappé le otorgan argumentos. Su posible salida del combinado nacional abre una ventana que el club observa con atención.. En una línea distinta, Mauricio Pochettino vuelve a situarse en el radar. Es un viejo deseo de la entidad, un técnico que conoce el entorno de LaLiga y que ha trabajado en contextos de alta presión. Su etapa al frente de Estados Unidos, con el horizonte del Mundial como punto final, le deja en una posición de disponibilidad que encaja en los tiempos del club.. Según El Mundo, esta lista se amplia con la figura Lionel Scaloni, cuyo trabajo con Argentina le ha otorgado prestigio en la gestión de grandes estrellas y en la construcción de grupos cohesionados. Ha trabajo con Messi, sabe pues lo que es llevar un vestuario con egos superlativos.. Mientras tanto, el equipo sigue compitiendo. El Real Madrid se mueve así entre dos tiempos: el oficial, que aún cuenta jornadas y compromisos, y el interno, que ya ha empezado a construir el futuro.
El Real Madrid ya trabaja en la confección de la temporada que viene y el primer paso es elegir al entrenador que dirija el equipo
La eliminación del Real Madrid en la Champions contra el Bayern ha colocado al Real Madrid en un territorio extraño, una especie de epílogo anticipado que no coincide con el calendario oficial. Quedan siete partidos de Liga, uno de ellos un Clásico , pero la sensación que recorre el club es la de haber cruzado ya una frontera invisible. La temporada ha perdido su eje y lo que resta se percibe más como un trámite que como una oportunidad real de cambiar el rumbo.. Ese escenario condiciona cualquier movimiento. En el club han decidido que no habrá decisiones estructurales hasta que termine el último partido liguero en el Santiago Bernabéu, frente al Athletic. Se quieree preservar una mínima estabilidad en un vestuario que, pese a los resultados irregulares, no ha entrado en fractura. La dirección entiende que precipitar un relevo o abrir el debate de forma pública podría erosionar aún más a un equipo que, al menos en ciertos momentos clave, ha competido con dignidad.. El futuro de Álvaro Arbeloa. La figura de Álvaro Arbeloa queda en el centro de esa pausa. Su temporada admite lecturas opuestas. Por un lado, ha logrado sostener al equipo en tramos complicados, ha reconstruido ciertos vínculos internos y ha dado continuidad a una idea de grupo que parecía diluirse en campañas anteriores. Por otro, los números no alcanzan el estándar del club: demasiadas derrotas, irregularidad en el juego y una falta de continuidad que ha impedido consolidar una identidad reconocible.. En el vestuario, la valoración es matizada. Hay futbolistas que destacan la cercanía del técnico, su capacidad para tender puentes y su disposición a escuchar. No es un detalle menor en un equipo con perfiles tan diversos y egos tan marcados. Sin embargo, esa buena relación no ha bastado para traducirse en resultados sostenidos. El equipo ha alternado un par de actuaciones notables con continuas desconexiones difíciles de explicar.. Los imposibles. Con ese equilibrio inestable, el club explora escenarios sin urgencia pública pero con actividad interna constante. La lista de nombres es amplia, aunque no todos responden al mismo grado de viabilidad. Entre los imposibles aparece Jürgen Klopp, vinculado actualmente al proyecto global de Red Bull y sin intención inmediata de regresar al banquillo. Su perfil encaja en muchas de las demandas del club, pero el momento no parece el adecuado.. También emerge con fuerza el recuerdo de Zinedine Zidane, una figura que trasciende lo deportivo. Su pasado en el banquillo blanco sigue funcionando como referencia, aunque todo apunta a que su próximo destino estará ligado a la selección francesa una vez finalice el ciclo internacional. Más que una opción concreta, Zidane representa una idea: la de un liderazgo probado que ya ha funcionado en el entorno más exigente.. Los posibles. Las opciones reales se mueven en un terreno más abierto. Didier Deschamps aparece como una alternativa sólida. Su experiencia al frente de Francia, su gestión de vestuarios complejos y su relación con figuras como Kylian bappé le otorgan argumentos. Su posible salida del combinado nacional abre una ventana que el club observa con atención.. En una línea distinta, Mauricio Pochettino vuelve a situarse en el radar. Es un viejo deseo de la entidad, un técnico que conoce el entorno de LaLiga y que ha trabajado en contextos de alta presión. Su etapa al frente de Estados Unidos, con el horizonte del Mundial como punto final, le deja en una posición de disponibilidad que encaja en los tiempos del club.. Según El Mundo, esta lista se amplia con la figura Lionel Scaloni, cuyo trabajo con Argentina le ha otorgado prestigio en la gestión de grandes estrellas y en la construcción de grupos cohesionados. Ha trabajo con Messi, sabe pues lo que es llevar un vestuario con egos superlativos.. Mientras tanto, el equipo sigue compitiendo. El Real Madrid se mueve así entre dos tiempos: el oficial, que aún cuenta jornadas y compromisos, y el interno, que ya ha empezado a construir el futuro.
Fútbol hoy: Últimas noticias en La Razón
