La socialdemocracia nunca ha tenido buena fortuna en Francia. El Partido Socialista francés, al contrario que el SPD en Alemania o el PSOE en España, tardó tiempo en abrazar la economía social de mercado y renunciar a los sueños revolucionarios. En su interior siempre convivieron un alma reformista, como la de sus homólogos alemán o español, y otra radical. La pugna entre ambas marcó su historia y contribuyó a su hundimiento hace una década con la irrupción de Emmanuel Macron y la consolidación del populista Jean-Luc Mélenchon como líder de la izquierda con mayor fuerza electoral. La reciente victoria en las primarias socialistas de Raphaël Glucksmann puede cambiar la cosas, porque dará una voz convincente y necesaria al espacio de la izquierda moderada en una campaña en la que la extrema derecha de Marine Le Pen encabeza los sondeos. El nuevo candidato es un socialdemócrata partidario de una Unión Europea más fuerte y unida, comprometido con Ucrania, y capaz de atraer a votantes más allá de su ámbito ideológico.. Seguir leyendo
La victoria de Raphaël Glucksmann en las primarias socialistas dará espacio en la campaña a la izquierda europeísta y comprometida con Ucrania
editorial. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. La victoria de Raphaël Glucksmann en las primarias socialistas dará espacio en la campaña a la izquierda europeísta y comprometida con Ucrania. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. El candidato del PSF, Raphael Glücksmann, se prepara para un debate televisivo, el pasado día 4 en París. Associated Press/LaPresse (APN). La socialdemocracia nunca ha tenido buena fortuna en Francia. El Partido Socialista francés, al contrario que el SPD en Alemania o el PSOE en España, tardó tiempo en abrazar la economía social de mercado y renunciar a los sueños revolucionarios. En su interior siempre convivieron un alma reformista, como la de sus homólogos alemán o español, y otra radical. La pugna entre ambas marcó su historia y contribuyó a su hundimiento hace una década con la irrupción de Emmanuel Macron y la consolidación del populista Jean-Luc Mélenchon como líder de la izquierda con mayor fuerza electoral. La reciente victoria en las primarias socialistas de Raphaël Glucksmann puede cambiar la cosas, porque dará una voz convincente y necesaria al espacio de la izquierda moderada en una campaña en la que la extrema derecha de Marine Le Pen encabeza los sondeos. El nuevo candidato es un socialdemócrata partidario de una Unión Europea más fuerte y unida, comprometido con Ucrania, y capaz de atraer a votantes más allá de su ámbito ideológico.. Glucksmann se impuso en las primarias del 11 de octubre con un 66% de los votos y derrotó así a su principal rival, el primer secretario del Partido Socialista, Olivier Faure, que obtuvo un 14%. El resultado es significativo por la amplitud. Pero también porque, por primera vez desde su fundación, la formación de la que salieron los presidentes François Mitterrand y François Hollande irá a las presidenciales sin un candidato propio. Glucksmann, aunque representará al PS, no es militante y encabeza su propio movimiento, Plaza Pública. Podría haber sido un inconveniente para la mayoría de los 134.000 simpatizantes que participaron en la decisión, pero estos entendieron que, en estos momentos de crisis profunda en el socialismo francés, no había otra figura en mejores condiciones para las elecciones de 2027.. Lo que demuestra la victoria de Glucksmann es que puede existir en su país una izquierda que no se deje intimidar por la de Mélenchon, hoy hegemónica en este campo ideológico, y que se diferencia de ella con claridad. Una, la socialdemócrata, defiende la UE, la OTAN, Ucrania y la democracia liberal, además de abanderar políticas sociales y ecológicas. La otra, la de Mélenchon, es euroescéptica, reacia a ayudar a Ucrania ante Rusia, convencida de que Francia puede anular una parte de su deuda y resolver así sus problemas financieros, y abonada a la retórica polarizadora y antiinstitucional. El camino de Glucksmann a las presidenciales está plagado de obstáculos y hoy tiene difícil pasar a la segunda vuelta. Compite no solo con Mélenchon sino con los candidatos del macronismo en el centroderecha. Su virtud es que, en una campaña dominada por Le Pen y las figuras más extremistas, como mínimo garantizará la presencia en los debates de las ideas socialdemócratas. No es poco. Pese a los vientos adversos, estas ideas no han perdido validez, ni para Francia ni para el resto de Europa.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Opinión Editorial. Francia. Elecciones Francia. Jean-Luc Mélenchon. PS Francia. Emmanuel Macron. Socialdemocracia. Marine Le Pen. Francia Insumisa. Unión Europea. François Hollande. François Mitterrand. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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