Uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan las agencias espaciales es al gigantesco coste que supone viajar al espacio. Pero ahora, un grupo de científicos han descubierto un ‘atajo’ para llegar a nuestro único satélite natural, la Luna, que podría reducir este coste, y todo gracias a las matemáticas.. Los autores han publicado un estudio dirigido por el doctor Allan Kardec de Almeida Júnior, de la Universidad de Coimbra (Portugal). En las misiones espaciales, el combustible se mide por la cantidad en que puede modificar la velocidad del cohete, en lugar de por su volumen, que variaría en función del combustible utilizado.. La nueva ruta de los investigadores requiere 58,8 metros por segundo menos de combustible que las rutas más eficientes descubiertas hasta el momento. Aunque no parezca mucho, «en lo que respecta a los viajes espaciales, cada metro por segundo equivale a un consumo masivo de combustible», explica el doctor Kardec.. El estudio sostiene que una de las formas más eficientes de llegar a la Luna es aprovechar los puntos de equilibrio natural del sistema solar conocidos como puntos de Lagrange. En cada uno de los cinco puntos de Lagrange, las fuerzas gravitatorias de la Tierra, la Luna y el Sol están en equilibrio.. Esto significa que una nave espacial puede estacionarse en uno de estos lugares y viajar por el espacio sin necesidad de consumir más combustible. El problema radica en que las órbitas alrededor de los puntos de Lagrange son inherentemente inestables, e incluso pequeñas diferencias en la trayectoria pueden dar lugar a enormes diferencias en el resultado final.. Esto hace que calcular todas las diferentes trayectorias que una nave espacial podría seguir a través del punto de Lagrange entre la Tierra y la Luna sea extremadamente laborioso.. Sin embargo, los matemáticos portugueses han sido pioneros en el uso de un nuevo marco matemático que facilita enormemente estos cálculos. Conocido como «la teoría de las conexiones funcionales», su método les permite calcular millones, en lugar de miles, de trayectorias posibles y seleccionar la más eficiente.. Para su estudio, el doctor Kermec y su equipo simularon 30 millones de posibles maneras diferentes de llegar a la luna para encontrar la mejor opción. Su nueva ruta desafía la idea previa que sugería que las naves espaciales debían aproximarse a las órbitas naturales que conducen al punto de Lagrange, conocido como la variable L1, desde los puntos más cercanos a la Tierra.. Aunque parezca contraintuitivo, los investigadores portugueses han descubierto que, en realidad, es mejor aproximarse a estas órbitas desde el lado más cercano a la Luna. Mediante un sistema de control, una nave espacial podría permanecer en esta órbita indefinidamente hasta que la tripulación esté lista para emprender la segunda etapa del viaje al satélite.. Kardec dice que sus hallazgos tienen el potencial de transformar las misiones espaciales en una próspera industria turística espacial: «La estrategia propuesta en este documento implica órbitas alrededor del punto L1, desde donde la gente podría disfrutar de una perspectiva única: la Tierra y la Luna se pueden ver en lados opuestos de la nave».. «La nave espacial podría permanecer en esta órbita alrededor del punto L1 en múltiplos de 13 días, durante los cuales se podrían realizar conexiones con la Luna o la Tierra para reemplazar a los turistas», prosigue.. «Esta estrategia podría utilizarse en el futuro como centro neurálgico para el turismo, pero también para las actividades mineras», concluye el matemático portugués.
Un estudio sostiene que una de las formas más eficientes de llegar a la Luna es aprovechar los puntos de equilibrio natural del sistema solar conocidos como puntos de Lagrange.
Uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan las agencias espaciales es al gigantesco coste que supone viajar al espacio. Pero ahora, un grupo de científicos han descubierto un ‘atajo’ para llegar a nuestro único satélite natural, la Luna, que podría reducir este coste, y todo gracias a las matemáticas.. Los autores han publicado un estudio dirigido por el doctor Allan Kardec de Almeida Júnior, de la Universidad de Coimbra (Portugal). En las misiones espaciales, el combustible se mide por la cantidad en que puede modificar la velocidad del cohete, en lugar de por su volumen, que variaría en función del combustible utilizado.. La nueva ruta de los investigadores requiere 58,8 metros por segundo menos de combustible que las rutas más eficientes descubiertas hasta el momento. Aunque no parezca mucho, «en lo que respecta a los viajes espaciales, cada metro por segundo equivale a un consumo masivo de combustible», explica el doctor Kardec.. El estudio sostiene que una de las formas más eficientes de llegar a la Luna es aprovechar los puntos de equilibrio natural del sistema solar conocidos como puntos de Lagrange. En cada uno de los cinco puntos de Lagrange, las fuerzas gravitatorias de la Tierra, la Luna y el Sol están en equilibrio.. Esto significa que una nave espacial puede estacionarse en uno de estos lugares y viajar por el espacio sin necesidad de consumir más combustible. El problema radica en que las órbitas alrededor de los puntos de Lagrange son inherentemente inestables, e incluso pequeñas diferencias en la trayectoria pueden dar lugar a enormes diferencias en el resultado final.. Esto hace que calcular todas las diferentes trayectorias que una nave espacial podría seguir a través del punto de Lagrange entre la Tierra y la Luna sea extremadamente laborioso.. Sin embargo, los matemáticos portugueses han sido pioneros en el uso de un nuevo marco matemático que facilita enormemente estos cálculos. Conocido como «la teoría de las conexiones funcionales», su método les permite calcular millones, en lugar de miles, de trayectorias posibles y seleccionar la más eficiente.. Para su estudio, el doctor Kermec y su equipo simularon 30 millones de posibles maneras diferentes de llegar a la luna para encontrar la mejor opción. Su nueva ruta desafía la idea previa que sugería que las naves espaciales debían aproximarse a las órbitas naturales que conducen al punto de Lagrange, conocido como la variable L1, desde los puntos más cercanos a la Tierra.. Aunque parezca contraintuitivo, los investigadores portugueses han descubierto que, en realidad, es mejor aproximarse a estas órbitas desde el lado más cercano a la Luna. Mediante un sistema de control, una nave espacial podría permanecer en esta órbita indefinidamente hasta que la tripulación esté lista para emprender la segunda etapa del viaje al satélite.. Kardec dice que sus hallazgos tienen el potencial de transformar las misiones espaciales en una próspera industria turística espacial: «La estrategia propuesta en este documento implica órbitas alrededor del punto L1, desde donde la gente podría disfrutar de una perspectiva única: la Tierra y la Luna se pueden ver en lados opuestos de la nave».. «La nave espacial podría permanecer en esta órbita alrededor del punto L1 en múltiplos de 13 días, durante los cuales se podrían realizar conexiones con la Luna o la Tierra para reemplazar a los turistas», prosigue.. «Esta estrategia podría utilizarse en el futuro como centro neurálgico para el turismo, pero también para las actividades mineras», concluye el matemático portugués.
