La batalla continúa. Telecinco saca pecho porque tiene reconocidos los derechos de 21×100, el programa que inventó El Rosco. Aunque en Holanda nunca lo llamaron así. El problema es que ese mismo Telecinco perdió los derechos de Pasapalabra en una sentencia judicial. Así que ahora en Mediaset intentan hacerse con la propiedad del término Pasapalabra a través del organismo europeo que gestiona las patentes, EUIPO. ¿Puede recuperar el nombre? Podría. Pero solo el nombre, no la fórmula del éxito del programa.Porque Telecinco cuenta con los derechos de la prueba que inspiró a El Rosco, pero le falta la dinámica que ha llevado al triunfo a Pasapalabra que ha sido reconocida como propiedad de ITV y la tiene comprada Antena 3. De hecho, ni siquiera Mediaset podrá llamar El Rosco a El Rosco, pues no es suyo el nombre. Entonces, ¿qué ha protegido los derechos de autor de El Rosco? La singularidad de la rueda de letras es una idea registrada de la productora MC&F. Pero, en el formato original, solo se trataba de responder 21 preguntas en 100 segundos. Todo lo demás vino después. Cuando Mediaset Italia incorporó la prueba del concurso 21×100 a su Pasapalabra. Dos formatos con derechos de emisión diferentes a los que, encima, después se fueron añadiendo ideas más genéricas con el objetivo de convertir en más visual el juego resultante por la tele. Lo que hace todavía más retorcido todo el conflicto.Antena 3, ante la imposibilidad de comprar los derechos de MC&F, ha adquirido los de la DallAZetA de la televisión pública RSI y ha adaptado su mecánica al tono que demanda el colofón de Pasapalabra. Igual que se hizo antaño con el círculo de letras de 21×100. Que era más soso y se le enriqueció con las reglas que Pasapalabra traía de su versión inicial The Alphabet Game: dos equipos compitiendo entre sí, cada concursante apadrinado con dos famosos, el tiempo disponible para responder dependiendo del rendimiento de las pruebas previas… Y, la mezcla de todo, propicia ese clima de quedada distendida entre amigos. Telecinco intenta reclamar que hay similitudes de AlaZ con El Rosco. Pero se olvida de que lo único que se les ocurrió a sus creadores holandeses fue el círculo de letras. La rueda inicial iba sin duelo y sin el proceso previo que permite a la audiencia conocer a los participantes durante semanas. Eso lo aportó The Alphabet Game a El Rosco y, desde este mes, lo aporta a AlaZ. Se podría decir que se solicita la propiedad intelectual de algo que no crearon los que atesoran la propiedad intelectual de la idea primigenia.De ahí que Telecinco ansíe recuperar el nombre de Pasapalabra para poder vender mejor el regreso de un rosco que no puede denominar rosco. Sin embargo, tampoco les serviría de demasiado. Pueden hacer otro concurso con la querida y reconocible prueba, pero el prolegómeno no debe parecerse a la estructura de The Alphabet Game, que es el alma del juego. O la historia se repetiría. ITV dem
La batalla para recuperar un éxito infalible. O que lo parezca.
20MINUTOS.ES – Televisión
La batalla continúa. Telecinco saca pecho porque tiene reconocidos los derechos de 21×100, el programa que inventó El Rosco. Aunque en Holanda nunca lo llamaron así. El problema es que ese mismo Telecinco perdió los derechos de Pasapalabra en una sentencia judicial. Así que ahora en Mediasetintentan hacerse con la propiedad del término Pasapalabra a través del organismo europeo que gestiona las patentes, EUIPO. ¿Puede recuperar el nombre? Podría. Pero solo el nombre, no la fórmula del éxito del programa.Porque Telecinco cuenta con los derechos de la prueba que inspiró a El Rosco, pero le falta la dinámica que ha llevado al triunfo a Pasapalabra que ha sido reconocida como propiedad de ITV y la tiene comprada Antena 3. De hecho, ni siquiera Mediaset podrá llamar El Rosco a El Rosco, pues no es suyo el nombre. Entonces, ¿qué ha protegido los derechos de autor de El Rosco? La singularidad de la rueda de letras es una idea registrada de la productora MC&F. Pero, en el formato original, solo se trataba de responder 21 preguntas en 100 segundos. Todo lo demás vino después. Cuando Mediaset Italia incorporó la prueba del concurso 21×100 a su Pasapalabra. Dos formatos con derechos de emisión diferentes a los que, encima, después se fueron añadiendo ideas más genéricas con el objetivo de convertir en más visual el juego resultante por la tele. Lo que hace todavía más retorcido todo el conflicto.Antena 3, ante la imposibilidad de comprar los derechos de MC&F, ha adquirido los de la DallAZetA de la televisión pública RSI y ha adaptado su mecánica al tono que demanda el colofón de Pasapalabra. Igual que se hizo antaño con el círculo de letras de 21×100. Que era más soso y se le enriqueció con las reglas que Pasapalabra traía de su versión inicial The Alphabet Game: dos equipos compitiendo entre sí, cada concursante apadrinado con dos famosos, el tiempo disponible para responder dependiendo del rendimiento de las pruebas previas… Y, la mezcla de todo, propicia ese clima de quedada distendida entre amigos. Telecinco intenta reclamar que hay similitudes de AlaZ con El Rosco. Pero se olvida de que lo único que se les ocurrió a sus creadores holandeses fue el círculo de letras. La rueda inicial iba sin duelo y sin el proceso previo que permite a la audiencia conocer a los participantes durante semanas. Eso lo aportó The Alphabet Game a El Rosco y, desde este mes, lo aporta a AlaZ. Se podría decir que se solicita la propiedad intelectual de algo que no crearon los que atesoran la propiedad intelectual de la idea primigenia.De ahí que Telecinco ansíe recuperar el nombre de Pasapalabra para poder vender mejor el regreso de un rosco que no puede denominar rosco. Sin embargo, tampoco les serviría de demasiado. Pueden hacer otro concurso con la querida y reconocible prueba, pero el prolegómeno no debe parecerse a la estructura de The Alphabet Game, que es el alma del juego. O la hi
