La aorta es la gran autopista de la sangre: una arteria de importante calibre que nace del corazón y recorre el cuerpo hasta el abdomen. Cuando una parte de esa arteria se debilita y comienza a dilatarse de forma anormal, se forma un aneurisma de aorta abdominal, una patología grave que suele avanzar sin síntomas y cuya rotura tiene una mortalidad muy elevada.. En muchos casos, el paciente no es consciente del problema hasta que el aneurisma alcanza un tamaño peligroso, momento en el que la única opción terapéutica eficaz es la cirugía.. Precisamente para anticiparse a esa evolución silenciosa, un equipo internacional de investigadores, dirigido desde el grupo Metabolic Homeostasis and Vascular Calcification del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), ha dado un paso relevante en la comprensión de cómo crecen estos aneurismas en sus fases iniciales.. El trabajo, publicado en la revista Journal of Molecular Medicine, aporta nuevas claves sobre los mecanismos biológicos que podrían ayudar a predecir la velocidad de crecimiento del aneurisma antes de que alcance un tamaño crítico.. Actualmente, los aneurismas de aorta abdominal pequeños se controlan casi exclusivamente mediante pruebas de imagen periódicas, como ecografías o TAC, a la espera de que la dilatación alcance el umbral que justifica una intervención quirúrgica.. No existen tratamientos farmacológicos capaces de frenar su progresión ni marcadores fiables que permitan saber qué pacientes tienen más riesgo de que el aneurisma crezca rápidamente.. El estudio ahora publicado analiza muestras de sangre de pacientes europeos y demuestra que la actividad de la fosfatasa alcalina circulante y la degradación del pirofosfato —una molécula que protege frente a la calcificación de las arterias— están relacionadas con la velocidad de crecimiento del aneurisma en sus primeras etapas.. Procesos de calcificación. De forma llamativa, los investigadores observaron una relación inversa entre la degradación del pirofosfato en sangre y el crecimiento del aneurisma, lo que sugiere que determinados procesos de calcificación podrían contribuir, en algunos pacientes, a estabilizar la pared de la aorta.. Este hallazgo cuestiona la idea tradicional de que la calcificación vascular es siempre un factor negativo y apunta a un papel más complejo en la evolución de esta enfermedad.. En palabras del investigador principal del estudio, el doctor Ricardo Villa-Bellosta, “el seguimiento actual de los aneurismas pequeños se basa casi exclusivamente en pruebas de imagen, y nuestros resultados abren la puerta a identificar procesos biológicos medibles en sangre que podrían ayudar en el futuro a predecir su evolución”.. La investigación se ha desarrollado en colaboración con centros de investigación y hospitales de Dinamarca y España, utilizando datos de la cohorte poblacional europea VIVA, lo que refuerza la solidez de los resultados.. Aunque se trata de un estudio piloto, los autores subrayan que los datos obtenidos justifican la puesta en marcha de ensayos clínicos a mayor escala para confirmar estos hallazgos y evaluar su posible aplicación clínica.. Si futuros estudios validan estos resultados, el avance podría traducirse en el desarrollo de biomarcadores sanguíneos capaces de mejorar la estratificación del riesgo y el seguimiento personalizado de los pacientes con aneurisma de aorta abdominal, permitiendo una medicina más preventiva y ajustada a la evolución real de cada caso.
El estudio revela que determinados procesos de calcificación podrían influir en el crecimiento temprano de este aneurisma y abrir la puerta a un seguimiento más preciso
La aorta es la gran autopista de la sangre: una arteria de importante calibre que nace del corazón y recorre el cuerpo hasta el abdomen. Cuando una parte de esa arteria se debilita y comienza a dilatarse de forma anormal, se forma un aneurisma de aorta abdominal, una patología grave que suele avanzar sin síntomas y cuya rotura tiene una mortalidad muy elevada.. En muchos casos, el paciente no es consciente del problema hasta que el aneurisma alcanza un tamaño peligroso, momento en el que la única opción terapéutica eficaz es la cirugía.. Precisamente para anticiparse a esa evolución silenciosa, un equipo internacional de investigadores, dirigido desde el grupo Metabolic Homeostasis and Vascular Calcification del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), ha dado un paso relevante en la comprensión de cómo crecen estos aneurismas en sus fases iniciales.. El trabajo, publicado en la revista Journal of Molecular Medicine, aporta nuevas claves sobre los mecanismos biológicos que podrían ayudar a predecir la velocidad de crecimiento del aneurisma antes de que alcance un tamaño crítico.. Actualmente, los aneurismas de aorta abdominal pequeños se controlan casi exclusivamente mediante pruebas de imagen periódicas, como ecografías o TAC, a la espera de que la dilatación alcance el umbral que justifica una intervención quirúrgica.. No existen tratamientos farmacológicos capaces de frenar su progresión ni marcadores fiables que permitan saber qué pacientes tienen más riesgo de que el aneurisma crezca rápidamente.. El estudio ahora publicado analiza muestras de sangre de pacientes europeos y demuestra que la actividad de la fosfatasa alcalina circulante y la degradación del pirofosfato —una molécula que protege frente a la calcificación de las arterias— están relacionadas con la velocidad de crecimiento del aneurisma en sus primeras etapas.. De forma llamativa, los investigadores observaron una relación inversa entre la degradación del pirofosfato en sangre y el crecimiento del aneurisma, lo que sugiere que determinados procesos de calcificación podrían contribuir, en algunos pacientes, a estabilizar la pared de la aorta.. Este hallazgo cuestiona la idea tradicional de que la calcificación vascular es siempre un factor negativo y apunta a un papel más complejo en la evolución de esta enfermedad.. En palabras del investigador principal del estudio, el doctor Ricardo Villa-Bellosta, “el seguimiento actual de los aneurismas pequeños se basa casi exclusivamente en pruebas de imagen, y nuestros resultados abren la puerta a identificar procesos biológicos medibles en sangre que podrían ayudar en el futuro a predecir su evolución”.. La investigación se ha desarrollado en colaboración con centros de investigación y hospitales de Dinamarca y España, utilizando datos de la cohorte poblacional europea VIVA, lo que refuerza la solidez de los resultados.. Aunque se trata de un estudio piloto, los autores subrayan que los datos obtenidos justifican la puesta en marcha de ensayos clínicos a mayor escala para confirmar estos hallazgos y evaluar su posible aplicación clínica.. Si futuros estudios validan estos resultados, el avance podría traducirse en el desarrollo de biomarcadores sanguíneos capaces de mejorar la estratificación del riesgo y el seguimiento personalizado de los pacientes con aneurisma de aorta abdominal, permitiendo una medicina más preventiva y ajustada a la evolución real de cada caso.
Noticias de Galicia: última hora y actualidad de A Coruña, Vigo, Lugo, Santiago de Compostela
