Cuando se cumple un mes de la firma del memorando de entendimiento que las partes han convertido ya en papel mojado el regreso de la guerra entre Irán y EE UU es ya una realidad ineluctable que amenaza con una nueva conflagración regional. En el sexto día de bombardeos consecutivos contra intereses militares de la República Islámica en el sur del país, Teherán ha amenazado con comenzar a atacar infraestructura civil en toda la región. Y avisa de que está preparado para pedir a su proxy yemení, los hutíes, que bloqueen los accesos al mar Rojo si Washington cumple su amenaza de atacar la red eléctrica iraní a partir de la semana que viene.En el día después del inicio del nuevo bloqueo naval impuesto por Washington a Irán, el Comando Central de EE UU (Centcom) ha confirmado una nueva oleada de ataques por todo el país cuyo objetivo han sido sitios de lanzamiento de misiles, sistemas de defensa aérea y centros de mando, incluyendo Bandar Abbas, principal base naval y de la Guardia Revolucionaria.Por su parte, Irán no se ha limitado a resistir los bombardeos. Siguiendo un mecanismo reflejo y calcado al de jornadas anteriores, el régimen ha lanzado en represalia en las últimas horas ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania, además de haber alcanzado buques petroleros con bandera emiratí en el propio estrecho de Ormuz.Pero el giro más inquietante de las últimas horas, que medirá hasta dónde está el régimen de los ayatolás dispuesto a seguir tensando la situación, es la posibilidad de que el conflicto se extienda al mar Rojo. Según fuentes iraníes y regionales, Irán ha pedido a los rebeldes hutíes de Yemen que se preparen para cerrar la ruta petrolera del mar Rojo si EE UU ataca la red eléctrica iraní, tal y como amenazó Trump esta semana.Fuentes cercanas al movimiento hutí aseguran que sus fuerzas ya han completado los preparativos, desplegando misiles y drones cerca del estrecho de Bab el-Mandeb, y que solo esperan la orden para actuar. Esa orden, según las mismas fuentes, quedaría en manos de los representantes de la Guardia Revolucionaria iraní ya presentes en Yemen.Además, el Gobierno iraní ha denunciado que 30 civiles han muerto en los bombardeos recientes sobre el sur del país, y su Ministerio de Salud eleva la cifra de heridos a más de 260 personas, entre ellas varios niños. Teherán ha rechazado cualquier negociación mientras continúen los ataques: su Cancillería ha insistido en que Irán “responderá con firmeza”. Con todo, el negociador jefe, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha dejado entrever cierta disposición al diálogo diplomático pese a defender el derecho del país a mantener el control sobre el estrecho de Ormuz.
Cuando se cumple un mes de la firma del memorando de entendimiento que las partes han convertido ya en papel mojado el regreso de la guerra entre Irán y EE UU es ya una realidad ineluctable que amenaza con una nueva conflagración regional. En el sexto día de bombardeos consecutivos contra intereses militares de la República Islámica en el sur del país, Teherán ha amenazado con comenzar a atacar infraestructura civil en toda la región. Y avisa de que está preparado para pedir a su proxy yemení, los hutíes, que bloqueen los accesos al mar Rojo si Washington cumple su amenaza de atacar la red eléctrica iraní a partir de la semana que viene. En el día después del inicio del nuevo bloqueo naval impuesto por Washington a Irán, el Comando Central de EE UU (Centcom) ha confirmado una nueva oleada de ataques por todo el país cuyo objetivo han sido sitios de lanzamiento de misiles, sistemas de defensa aérea y centros de mando, incluyendo Bandar Abbas, principal base naval y de la Guardia Revolucionaria. Por su parte, Irán no se ha limitado a resistir los bombardeos. Siguiendo un mecanismo reflejo y calcado al de jornadas anteriores, el régimen ha lanzado en represalia en las últimas horas ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania, además de haber alcanzado buques petroleros con bandera emiratí en el propio estrecho de Ormuz. Pero el giro más inquietante de las últimas horas, que medirá hasta dónde está el régimen de los ayatolás dispuesto a seguir tensando la situación, es la posibilidad de que el conflicto se extienda al mar Rojo. Según fuentes iraníes y regionales, Irán ha pedido a los rebeldes hutíes de Yemen que se preparen para cerrar la ruta petrolera del mar Rojo si EE UU ataca la red eléctrica iraní, tal y como amenazó Trump esta semana. Fuentes cercanas al movimiento hutí aseguran que sus fuerzas ya han completado los preparativos, desplegando misiles y drones cerca del estrecho de Bab el-Mandeb, y que solo esperan la orden para actuar. Esa orden, según las mismas fuentes, quedaría en manos de los representantes de la Guardia Revolucionaria iraní ya presentes en Yemen. Además, el Gobierno iraní ha denunciado que 30 civiles han muerto en los bombardeos recientes sobre el sur del país, y su Ministerio de Salud eleva la cifra de heridos a más de 260 personas, entre ellas varios niños. Teherán ha rechazado cualquier negociación mientras continúen los ataques: su Cancillería ha insistido en que Irán “responderá con firmeza”. Con todo, el negociador jefe, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha dejado entrever cierta disposición al diálogo diplomático pese a defender el derecho del país a mantener el control sobre el estrecho de Ormuz.
Teherán amenaza con comenzar a atacar infraestructura civil en toda la región, y avisa de que está preparado para pedir a su proxy yemení, los hutíes, que bloqueen los accesos al mar Rojo
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