Hay momentos en la vida de las democracias en los que el Parlamento, por sus divisiones y bloqueos, se muestra incapaz de dar respuesta a las urgencias de un país y entonces eso significa que es la hora de dar la voz a los ciudadanos. España vive uno de estos momentos.. Seguir leyendo
El adelanto y la campaña electoral tras el fracaso de los decretos de vivienda permiten una necesaria clarificación después de una legislatura de bloqueos y tensión
Editorial. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. El adelanto y la campaña electoral tras el fracaso de los decretos de vivienda permiten una necesaria clarificación después de una legislatura de bloqueos y tensión. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. QUINTATINTA (INCLUYE IMÁGENES GENERADAS CON IA). Hay momentos en la vida de las democracias en los que el Parlamento, por sus divisiones y bloqueos, se muestra incapaz de dar respuesta a las urgencias de un país y entonces eso significa que es la hora de dar la voz a los ciudadanos. España vive uno de estos momentos.. El fracaso de los dos decretos ley sobre vivienda el viernes en el Congreso ha llevado este lunes a Pedro Sánchez a precipitar el final de la legislatura en medio de una discusión de fondo en la sociedad y la política sobre las barreras infranqueables para muchos en el acceso al alquiler y la propiedad. Espoleado por el desahucio de Maricarmen Abascal, el debate va mucho más allá y toca cuestiones existenciales como la promesa constitucional de “una digna calidad de vida”. Llegados al actual punto de parálisis parlamentaria, con un Gobierno sin mayoría y acechado por casos judiciales, y una oposición de derecha y extrema derecha que ha tensionado el Congreso hasta límites insólitos, la democracia dispone de un mecanismo para deshacer el nudo: el adelanto electoral.. Las elecciones del 29 de noviembre permitirán confrontar las recetas de los partidos y candidatos ante asuntos como la crisis de la vivienda, que ha movilizado a decenas de miles de personas en las calles, y para dirimir en las urnas lo que preocupa y divide hoy a la sociedad. Después de estos años de polarización y partidismo en la peor acepción del término, es la hora de la clarificación.. El terreno de juego está delimitado. El PP y Vox ya tienen su hoja de ruta escrita: se centrará en la corrupción que afecta al PSOE y en la crisis de Ceuta tras la entrada irregular a finales de julio de 70.000 personas procedentes de Marruecos. El riesgo para Alberto Núñez Feijóo, aspirante a suceder a Pedro Sánchez en La Moncloa, es que en su afán de ampliar su base hacia la derecha radicalice tanto sus posiciones como para asustar a los votantes moderados.. El PSOE y la izquierda han llegado al final de la legislatura con los sondeos en contra, pero en las protestas en las plazas tras el desahucio de Maricarmen Abascal han encontrado una palanca para movilizar a sus bases. Tras meses monopolizados por los casos judiciales, pueden devolver el debate al terreno de las políticas más sociales: las que buscan atender a las necesidades cotidianas de la ciudadanía, como son la vivienda, la educación o la sanidad, asuntos en los que los socialistas han impulsado cambios decisivos durante las décadas de democracia.. Ante el profundo malestar por la vivienda, el Gobierno ha hecho al menos un esfuerzo para empezar a buscar respuestas. Las derechas —las españolas y la catalana de Junts—lo han frustrado. La socialdemocracia tiene ahora una oportunidad para demostrar que sus recetas todavía son válidas. También para hacer valer su legado de avances sociales, así como la pacificación de Cataluña tras el procés y el papel de España en un mundo en el que el multilateralismo y el derecho internacional se encuentran bajo asedio.. Existe un peligro que nadie, progresista o conservador, debería despreciar: la posibilidad de que, por primera vez desde la muerte del dictador Franco y la consolidación de la democracia, una formación de extrema derecha gobierne en España. Hoy esta posibilidad es real. Vox es el socio al que parece privilegiar el PP en el caso de ganar sin una mayoría absoluta, pero no es un partido como los demás. La retórica xenófoba de sus dirigentes, su proximidad con movimientos racistas globales y partes de su programa contrarias a la Constitución lo sitúan en posiciones más radicales que dirigentes como Giorgia Meloni o Marine Le Pen. Las elecciones serán la ocasión para el escrutinio de todos los programas, también de aquellos cuya aplicación tendría un efecto destructivo en una sociedad diversa y plural.. Nada está decidido. La hipótesis de un Gobierno con ministros y políticas de Vox no puede banalizarse ni los grandes partidos conformarse con este escenario. Las elecciones españolas también serán determinantes en esta cuestión crucial para España y para su posición en Europa y el mundo. Es la hora de que hablen las urnas.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. El País. Política. Elecciones. Campañas electorales. Pedro Sánchez. Vivienda. Decretos. Desahucios. PSOE. JuntsxCat. Gobierno de España. Congreso Diputados. Legislaturas políticas. Elecciones Generales. Partidos políticos. Políticos. España. 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