Sin tiempo apenas para recuperarse del golpe, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compareció este viernes al principio de la tarde de Washington para reaccionar a la sentencia del Tribunal Supremo que tres horas antes había declarado inconstitucionales buena parte de sus aranceles. El fallo cayó como una bomba: no solo empujó hacia el abismo la política económica del Gobierno de Estados Unidos, también le hurtó de una herramienta que el republicano ha usado a discreción para reconfigurar el orden mundial a base de amenazas de gravámenes comerciales.. Seguir leyendo
“Los jueces que votaron en contra son una vergüenza para nuestro país”, afirma el presidente de EE UU en una comparecencia urgente en la Casa Blanca tras conocerse la sentencia
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se enteró de la decisión del Tribunal Supremo, que este viernes declaró inconstitucionales buena parte de sus aranceles y empujó al abismo la política comercial del Gobierno de Estados Unidos, mientras asistía al tradicional desayuno con gobernadores de todo el país en la Sala Este de la Casa Blanca. Alguien se le acercó, según relataron los periodistas presentes, y le deslizó un papelito que todo indica que llevaba resumida la decisión del alto tribunal.. Trump preguntó: “Hemos perdido, ¿no?“. Y calificó el fallo como una “vergüenza”. A continuación, criticó a los nueve magistrados del alto tribunal, y avisó de que tiene “un plan B” para sortear los efectos de la sentencia en su política comercial, construida sobre los gravámenes impuestos arbitrariamente a decenas de socios comerciales recién declarados ilegales.. En esta ocasión, la votación fue de 6-3, pero por una vez no reflejó la supermayoría conservadora del Supremo, inédita desde los años treinta. Tras recibir el golpe, Trump respondió a una pregunta del gobernador Josh Stein, de Carolina del Norte, sobre la ayuda para la recuperación tras el paso de un huracán como el Helene, que asoló ese Estado en septiembre de 2024. El presidente de Estados Unidos, habitualmente locuaz, ofreció una respuesta breve, siempre según los testigos, y dijo que necesitaba retirarse para estudiar la histórica sentencia. Así, quedó abruptamente cancelada la reunión.. Trump llevaba semanas presionando directa e indirectamente a los magistrados del Supremo para que no tomaran la decisión que finalmente han tomado, con los votos a favor del presidente del Supremo, John Roberts, las liberales Ketanji Brown Jackson, Elena Kagan y Sonia Sotomayor, y los magistrados conservadores Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett. En contra se han pronunciado Clarence Thomas, Samuel Alito y Brett Kavanaugh, en cuya opinión disidente escribió que lo que se avecina con el fallo será un “desastre” para la economía estadounidense.. El fallo no establece qué consecuencias tiene la declaración de inconstitucionalidad de la política arancelaria, más allá de que la sentencia dice que para una decisión de ese calado Trump tenía que haber contado con el Congreso de Estados Unidos. La audiencia del caso se celebró en noviembre pasado, y entonces ya quedó claro el escepticismo de los jueces con la decisión de la Casa Blanca de invocar la ley de poderes de emergencia de 1977 (IEEPA, por sus siglas en inglés). Pese a esas señales, la sentencia cayó este viernes como una bomba en Washington.. Todos esperan ahora en la capital estadounidense a conocer qué planes tiene la Administración de Trump para sortear los efectos de la decisión del Supremo. El presidente de Estados Unidos, que esta misma semana declaró que sin los aranceles, el país estaría “perdido”, ha convocado una conferencia de prensa de urgencia para las 12.45 (hora de Washington, seis más en la España peninsular), en la que se espera que ofrezca detalles sobre qué piensa hacer ahora que el mismo alto tribunal que ha demostrado una robusta tendencia a darle la razón ha dejado tocada de muerte su política comercial. Hay 150.000 millones de dólares (unos 127.000 millones de euros) recaudados en el último año en gravámenes comerciales en el aire.
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